Yo estuve en los Picos de Europa
Castellón, 13-10-2002;
Yo estuve en los Picos de Europa
Aún recuerdo el pánico metido en el cuerpo, cuando Sansano y Nahum comenzaron a meter las coordenadas de un plano, que estaba colgado en la pared del refugio, dentro de un GPS de ésos de localización directa por satélite. Eh tú, yo no sé vosotros, pero yo me estaba cagando de miedo.
Partimos con una tenue lluvia que nos iba desperezando de la noche anterior, tras muchas horas en la carretera, dentro de una furgoneta y con cinco “sonaos” de mierda a tu alrededor, todo el puto viaje.
Nos llevamos ropa para seis días, solo lo imprescindible. Con ese tipo de comida que la puedes poner en cualquier rincón de la mochila y con la incógnita de saber como iría la cosa. Para colmo, cambiamos toda la ruta que teníamos estudiada meses antes y ya ni sabíamos cuantas noches íbamos a dormir a rasero y con un techo de verdad sobre nuestras cabezas.
A mí me pesaba el culo, como de costumbre, y en la primera cuesta que pillamos acabé mareado y al borde de una taquicardia profunda. Pues de esas rampitas, las encontramos a patadas.
A mí me volvía loco Sansano, que no paraba de ajustarse la mochila y con aquellos dos ojitos saltones, que no me decían nada, pero, en aquella mirada sin expresión, a mí había algo allí que me tenía bastante preocupado.
A mí el Nahum me tenía hasta la polla, corriendo de aquí para allá y por momentos creía estar en el patio de una guardería.
A mí me parecía estar en un documental de La 2, con su corresponsal de prensa Coke montañero, sentado con su cámara, tras un día de aventuras, en las escaleras del mítico e inconfundible “Albergue Peña Main”.
A mí el ver una caseta metálica en mitad de los Picos de Europa, pintada de rosa, con un tipo peculiar llamado Mariano, que dedicaba su tiempo libre a vender latas de coca-cola a los domingueros a cuatrocientas pelas y, de repente, toparme con Arturet, “fent un caldo”(fumándose un cigarrito). A mí había algo allí que no me cuadraba.
A mí el estar contemplando las vistas del paisaje. Con esos matices que dan los últimos rayos de luz, que se van filtrando por las crestas de las montañas y no darte cuenta que también estaba el Vallés a mi lado, con aquel careto que solo te apetece más que inflarlo a hostias, y los dos juntos y en silencio, flipamos con lo único auténtico que le queda al hombre: Las montañas.
Con todos ellos, con sus fatigas, con su momento Muesly, con sus risas, con su olor a queso de cabrales, con su andar en fila india, con sus segundos de gloria coronando la Torre de Cerredo, con su rollo Puntaço armándola con el pacharán y el orujo en el refugio del Naranjo de Bulnes, con ese final de la pateada hacia el descampado donde dejamos la furgoneta el día en que llegamos y entonces, nosotros mismos, ¡mira que somos gilipollas!, nos aplaudimos por haber compartido esta aventura de montañeros.
PD. Allí quedaron todas aquellas crestitas pinchando nubes de algodón.
Yo estuve en los Picos de Europa
Aún recuerdo el pánico metido en el cuerpo, cuando Sansano y Nahum comenzaron a meter las coordenadas de un plano, que estaba colgado en la pared del refugio, dentro de un GPS de ésos de localización directa por satélite. Eh tú, yo no sé vosotros, pero yo me estaba cagando de miedo.
Partimos con una tenue lluvia que nos iba desperezando de la noche anterior, tras muchas horas en la carretera, dentro de una furgoneta y con cinco “sonaos” de mierda a tu alrededor, todo el puto viaje.
Nos llevamos ropa para seis días, solo lo imprescindible. Con ese tipo de comida que la puedes poner en cualquier rincón de la mochila y con la incógnita de saber como iría la cosa. Para colmo, cambiamos toda la ruta que teníamos estudiada meses antes y ya ni sabíamos cuantas noches íbamos a dormir a rasero y con un techo de verdad sobre nuestras cabezas.
