Blogs.ya.com Quitar publicidad
Briconomia
Briconomía, un cajón de sastre
Acerca de
“La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante”. Miguel de Unamuno. Pues eso es lo que haremos aquí, dudar de todo, cuestionar, preguntar, aprender, charlar…Eso es Briconomía, un cajón de sastre donde plantearemos muchos temas que te puedan interesar, aunque no tengan que ver con la economía. Puedes entrar, preguntar, opinar, trastear y cacharrear. Estás en tú casa
Sindicación
 
Las montañas de Buda: La brutal historia de las torturas y el genocidio cultural contra el pueblo tibetano
Lo que vais a leer a continuación son pequeños extractos del libro “Las montañas de Buda”, (Seix Barral. 1.997) escrito por el periodista Javier Moro. Hoy quería compartirlo con vosotros, dada la rabiosa y lamentable actualidad del tema. Es una obra que cuenta lo que se niega a desaparecer al otro lado del Himalaya, el espíritu de resistencia, la fe, el alma del Tibet. También es la historia verídica de dos jóvenes, dos monjas tibetanas, brutalmente torturadas en la cárcel de Gutsa, que se unen a un grupo de refugiados para cruzar a pie las cumbres más altas del mundo y escapar del infierno chino. Y es la historia del Dalai Lama, que dedica su vida a mantener viva la llama de la esperanza. Es la historia reciente del Tibet, y es, ante todo, la prueba de que la fuerza bruta no puede destruir el espíritu humano.

En 1993 había en el Tibet siete millones y medio de chinos por seis millones de tibetanos. Una invasión demográfica que resulta cada día más catastrófica para el Tibet. Hordas de chinos inmigran al país de las nieves siguiendo las consignas del partido comunista, estimulados, eso sí, por jugosos incentivos. Tres y cuatro veces el salario que ganan en China, créditos sin intereses, alojamiento garantizado, abundantes permisos y vacaciones, y hasta una ‘subvención para respirar’, un incentivo pecuniario que compensa el hecho de que el Tibet esté a cuatro mil metros de altura.

Los inmigrantes se quedan con los negocios tradicionalmente tibetanos, restaurantes, sastrerías, carpinterías…y así crece el número de mendigos. Uno de los efectos más perniciosos de este proceso es que los tibetanos empiezan a dudar de su propia cultura, y en ocasiones hasta se avergüenzan de ella.

Esta invasión va acompañada de una política de genocidio sistemático, porque nadie escapa a las medidas inhumanas de control de la natalidad. Equipos sanitarios chinos recorren el país de las nieves para hacer cumplir la ley. Se les ofrecen incentivos económicos para realizar el mayor número posible de esterilizaciones y abortos. En las zonas más apartadas, donde no hay hospitales, equipos de médicos y enfermeras parten en jeeps y van de pueblo en pueblo buscando mujeres embarazadas. Así, los informes que denunciaban la realización de abortos forzados hablan de la aparición de fetos de tres, cuatro y cinco meses en cubos de basura del hospital de Chamdo.

Una doctora tibetana ha confirmado que bebés sanos, bien formados, son sumergidos en cubos de agua y ahogados nada más nacer. Entretanto, médicos chinos confiesan que han realizado estas prácticas para cumplir su ‘cuota de abortos’. Para los tibetanos, que viven intensamente su fe budista, en la que acabar con cualquier tipo de vida constituye una terrible transgresión, el efecto de estas medidas de control de la natalidad es traumático y devastador.

TORTURAS INHUMANAS

Kinsom y Yandol, dos jóvenes monjas tibetanas, fueron encarceladas injustamente en la cárcel de Gutsa, cuya sola mención evocaba a las religiosas la suerte de miles de compatriotas desaparecidos en sus entrañas sin dejar ni rastro. Es el símbolo más visible de la crueldad con la que el gobierno chino sojuzga al país de las nieves.

Durante la primera noche que pasó Kinsom en la cárcel de Gutsa, los guardias la arrastraron hasta una silla de hierro y la maniataron, cruzando una cuerda alrededor de su busto y sujetaron luego sus brazos por detrás de la cabeza. Después de pasarle la cuerda por debajo de la axila, uno de los guardias tiró de ellas bruscamente hacia abajo y Kinsom se contorsionó de dolor. Le habían desencajado un hombro utilizando la técnica del aeroplano.

