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Mesala on the rocks
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Mesala
Sindicación
 
El sombrero de Carmen Miranda
Y pasó el uno de enero. Sin darme cuenta ya estamos a dos. Al contrario de lo que debería ser, la explosión de energía propia de todo lo que comienza, todo es tranquilo, lento, agobiante. Aunque anoche no salí de casa, me he levantado tarde. A las doce. Con un sol que me llamaba a través de las rendijas que deja mi persiana mal bajada. Me gusta despertarme con la claridad que filtra, sin la urgencia de un despertador ni de un horario que cumplir. Arrebujarme debajo del nórdico y sumergirme en mis mundos imaginarios, siempre dentro de esa duermevela que lo hace todo mágico y sencillo.
Parece mentira que estemos en enero. Hace frío afuera pero el sol calienta a través de los cristales y convierte mi habitación en una especie de invernadero sin plantas en el que intento que maduren proyectos futuros. Proyectos inalcanzables pero necesarios para poder tirar hacia adelante. Metas imposibles de cumplir pero que nos ayudan a superar las etapas intermedias. Cáspita, se me está yendo la pinza, dejo este tono filosófico que no me gusta nada.
Ayer, durante las campanadas, a mi madre le dio un ataque de risa que contagió a todos. Cuando el reloj de Sol ya había acabado de sonar, a nosotros nos quedaban cuatro o cinco uvas, pero no creo que haya mejor manera de comenzar un año que riéndose con los que quieres. Sabía perfectamente por qué se estaba riendo: la piel de las uvas estaba tan dura que era difícil tragarlas. Parecían de esas de plástico que en muchas casas usan para decorar fruteros de pega. Extrañas conexiones son las que nos hacen saber lo que pasa por la cabeza del otro sin necesidad de que se usen las palabras.
Como estoy un poco tontorrón convencí a mi sobrino pequeño para hacer un concurso de abrazos. Quien abrazara más fuerte ganaba. Así tuve al pobre chiquillo colgado cinco minutos de mi cuello, dándome abrazos que de otra forma serían difíciles de conseguir de un polvorilla de casi cuatro años que está más interesado en Fernando Torres que en los Reyes Magos. Por supuesto, le dejé ganar el concurso.
Acabé jugando con él a hacer tríos con las cartas de las familias del mundo. No sabía que todavía existían y que los niños todavía se divertían uniendo a la mamá china con el papá chino y al indio con la india. Intenté explicarle que el papá chino se podía ir con la mamá india, tener hijos chinoindios o indochinos y que no pasaría absolutamente nada, pero no tuve mucho éxito. Las reglas eran las reglas y había que cumplirlas. Me parece que este juego fue diseñado por las mismas mentes meridianas que ahora utilizan las alegorías frutales para intentar explicar lo horroroso y repugnante que sería que una pera y una manzana se uniesen y adoptaran a un kiwi y a un pomelo. Y es que más que una familia, eso sería el sombrero de Carmen Miranda. Qué horror, qué colorido, y con todas esas frutas revueltas. Qué macedonia pecaminal.
 
Comentario:
Y actualiza!!! Que no me quieres nadda!
 
Comentario:
Nada nada, ahora tendras que darnos mimos a todos para que no te tengamos miedo
 
Comentario:
Ja, ja, ja. Que no, que sólo cuando tengo el día torcido. Además últimamente estoy en una etapa de renacimiento espiritual en la que ni siquiera me logran enfadar los que me enfadan normalmente. Y para enfadarme a mí hace falta mucho porque no me merece la pena.

A trabajar
 
Comentario:
Pero con todos los adultos? Mira que a mí me pasa como a Zapp, que soy mu sensible.
 
Comentario:
Ah no no no no yo no quiero borderias conmigo que soy mu sensible
 
Comentario:
Ja, ja, ja. Qué imaginabas que era un ogro? ¿Qué imagen doy de mí en este blog? Yo con mis niños me porto muy bien. Cambio pañales como el que más (y me gusta), dejo los biberones a la temperatura justa y tengo más paciencia que el santo Job . Sí que es cierto que tengo una reconocida (y merecida) fama de borde con los adultos pero los que me conocen saben que sólo es un escudo y, además, es que hay gente que no se merece otra cosa.
 
Comentario:
Pero que supertierno, me encanta, No conocia yo esa faceta tuya. Que encanto
 
Comentario:
Un concurso de abrazos con tu sobrino... Creo que es la mejor manera de empezar un año, de verdad, o a mí por lo menos me lo parece, yo es que soy demasiado abrazador, que en mi otra vida fui osito o algo así. Yo quiero jugar a eso. Me lo apunto como propósito para este año. Y también lo de tener una familia macedonia...Jaja, yo es que hay metáforas que no las entiendo, que cortito soy. Por favor, que legalicen eso que se fuma la Botella.
 
Comentario:
Y parece que más de una santa y sana mater familiae (Ana Botella, por ejemplo) se va a tener que tragar el frutero con sombrero, varillas y todo... Con un poco de suerte, para cuando tu sobrino tenga sobrinos (y ya no juegues con ellos a que te abracen, no vaya a ser que rompan al tío abuelo, tan viejecito, jeje) las cosas serán muy diferentes en el mundo. Cruzo los dedos. Los tsunamis son imposibles de evitar, pero el tsunami de la intransigencia y el desconocimiento debe ser abolido. Un beso enorme.
 
Comentario:
Pues suena muy bien tu fin de año con sobrino abrazador y despertar soleado. Feliz Año Nuevo.
No