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Mesala on the rocks
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Mesala
Sindicación
 
Lunes, 20 de diciembre
Lunes, maldito lunes. Como si fuera poco tener que levantarte cuando no ha amanecido aún, hoy los segundos se han hecho minutos y los idem horas. La jornada en el trabajo se ha hecho más pesada que de costumbre, en parte por el ambiente que hay. Esta semana debería inundarnos a todos el espíritu navideño, pero parece ser que a mis superiores les debe venir con retraso. Los mismo les llega en marzo. Esta mañana se han cargado a un compañero. Joven, bien vestido, con un puesto de responsabilidad, una mujer embarazada y mudado a un piso más grande de hace poco.
- No vuelvas mañana. Así de fuerte.
Hasta hoy tu vida era perfecta, ahora es una pesadilla hasta que encuentres un sitio a donde ir de lunes a viernes y en el que te paguen lo suficiente para la hipoteca y los pañales.
Lo peor de todo es que era (es) un buen tío, de esos que te saludan y te preguntan que tal te va aunque no tenga ninguna obligación a hacerlo. Que no escatima una sonrisa o un gracias. Un compañero. Pues eso que el espíritu de la Navidad se ha deformado hasta llegar a ser una mueca grotesca, es decir, un chaval que saca sus cosas de los cajones y tira todo lo que no le vale y que no se va a llevar a casa. Intentando ocultar la cara de pánfilo y fracasado que se te queda cuando alguien te dice que no te quiere más. Esto del mundo del trabajo al final es como las relaciones de pareja, la sensación de fracaso al final no te la quita nadie.
No me he despedido de él. Me ha dado vergüenza. He escapado. No sé por qué lo he hecho. Bueno sí. No creo que le apeteciera mucho escuchar a 35 personas dándole condolencias. Ya le veré. Ha dicho que va a volver cuando nazca el niño. ¿Tendrá valor?
Por lo demás nada. Cada día tengo más sueño. No sé si me ha picado una mosca tse-tse o es que debo dormir menos. Más seguro que no. Ayer salí sólo un rato por la tarde. A que me diera el aire más que nada. Y el sábado por la noche estaba en casa a las dos. Después de cenar en un vegetariano de la calle Pelayo, dentro de lo que conocemos como las "noches de Sergio", nos acercamos al Tupperware a tomarnos algo. Cuando a mí me empezaba a animar el espíritu malasaña van y Ed, Se, su amiga An y Nat y dicen que piran a casa. Aggggghhhh.
Me gustaría ser más independiente para decir:
-Pos vale tíos, ahí os quedáis que yo sigo.
Aclaración: Se, tiene un horario laboral que como bien dice él es de puta de Montera (de hecho convive con ellas físicamente cuando sale de su curro). Para completarle el sueldo, en su magnífica empresa no han pensado en meterle un plus en nómina, sería muy normal, si no darle cheques comida. Cheques que no utiliza porque duerme durante el día y donde come no se los aceptan. En fin que para gastarlos nos damos un homenaje mensual. Gracias Se.
Otro día en el que esté más optimista hablaré de las magnífcas condiciones de contratación de Se y del que aquí escribe.
No