Como no lograban que confesara quien organizó la revuelta callejera en la que fue detenida, algo que kinsom de hecho no sabía, los guardias pasaron a utilizar el instrumento de tortura preferido de las cárceles chinas. Una porra eléctrica de las que se utilizan para marcar el ganado. El torturador se la aplicó contra la silla y la joven monja se retorció de dolor hasta desmayarse. Otra descarga, otro nuevo desmayo…los chinos no podían concebir la idea de que la religiosa hubiese tomado la decisión de protestar por sí misma, e intentaban arrancarle una confesión porque “debía de formar parte de algún complot dedicado a socavar el prestigio de la madre patria”. Querían nombres, nombres, nombres…Y le abrieron la boca para meterle la porra eléctrica hasta la garganta. Cuando se la retiraron, notó en su boca pedazos de muelas rotos que arrojó en un vómito sanguinolento. Pero no habló y su silencio le valió el aislamiento en una celda de castigo. El infierno continuó en los días posteriores.

“Fue horrible –recordaría Kinsom-. Los gonyi-pa (guardias) se ensañaron con una crueldad inimaginable. Me obligaron a tumbarme sobre la mesa y, mientras uno me abría las piernas, otro me metió la porra eléctrica por la vagina. Usaban aquel aparato como si fuese un juguete, se divertían. Se reían y bromeaban mientras me aplicaban descargas eléctricas y yo creía que me desgarraba por dentro. Perdí el conocimiento. Lo recobré cuando me arrojaron un cubo de agua fría a la cara. Ya no eres monja –me dijo uno de ellos- sólo basura. En parte tenía razón, era un andrajo, un montón de carne sanguinolenta…al violarme con aquel aparato habían forzado mis votos de castidad y pureza, mi cuerpo no era nada excepto un saco de huesos. Me devolvieron la celda y durante los nueve días siguientes sólo me sacaron para seguir torturándome. Me hicieron de todo, desde tenerme desnuda y tenerme colgada por los pies una noche entera , hasta tirarme cubos de orina a la cara…No eran seres humanos, eran animales, eran máquinas”.

TRES AÑOS POR TREINTA SEGUNDOS

Cuando la sacaron de la celda, la religiosa esperaba un tiro en la nuca en cualquier momento. Sabía que los chinos eran prácticos y pensaba que la estaban acercando al depósito de cadáveres para ahorrarse el transporte. Sabía que entregarían una factura a sus padres, como solían hacer con todos los ajusticiados. El precio de las balas estaría indicado con macabra precisión en una vulgar hoja de papel con el sello de la cárcel. También estaría incluido el precio de la comida y el alquiler de la celda. Sabía que si la familia no podía pagar, sus restos mortales no les serían entregados.

Pero aquel día, Kinsom se equivocaba. Un oficial la estaba esperando y sacó de su carpeta una hoja de papel. “Por tus actividades contrarrevolucionarias y secesionistas el Tribunal del Pueblo te ha condenado a tres años de reclusión”. ¿Cómo iba a soportar tres años si apenas llevaba un mes y no podía mantenerse en pie? ¿Tan terrible era el acto que había cometido contra los mil trescientos millones de hijos de la República Popular China? ¿Treinta segundos, quizás un minuto, gritando ¡Viva el Tibet libre! sin ninguna violencia merecían tres años de tan cruel castigo?

En la cárcel conoció a Yandol, otra joven monja tibetana encarcelada por motivos similares a los de Kinsom y juntas se acostumbraron a soportar la humillación y la vergüenza. Los guardias nos las dejaban vaciar a diario el cubo que servía como único sanitario en la celda colectiva. Tuvieron que habituarse a la mugre, al hedor, a las mañanas sin agua, a asearse con té para conservar la ilusión de su dignidad. Tuvieron que acostumbrarse a no exteriorizar sus creencias religiosas. Toda era un pretexto para el castigo arbitrario.