A mí me pesaba el culo, como de costumbre, y en la primera cuesta que pillamos acabé mareado y al borde de una taquicardia profunda. Pues de esas rampitas, las encontramos a patadas.
A mí me volvía loco Sansano, que no paraba de ajustarse la mochila y con aquellos dos ojitos saltones, que no me decían nada, pero, en aquella mirada sin expresión, a mí había algo allí que me tenía bastante preocupado.
A mí el Nahum me tenía hasta la polla, corriendo de aquí para allá y por momentos creía estar en el patio de una guardería.
A mí me parecía estar en un documental de La 2, con su corresponsal de prensa Coke montañero, sentado con su cámara, tras un día de aventuras, en las escaleras del mítico e inconfundible “Albergue Peña Main”.
A mí el ver una caseta metálica en mitad de los Picos de Europa, pintada de rosa, con un tipo peculiar llamado Mariano, que dedicaba su tiempo libre a vender latas de coca-cola a los domingueros a cuatrocientas pelas y, de repente, toparme con Arturet, “fent un caldo”(fumándose un cigarrito). A mí había algo allí que no me cuadraba.
A mí el estar contemplando las vistas del paisaje. Con esos matices que dan los últimos rayos de luz, que se van filtrando por las crestas de las montañas y no darte cuenta que también estaba el Vallés a mi lado, con aquel careto que solo te apetece más que inflarlo a hostias, y los dos juntos y en silencio, flipamos con lo único auténtico que le queda al hombre: Las montañas.
Con todos ellos, con sus fatigas, con su momento Muesly, con sus risas, con su olor a queso de cabrales, con su andar en fila india, con sus segundos de gloria coronando la Torre de Cerredo, con su rollo Puntaço armándola con el pacharán y el orujo en el refugio del Naranjo de Bulnes, con ese final de la pateada hacia el descampado donde dejamos la furgoneta el día en que llegamos y entonces, nosotros mismos, ¡mira que somos gilipollas!, nos aplaudimos por haber compartido esta aventura de montañeros.
PD. Allí quedaron todas aquellas crestitas pinchando nubes de algodón.
Comentario:
Jo, que chula la escapada. Son estos momentos, recordados más tarde, los que se quedan grabados para siempre, como una de las mejores cosas, no?
Besos
Besos
Comentario:
Corazón; Es una auténtica pasada estar con las nubes a tus pies.
Poledra; ¡¡¡PRUEBA 52 y 53 CONSEGUIDA!!!
Nimue;Nos lo pasamos bomba, fue durísimo pero gratificante.
Poledra; ¡¡¡PRUEBA 52 y 53 CONSEGUIDA!!!
Nimue;Nos lo pasamos bomba, fue durísimo pero gratificante.
Comentario:
Jajajaja, me llegaron las pruebas 52 y 53.
Tienes razón, yo que tú no se lo regalaba ni a tu novia ni a tu madre...
Un besazo!
Tienes razón, yo que tú no se lo regalaba ni a tu novia ni a tu madre...
Un besazo!
Comentario:
Suena divertida tu crónica, me gusta, siempre das tu tono personal :), un besito
Comentario:
Si, pero fue tu aventura de montañeros...
Un abrazo!
Un abrazo!
Comentario:
Que emocionante :)
Yo lo máximo que he estado es en la montaña rusa ;) Y en esos momentos lo menos que pienso es en la cercanía de las nubes :))
La altura en las montañas... Debe ser genial experimentarlo :)
Un beso y saludos!
;o)
Yo lo máximo que he estado es en la montaña rusa ;) Y en esos momentos lo menos que pienso es en la cercanía de las nubes :))
La altura en las montañas... Debe ser genial experimentarlo :)
Un beso y saludos!
;o)





