Escritor compulsivo anda suelto por la red
Bló, 3/11/2004;
Escritor compulsivo anda suelto por la red
No puedo parar de escribir, aunque lo intente con toda mi alma, día tras día, jornada a jornada, siempre acabo sentado en el patio de arriba.
A mi lado existen esos dos suspiros escalonados de rojo ladrillo para sentarme, junto a mi habitación, aquí tengo todos mis pensamientos, mis sueños, mi esperanza.
En mi pecho, igual que en el tuyo, un manojo de nervios que parecen niños con ganas de salir al recreo; en lo más hondo de mi pecho, un corazón tonto y extraño que está a punto de latir...
Silencio...
Entre los cantos del atardecer de los pájaros encuentro el silencio; bajo la batuta del silbo del viento, los trinos afinan sus notas encima de un pentagrama gigantesco colgado de los postes de la luz; esos cables de ahí arriba, cruzan bosques, montes y valles.
Silencio...
En el mismo sitio de siempre, en la misma hora acostumbrada de la tarde; un lugar muy cómodo, estoy a gusto, un balcón que mira el mundo; árboles, nubes, cielo, en mi patio, hay un balcón con vistas al mundo.
Silencio...
Tinta a raudales,
tiñendo esta tierra blanca que me contempla impasible
¡Campos de Castilla!
¡Jornaleros andaluces!
Tinta china viajando por un lugar llamado España,
llamado Euskadi,
llamado Catalunya,
llamado Valéncia,
todos viviendo en la misma Península Ibérica
Palestina, Israel, Chechenia, Iraq, Estados Unidos, Rusia, España...
Este planeta se ha vuelto loco.
Silencio...
Escribiendo para quitarme las penas.
Yo, escribiendo, las dejo condenas a estar en silencio.
¡Qué grande que fue el loquero que dio en el puto clavo!
Para no pensar, tendré que escribir más.
Escritor compulsivo para sentirme mejor, dibujando una sonrisa con mucha luz, suaves trazos color turquesa, pinceladas de azul del mar, espuma blanca muriendo en los acantilados, todo blanco, espuma blanca de la mar...
Escritor compulsivo que no sale de casa de sus viejos. Que tengo que ahorrar un montón y así poder tener, dentro de un año, mi sueño; E.T., mi casa, teléfono, Internet...
Escritor compulsivo por tu culpa, esta carta ha nacido en tu mundo de pensamientos, así que esta noche te toca a ti bañarla, darle de cenar y cantarle una nana hasta que se duerma mecida en tu cama hasta la mañana...
No quiero ofender mucho, pero es que tú eres su mamá.
¡Ah..... se sieeenteeee!
Escritor compulsivo con porros, con canutos, con chinitas, con la inspiración que me das en cada calada, sin ti, no habrían ramilletes con flores, sin ti, yo no sería nadie, sin ti, esto no existiría.
Escritor compulsivo agarrado a un bolígrafo de madera con la mano derecha, con un folio inmaculado en la izquierda, música sonando en el centro del aire, y entonces, poco a poco, me pongo a soñar despierto con las palabras, con esas palabras que me retumban en mi cabeza, con las palabras, palabras...
Y así, creciendo cada día un poquito más, recorriendo este mundo fascinante de la red; llenas de vidas de verdad, blocs, bitácoras, diarios, poesías, quejidos, todos escribiendo sin querer evitarlo, con la esperanza de que mañana será un día tan curioso como el de hoy, tan bonito como tú.
¿Oye, Isis?
Que te mando un fuerte abrazote desde aquí y por favor, nunca dejes de escribir.
PD: Abrid los brazos, la mente y repartíos
que solo os enseñan el odio y la avaricia
y yo quiero que todos como hermanos
repartamos amores, lágrimas y sonrisas
Escritor compulsivo anda suelto por la red
No puedo parar de escribir, aunque lo intente con toda mi alma, día tras día, jornada a jornada, siempre acabo sentado en el patio de arriba.
A mi lado existen esos dos suspiros escalonados de rojo ladrillo para sentarme, junto a mi habitación, aquí tengo todos mis pensamientos, mis sueños, mi esperanza.
En mi pecho, igual que en el tuyo, un manojo de nervios que parecen niños con ganas de salir al recreo; en lo más hondo de mi pecho, un corazón tonto y extraño que está a punto de latir...
Silencio...
Entre los cantos del atardecer de los pájaros encuentro el silencio; bajo la batuta del silbo del viento, los trinos afinan sus notas encima de un pentagrama gigantesco colgado de los postes de la luz; esos cables de ahí arriba, cruzan bosques, montes y valles.
Silencio...
En el mismo sitio de siempre, en la misma hora acostumbrada de la tarde; un lugar muy cómodo, estoy a gusto, un balcón que mira el mundo; árboles, nubes, cielo, en mi patio, hay un balcón con vistas al mundo.
Silencio...
Tinta a raudales,
tiñendo esta tierra blanca que me contempla impasible
¡Campos de Castilla!
¡Jornaleros andaluces!
Tinta china viajando por un lugar llamado España,
llamado Euskadi,
llamado Catalunya,
llamado Valéncia,
todos viviendo en la misma Península Ibérica
Palestina, Israel, Chechenia, Iraq, Estados Unidos, Rusia, España...
Este planeta se ha vuelto loco.
Silencio...
Escribiendo para quitarme las penas.
Yo, escribiendo, las dejo condenas a estar en silencio.
¡Qué grande que fue el loquero que dio en el puto clavo!
Para no pensar, tendré que escribir más.
Escritor compulsivo para sentirme mejor, dibujando una sonrisa con mucha luz, suaves trazos color turquesa, pinceladas de azul del mar, espuma blanca muriendo en los acantilados, todo blanco, espuma blanca de la mar...
Escritor compulsivo que no sale de casa de sus viejos. Que tengo que ahorrar un montón y así poder tener, dentro de un año, mi sueño; E.T., mi casa, teléfono, Internet...
Escritor compulsivo por tu culpa, esta carta ha nacido en tu mundo de pensamientos, así que esta noche te toca a ti bañarla, darle de cenar y cantarle una nana hasta que se duerma mecida en tu cama hasta la mañana...
No quiero ofender mucho, pero es que tú eres su mamá.
¡Ah..... se sieeenteeee!
Escritor compulsivo con porros, con canutos, con chinitas, con la inspiración que me das en cada calada, sin ti, no habrían ramilletes con flores, sin ti, yo no sería nadie, sin ti, esto no existiría.
Escritor compulsivo agarrado a un bolígrafo de madera con la mano derecha, con un folio inmaculado en la izquierda, música sonando en el centro del aire, y entonces, poco a poco, me pongo a soñar despierto con las palabras, con esas palabras que me retumban en mi cabeza, con las palabras, palabras...
Y así, creciendo cada día un poquito más, recorriendo este mundo fascinante de la red; llenas de vidas de verdad, blocs, bitácoras, diarios, poesías, quejidos, todos escribiendo sin querer evitarlo, con la esperanza de que mañana será un día tan curioso como el de hoy, tan bonito como tú.
¿Oye, Isis?
Que te mando un fuerte abrazote desde aquí y por favor, nunca dejes de escribir.
PD: Abrid los brazos, la mente y repartíos
que solo os enseñan el odio y la avaricia
y yo quiero que todos como hermanos
repartamos amores, lágrimas y sonrisas
Comentario: