hells kitchen
Quise ser cocinero.
Cuando llegue a España con 18 años quise serlo. Tuve la oportunidad de entrar en un curso gratuito del estado para estudiar hosteleria y quise ser cocinero.
El problema es que la mayoria de los que se apuntaron querian lo mismo entonces nos hicieron un "test psicotecnico" y deduieron que mi perfil era de camarero, entonces a joderse y a correr entre mesas y soportar muchas personas que creen que el dinero que pagan les salva de ser amables o tener educación en algunos casos.
He trabajado desde entonces , hasta que la artrosis aparecio en mi vida, en bares, restaurantes, hoteles, y hasta en un camping. He atendido todo tipo de personas y hasta famosos pero siempre sigues siendo "el camarero" con el toque despectivo que ello conlleva a veces.
La persona que te sirve y aunque sus ojos respiren algo de inteligencia no vale para nada mas que servirte.
El camarero tambien parece tener la obligacion de escuchar tus divagaciones o elucubraciones (o inclusos estupideces) de turno, porque esta obligado a ello, tiene que sonreirte.
Me he quitado de encima pesados y borrachos y vivido todo tipo de situaciones, trabajado hasta 18 horas cada dia, de lunes a domingo incluido durante meses sin dia de descanso, con experiencias de todo tipo, incluso sexuales en locales donde he trabajado y algunos de esos recuerdos perdurarán para siempre y claro está, como todo lo que me pasa formarán parte de mi y influyen en mi futuro.
Una de las multiples anecdotas que viene a mi mente es en una cafeteria, en el casco antiguo de Barcelona.
La encargada no tardó mucho en pasar de verme como un enemigo (por miedo a perder su peusto como encargada) a ser mi aliada.
En aquella cafeteria minuscula habia una plancha pequeña para bocadillos de rigor y los primeros dias ya la use para cocinarme platos elaborados. Los ojos de los clientes o de la encargada se abrian muy grandes y su rostro era un poema cuando me veian salir de la cocina con platos para mi disfrute.
Pronto se llego a un acuerdo muy amistoso, ella me daba dinero de la caja, yo me iba a la boqueria a comprar los ingredientes (durante una hora o dos por cierto) y cocinaba para ella también.
Llegue a ganarmela por su estomago.
Dicho sea de paso os recomiendo un libro, donde el protagonista alterna aventuras fantasticas con recetas gastronomicas que cocina para los personajes que va cocociendo en sus tribulaciones.
"No solo de caviar vive el hombre". de FREDERICK FORSYTH o de JOHANNES SIMMEL
si no recuerdo mal.
Lo recomiendo aunque cueste encontrarlo visto que es de tiempo atrás. Aunque si lo encuentras al final lo disfrutarás más.
Queria ser cocinero.
Porque me parece casi magico, el tener una idea, escoger los ingredientes mas idoneos,
cuidar de ellos, lavarlos, prepararlos, mezclarlos, cocerlos o prepararlos y tenerlos listos para acompañar la carne, pescado, pasta o lo que sea, cuando esté listo.
La cocina es además de un arte un placer. Casi nunca cocino para mi pero lo hago con consciencia cuando invito a alguien a comer a mi casa. A veces cocino hasta acabar medio muerto como alquel dia en que cocine tapas, dos entrantes, dos platos principales, y dos postres para 28 personas. Todo en su punto y en su justo momento.
Tambien me arrepiento luego porque tardo semanas en limpiar la casa (y mi gata juega con las cabezas decapitadas de gambas esparcidas en la terraza) pero la satisfacción que me produce alimentar a personas que aprecio o quiero tiene pocas comparaciones.
Cocinar para las personas es mi manera de transmitirles mi amor, esta en cada bocado, cada trago, sin que lo sepan.
Un vicio o placer que quizas deberia evitar es beber y comer mientras cocino, en general cuando llegan las personas invitadas (algunos llegan antes para ayudar y se agradece mucho) estoy ya en otra esfera y me cuesta articular palabras que tengan algun sentido.
Pero los recibo con una sonrisa de oreja a oreja, eso si.