Gutsa es un eslabón más en la cadena que atenaza al Tibet, un engranaje indispensable en la política de aniquilamiento de una sociedad y de una cultura. China, que ha dado al mundo la porcelana, las cerillas, los relojes mecánicos, el papel moneda, la pólvora, la ceremonia del té y el primer catálogo de estrellas, la civilización que ha hecho de la armonía un arte de vivir sin parangón, también ha extendido su refinamiento a la tortura y el genocidio.

La organización humanitaria Asia Watch describió en 1.990 el Tibet como un inmenso laboratorio de técnicas de tortura para las fuerzas armadas chinas. Cuarenta años de colonización han servido para que el país más alto del mundo, con dos mil años de historia a sus espaldas, se encuentre al borde de la aniquilación, dice Javier Moro. El país de las nieves sigue soportando un martirio comparable a las persecuciones y purgas de Stalin, al genocidio de los judíos europeos por Hitler o al exterminio llevado a cabo por Pol Pot en Camboya.

El holocausto del Tibet es el resultado de una pugna desigual entre la fuerza bruta y la protesta pacífica de un pueblo profundamente religioso. Su determinación por sacudirse el yugo de los opresores, hace de su combate algo único en el mundo.

LAS CUENTAS DE LA BARBARIE

Kinsom fue liberada el 22 de junio de 1.993. En el momento de rellenar los formularios de su excarcelación, le hicieron las cuentas: Debía pagar dos yuanes al día en concepto de manutención, lo que hacía una cantidad total de 1.980 yuanes. Al alegar que no disponía de tal cantidad, le dijeron que recurriese a algún conocido, amenazándola con retenerla en caso contrario. Como el día de su ingreso llevaba 600 yuanes, prometió pagar el resto con lo que consiguiese mendigando por las calles de Lhasa.

Y permitieron que se fuera, no sin antes advertirla de que no debía de hablar con nadie de los temas siguientes: La comida de la cárcel, la extracción forzosa de sangre, las palizas y las torturas. “Si vuelves a participar en otra manifestación”, avisaron los guardias,” te mataremos”.

Por fin libre, aunque Kinsom sufría de incontinencia urinaria, y, debido a la extracción forzosa de sangre, se encontraba sin fuerzas, pero salía victoriosa. Los chinos no habían conseguido hacer de ella otra mujer. Había sobrevivido al frío, a los golpes, a las sesiones de reeducación, al robo de su propia sangre. El resultado es que se sentía más tibetana y más budista que nunca.

Como digo, el libro es una lectura muy recomendable, imprescindible para entender lo que está pasando ahora mismo en el Tibet, y lo que lleva pasando durante muchos años. La investigación de Javier Moro es impecable. El periodista se entrevistó hasta con el Dalai Lama para documentarse y por supuesto, con las dos monjas, Kinsom y Yandol, que le relataron todos los pormenores de su largo calvario. Esta es la nota final de Javier Moro.

“En septiembre de 1.997 realicé el último de los viajes al Tibet, Nepal y la India para la preparación de este libro. En Lhasa tuve la oportunidad de entrevistarme con la abadesa de un convento. Diez de sus monjas están encerradas en la cárcel de Drapchi. Esta mujer me contó que han variado las torturas. En lugar de los servicios sexuales, que tan mala prensa han tenido en el extranjero, ahora pinchan con alfileres la lengua de las que osan gritar ¡Tibet libre! o ¡Viva el Dalai Lama! Además, se han ampliado las condenas por cualquier tipo de manifestación o protesta.

En el convento de Dolma Ling, en Dharansala, supe de boca de Kinsom y Yandol que Dawa, la monja que compartió celda con ellas y que fue brutalmente mutilada, está de nuevo detenida en Lhasa. Según parece, volvió a participar en una manifestación.

Visité de nuevo el centro de acogida de Katmandú y me sorprendió que estaba lleno de refugiados recién llegados. Me sorprendió la numerosa presencia de niños de ocho a catorce años. Todos habían cruzado el Himalaya sin sus padres. La mayoría parecía gozar de buena salud. La enfermera Tsering Lhamo me dijo que el número de refugiados ha aumentado sin cesar desde 1.990 y que ciertos días no daba abasto para atender a los nuevos. En el centro de acogida de Dharansala me confirmaron que la oleada de refugiados se ha triplicado en los últimos tres años”.






