Manolo (Se acabo el verano)
Castellón, 19-11-2001;
Manolo
Ese hombre con las manos duras y agrietadas de tanto trabajar desde que era un niño.
Ese hombre acostumbrado a las inclemencias del tiempo en la masía donde se crió.
Ese hombre que se metió en un infierno de botella y nos arrastró a todos detrás de él.
Desde que lo conocí, su vida estaba atada al alcohol.
Recuerdo tener miedo en el cuerpo, cuando escuchaba el rugir del viejo Citröen acercándose a casa.
Recuerdo el sonido del manojo de llaves que golpeaba contra la cerradura de la puerta.
Recuerdo su andar patoso y sin coordinación, tambaleándose por el pequeño pasillo que daba al comedor, allí estábamos todos inmóviles y temerosos de lo que pudiera ocurrir.
Simplemente podía acostarse en la cama y solo te preocupaba despertarlo para que se fuera a trabajar.
Simplemente podía venir sereno a casa y nadie osaba sacarle ninguna conversación, ni aunque aquel día hubieras hecho un dibujo muy “chuli” en el cole.
Era muy duro escuchar los gritos que venían desde la habitación de mis padres, a las tantas de la madrugada, e, impotente, intentabas aislarte del mundo debajo de las mantas de la cama... yo nunca lo conseguí.
Era muy triste ver como tu madre se marchitaba, día tras día, con aquella tortura gratuita que nos mandó el puto destino, sin lucro ni beneficio.
Era muy jodido ir a cualquier sitio con él, porque paraba en cualquier bar a tomar un quinto y los nervios te hacían mucho daño en la cabeza.
Un buen día algo ocurrió en aquella casa cansada de tanto dolor y tantas pocas ganas de vivir.
Una buena mañana, algo se llevó todo el alcohol del mundo y todos nosotros nos quedamos liberados, por fin, de una condena que ningún juez dictó sentencia.
Todo quedó en el olvido, mi hogar podía respirar en calma y el color se hizo un hueco en aquel gris comedor.
Todo quedó en el pasado y ya no he vuelto a correr despavorido si me lo encontraba por la calle.
Todo quedó en el baúl de los recuerdos. Y de allí, no se ha vuelto a mover.
PD. Ahora mi padre es un tío muy guay.
Manolo
Ese hombre con las manos duras y agrietadas de tanto trabajar desde que era un niño.
Ese hombre acostumbrado a las inclemencias del tiempo en la masía donde se crió.
Ese hombre que se metió en un infierno de botella y nos arrastró a todos detrás de él.
Desde que lo conocí, su vida estaba atada al alcohol.
Recuerdo tener miedo en el cuerpo, cuando escuchaba el rugir del viejo Citröen acercándose a casa.
Recuerdo el sonido del manojo de llaves que golpeaba contra la cerradura de la puerta.
Recuerdo su andar patoso y sin coordinación, tambaleándose por el pequeño pasillo que daba al comedor, allí estábamos todos inmóviles y temerosos de lo que pudiera ocurrir.
Simplemente podía acostarse en la cama y solo te preocupaba despertarlo para que se fuera a trabajar.
Simplemente podía venir sereno a casa y nadie osaba sacarle ninguna conversación, ni aunque aquel día hubieras hecho un dibujo muy “chuli” en el cole.
Era muy duro escuchar los gritos que venían desde la habitación de mis padres, a las tantas de la madrugada, e, impotente, intentabas aislarte del mundo debajo de las mantas de la cama... yo nunca lo conseguí.
Era muy triste ver como tu madre se marchitaba, día tras día, con aquella tortura gratuita que nos mandó el puto destino, sin lucro ni beneficio.
Era muy jodido ir a cualquier sitio con él, porque paraba en cualquier bar a tomar un quinto y los nervios te hacían mucho daño en la cabeza.
Un buen día algo ocurrió en aquella casa cansada de tanto dolor y tantas pocas ganas de vivir.
Una buena mañana, algo se llevó todo el alcohol del mundo y todos nosotros nos quedamos liberados, por fin, de una condena que ningún juez dictó sentencia.
Todo quedó en el olvido, mi hogar podía respirar en calma y el color se hizo un hueco en aquel gris comedor.
Todo quedó en el pasado y ya no he vuelto a correr despavorido si me lo encontraba por la calle.
Todo quedó en el baúl de los recuerdos. Y de allí, no se ha vuelto a mover.
PD. Ahora mi padre es un tío muy guay.
Comentario:
Sí, solo son recuerdos de una época muy lejana.
Un beso Marta
Un beso Marta
Comentario:
Ufff, debió ser duro. No tengo palabras, salvo que espero que, todo esto sea una fantasía, o en el caso contrario, que se quede muy en el fondo de tu baúl de los recuerdos.
Un beso
Un beso





