pensées
pensamientos fugaces, recogidos antes de que los lleve el tiempo
Acerca de
30 primaveras, Francés y Español residente en barcelona desde hace doce años ahora. Sonrio a la vida y ella me sonrie (que dure) Quiero reflejar en este blog pensamientos que me invaden a diario, sin pretender ser poetico o gracioso o nada en especial. * nota: disculpa las faltas de ortografia o la ausencia de tildes y accentos
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Sindicación
 
Las hierbas de Ibiza


Después de perderme deliberadamente para ser sorprendido, y después de haber explicado a un camarero que si, el camino mas corto entre dos puntos es la línea recta pero que ese no es mi camino, llego al bonito faro de Portinax en el norte.

Mi boca empieza a estar sedienta y como siempre, el destino me mima y unas chicas rusas y griegas me invitan a compartir unos tomates con sal y aceite de oliva.
Mejor imposible. Los tomates huelen y saben bien y se convierten en mi desayuno.
Una vez les agradezco su hospitalidad retorno a mi montura hasta que, siguiendo mi ritual secreto, me paro y elijo cual será mi próxima compañía para conducir.



Mientras escribo estoy rodeado de sol, playa, bikinis o hilo dentales en algunos casos extremos, bañistas, música house y gente que baila como poseídos por algún antiguo demonio.



Después de comer me tomo un chupito de hierbas de Ibiza, aunque me apetecía el licor de tomillo. Voy alternando. Pensé que este era el sabor de la isla pero no es así.
El sabor es el de esas hierbas que reojo en las carreteras, con sabor a anís y sujeto entre mis labios como si fueran habanos.



De vez en cuando las muerdo para que su sabor llene mi boca mientras tomo curvas fantásticas, viendo cabras, tierras rojas en las que brotan verduras, pinos, campesinos, típicas casas ibicencas y mil maravillas más.



No Cambiaria esa hierba por todo el caviar del mundo.
Descubrí por fin el sabor de esta tierra



Además, estoy convencido de que cada hierba que recojo influye n mi destino.
Cada parada me desplaza sin atrasarme en las lineas temporales, cambiando mi destino.
Si llego a cierto momento en un lugar, ese momento viene determinado por la infinidad de pequeños detalles que componen mi periplo.
Según la cantidad de hierbas la aventuras serán diferentes.
Cada hierba cuenta me digo, como cada decisión en esta vida, por pequeña que sea.
Podría invadirme un terror repentino y volverme paranoico al hacer cualquier cosa pero no.
Una elección podría llevarme a la muerte, a un accidente, o hacia las personas que tengo que conocer, como así está escrito.
Que dos personas se conozcan viene de muy lejos y empieza por determinar a que hora uno se levanta creo.
Recuerdo un muy bonito encuentro de líneas temporales.
Fui a una terraza y tenia delante una bonita mujer, morena, como me gustan.
La observaba con deseo porque la deseaba. Quería saber como huele su piel, medir cuan suave es su piel.
El destino en forma de diluvio repentino hizo que los dos buscáramos refugio bajo la única sombrilla libre.
Luego la química, magia, olores (aunque no seamos consciente de ello) hacen lo demás pero… todo está predeterminado.
No