 
El respeto por el lenguaje
Ayer estuve viendo a ratos la gala de entrega de los premios TP de Oro 2007, más que nada por aquello de que los galardones se conceden según la votación de los propios lectores de la revista, vamos, una especie de Web 2.0 aplicado al mundillo televisivo.

Del acto en sí no voy a decir nada, porque no merece la pena, pero si me gustaría comentar un detalle que me llamó mucho la atención. El premio al mejor programa de entretenimiento se lo llevó ‘Se lo que hicisteis…”, de la Sexta, esa especie de revista vespertina que vive de criticar las miserias de otros, ya sabéis lo que dijo Calderón de la Barca, “Cuentan de un sabio que un día, tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía…”

El caso es que al recoger el premio, la primera palabra que salió de la boca de Patricia Conde, presentadora del espacio, fue esta: “Joder”. Así quedó grabado para los restos ese "joder" ante varios millones de personas. Viva la cultura, sí señor. Y entonces me puse a darle vueltas a una cuestión un tanto inquietante. ¿Qué está pasando en los medios para que lleguemos a estos extremos de maltrato en el lenguaje? Bueno, lo de Patricia es una anécdota, una percha sobre la que reflexionar sobre el uso (y el abuso) que a veces hacemos los periodistas del lenguaje.

Es entonces cuando me acuerdo de mis inicios en la Agencia EFE, donde tuve la inmensa fortuna de contar con la tutela de Carlos Serrano, un profesional como la copa de un pino, quien además de enseñarme periodismo, me inculcó un respeto profundo por la lengua y su uso apropiado.

Las lecciones son incontables, sólo os contaré algunas anécdotas. Una de mis primeras noticias fue cubrir un acto en el que intervenía un sindicalista, no recuerdo si Méndez o Fidalgo. El caso es que al redactar el teletipo, escribí. “…Fidalgo/Méndez valoró positivamente las medidas que…” a lo que Carlos me dijo. No, no puedes escribir “valoró positivamente”, porque el verbo valorar ya significa por sí mismo apreciar o estimar el valor de algo, por lo que es positivo. La expresión ‘valorar positivamente’ es caer en la redundancia, pero cuántas veces lo leemos a diario en la prensa. Mucho peor si se escribe “valoró negativamente”, porque entonces se cae en la contradicción.

De estas hubo muchas, que si los americanos no son americanos sino estadounidenses, que es más apropiado decir que la bolsa subió "el" 1,3% en vez de "un" 1,3%, empleando el artículo determinado “el” frente al indeterminado “un”. En fin, muchas lecciones.

Todavía hoy me sorprende que en algunos medios haya periodistas que no usan el lenguaje de manera apropiada. Por ejemplo, un caso curioso se da en las crónicas televisivas de sucesos, cuando el redactor habla del “presunto” agresor de turno, en relación con alguien que ha sido detenido y de quien se cree que ha cometido un delito. Pues no, no es correcto decir “presunto”, ya que en el derecho español, la presunción sólo puede ser de inocencia. En todo caso hay que decir “supuesto” agresor, porque presuntamente todos los ciudadanos somos inocentes, hasta que el juez demuestre lo contrario.

En Internet tampoco somos ángeles y puede suceder que debido a las prisas por publicar antes la información, veáis a veces errores en nuestros textos, sobre todo relacionados con un cambio de orden en las letras de alguna palabra, o alguna tilde que se despista. Pero procuramos hacer un uso apropiado del lenguaje. Y especialmente nosotros, que nos dedicamos a la bolsa, intentamos que los tecnicismos no os suenen a chino mandarín. Os pido perdón si alguna vez no lo conseguimos.
 
¿Seguro en Internet? Un profesional del póker 'on line' pierde millones por un virus
Acabo de darme una vuelta por mi querido www.meneame.net y me encuentro con la noticia bizarra (y alarmante) del día, gracias al portal www.diarioti.com, que cita al canal 4 de la televisión sueca.