Cuando llegue a España con 18 años quise serlo. Tuve la oportunidad de entrar en un curso gratuito del estado para estudiar hosteleria y quise ser cocinero.
El problema es que la mayoria de los que se apuntaron querian lo mismo entonces nos hicieron un "test psicotecnico" y deduieron que mi perfil era de camarero, entonces a joderse y a correr entre mesas y soportar muchas personas que creen que el dinero que pagan les salva de ser amables o tener educación en algunos casos.
He trabajado desde entonces , hasta que la artrosis aparecio en mi vida, en bares, restaurantes, hoteles, y hasta en un camping. He atendido todo tipo de personas y hasta famosos pero siempre sigues siendo "el camarero" con el toque despectivo que ello conlleva a veces.
La persona que te sirve y aunque sus ojos respiren algo de inteligencia no vale para nada mas que servirte.
El camarero tambien parece tener la obligacion de escuchar tus divagaciones o elucubraciones (o inclusos estupideces) de turno, porque esta obligado a ello, tiene que sonreirte.
Me he quitado de encima pesados y borrachos y vivido todo tipo de situaciones, trabajado hasta 18 horas cada dia, de lunes a domingo incluido durante meses sin dia de descanso, con experiencias de todo tipo, incluso sexuales en locales donde he trabajado y algunos de esos recuerdos perdurarán para siempre y claro está, como todo lo que me pasa formarán parte de mi y influyen en mi futuro.
Una de las multiples anecdotas que viene a mi mente es en una cafeteria, en el casco antiguo de Barcelona.
La encargada no tardó mucho en pasar de verme como un enemigo (por miedo a perder su peusto como encargada) a ser mi aliada.
En aquella cafeteria minuscula habia una plancha pequeña para bocadillos de rigor y los primeros dias ya la use para cocinarme platos elaborados. Los ojos de los clientes o de la encargada se abrian muy grandes y su rostro era un poema cuando me veian salir de la cocina con platos para mi disfrute.
Pronto se llego a un acuerdo muy amistoso, ella me daba dinero de la caja, yo me iba a la boqueria a comprar los ingredientes (durante una hora o dos por cierto) y cocinaba para ella también.
Llegue a ganarmela por su estomago.
Dicho sea de paso os recomiendo un libro, donde el protagonista alterna aventuras fantasticas con recetas gastronomicas que cocina para los personajes que va cocociendo en sus tribulaciones.
"No solo de caviar vive el hombre". de FREDERICK FORSYTH o de JOHANNES SIMMEL
si no recuerdo mal.
Lo recomiendo aunque cueste encontrarlo visto que es de tiempo atrás. Aunque si lo encuentras al final lo disfrutarás más.
Queria ser cocinero.
Porque me parece casi magico, el tener una idea, escoger los ingredientes mas idoneos,
cuidar de ellos, lavarlos, prepararlos, mezclarlos, cocerlos o prepararlos y tenerlos listos para acompañar la carne, pescado, pasta o lo que sea, cuando esté listo.
La cocina es además de un arte un placer. Casi nunca cocino para mi pero lo hago con consciencia cuando invito a alguien a comer a mi casa. A veces cocino hasta acabar medio muerto como alquel dia en que cocine tapas, dos entrantes, dos platos principales, y dos postres para 28 personas. Todo en su punto y en su justo momento.
Tambien me arrepiento luego porque tardo semanas en limpiar la casa (y mi gata juega con las cabezas decapitadas de gambas esparcidas en la terraza) pero la satisfacción que me produce alimentar a personas que aprecio o quiero tiene pocas comparaciones.
Cocinar para las personas es mi manera de transmitirles mi amor, esta en cada bocado, cada trago, sin que lo sepan.
Un vicio o placer que quizas deberia evitar es beber y comer mientras cocino, en general cuando llegan las personas invitadas (algunos llegan antes para ayudar y se agradece mucho) estoy ya en otra esfera y me cuesta articular palabras que tengan algun sentido.
Pero los recibo con una sonrisa de oreja a oreja, eso si.
