Prólogo
Alcora, 7-10-2001;
Prólogo
Ésto no es nuevo para mí. Ya pensé en hacer un libro mientras me iba cambiando frente a mi taquilla y el sargento nos esperaba a todos abajo, para pasar la típica y rutinaria revista de los sábados. Allí, sin ningún fusil que disparar, nacieron cientos de cartas tan pobres, tan llenas de nada, que al final dejé que todas se quedaran mudas y aletargadas en mi vieja carpeta de FP.
Hace poco volví a retomar todo el mogollón de cosas escritas desde que yo era un crío y me quedé alucinado. No por lo bien redactado, ya que yo me considero un asesino de la Real Academia de la Lengua Española, si no porque leyéndolo años después, volvía a vivir las mismas sensaciones del momento en que lo escribí.
Ana un buen día me animó, después de que yo le leyera mis cartas y me dijo: “¿por qué no escribes un libro?”
Aquí os dejo un peculiar regalo, que no tengo ni idea si os va a gustar, pero lo que sí que sé, es que en los días de lluvia, cuando desempolvéis este libro y lo abráis, volveremos para corretear juntos por el pasado, un pasado que, aquí en páginas y páginas, se quedarán para siempre a descansar con todos vosotros.
PD. Hasta entonces...
...................................................-la primera-.......................................................
Prólogo
Ésto no es nuevo para mí. Ya pensé en hacer un libro mientras me iba cambiando frente a mi taquilla y el sargento nos esperaba a todos abajo, para pasar la típica y rutinaria revista de los sábados. Allí, sin ningún fusil que disparar, nacieron cientos de cartas tan pobres, tan llenas de nada, que al final dejé que todas se quedaran mudas y aletargadas en mi vieja carpeta de FP.
Hace poco volví a retomar todo el mogollón de cosas escritas desde que yo era un crío y me quedé alucinado. No por lo bien redactado, ya que yo me considero un asesino de la Real Academia de la Lengua Española, si no porque leyéndolo años después, volvía a vivir las mismas sensaciones del momento en que lo escribí.
Ana un buen día me animó, después de que yo le leyera mis cartas y me dijo: “¿por qué no escribes un libro?”
Aquí os dejo un peculiar regalo, que no tengo ni idea si os va a gustar, pero lo que sí que sé, es que en los días de lluvia, cuando desempolvéis este libro y lo abráis, volveremos para corretear juntos por el pasado, un pasado que, aquí en páginas y páginas, se quedarán para siempre a descansar con todos vosotros.
PD. Hasta entonces...
...................................................-la primera-.......................................................