A saber, un jugador profesional de póker en Internet ha perdido millones de euros a causa de un troyano que tenía instalado en su equipo, que al parece permitía que el rival viera en todo momento sus cartas. Esto ha ocurrido en Suecia.

El troyano en cuestión enviaba capturas de pantalla del jugador de póker a los supuestos estafadores varias veces por minuto, por lo que así era imposible perder. Y eso que el estafado tenía instalado software anti espía y un firewall que ejecutaba constantemente. Pero el ‘malware’ hoy en día es una epidemia y se multiplica como las setas.

Según PandaLabs, el laboratorio de detección de malware de Panda Security, cada día los creadores de código malicioso crean y ponen en circulación más de 3.000 nuevos ejemplares de malware.

Y 2008 comienza con un dato inquietante: Al uso de troyanos para robar datos confidenciales de los usuarios se unen con fuerza los gusanos informáticos. Así, según los datos de la solución antimalware online Panda ActiveScan, mientras que los troyanos provocaron el 24,41% de la infecciones registradas, los gusanos alcanzaron la nada despreciable cifra del 15,01%.

La explicación a este aumento se encuentra en la gran actividad de gusanos tipo Nuwar (también llamados Storm Worm). Los gusanos informáticos tienen la capacidad de propagarse por sí solos muy rápidamente. Sin embargo, y a diferencia de los que hace años provocaban epidemias de gran interés mediático, no tienen como objetivo colapsar el tráfico de datos o causar daños a los ordenadores, sino que su fin último es el robo de datos confidenciales con los que realizar estafas online o delitos de suplantación de identidad.

Otro informe de Panda Security, en 2007 el 'malware' es muchísimo más abundante que nunca, y el número de máquinas infectadas es muy superior al de 2004. Y no solo en número, ya que aunque hay más ordenadores que en 2004, el porcentaje de ellos con problemas es mucho mayor. Crece el malware, crece el parque informático, crece el peligro.

Según diversas fuentes, dice Panda Security, en este momento existen más de 2 millones de ordenadores zombis en Asia. Si cada uno de ellos tiene como poco un megabit por segundo de ancho de banda… en Asia puede llegar a utilizarse para fines maliciosos un ancho de banda impresionante. A esto hay que ir añadiendo los más de 20.000 nuevos zombis nuevos diarios, para ir reponiendo los que son detectados o simplemente, mueren en el intento.

Con ocasión del reciente ataque DDoS a www.meneame.net, los usuarios del portal con perfil técnico ofrecieron sus conocimientos y elaboraron un post con recomendaciones muy útiles para cuidar la salud de nuestros ordenadores.

Aunque algunos de los comentarios son muy técnicos y sólo al alcance de expertos, otros sin embargo son de fácil aplicación y obligada lectura. Y nuca está de más recordar que la Red está lleno de malvados ‘crackers’ (no confundir con ‘hackers’) cuya intención es forrarse a costa de los internautas que creen tener todo bajo control.
 
Zapatero no 'para'
Zapatero no ‘para’ de acumular disgustos, esta vez en forma de paro. Y es que el dato del paro que conocimos ayer es el peor en la historia del INEM. En 24 años, el paro registrado no había subido tanto como en el pasado mes de enero, cuando 4.300 personas se inscribieron diariamente como demandantes de empleo, hasta culminar en la triste cifra de 132.000 desempleados.

Lo peor de todo, el drama de estos trabajadores, para quienes la cuesta de enero habrá sido aún más empinada. Claro que para el Gobierno de Zapatero también es un drama de dimensiones mayúsculas. Esto ya no se arregla con talante porque el talón de Aquiles de la economía, su fuerza laboral, está empezando a flaquear peligrosamente.

A falta de 34 días para la cita con las urnas, Mariano Rajoy debe de estar (de puertas para dentro) más contento que unas castañuelas. Cuando todos los sondeos le situaban por debajo de Zapatero, el líder del PP seguro que está pregonando a los cuatro vientos ¡Qué pregunten ahora a los ciudadanos…qué pregunten!

Y Zapatero no para de acumular disgustos. Basta con echar un vistazo a las cifras macro que se han conocido hoy. El PMI de servicios cae a 44 puntos (por debajo de 50 la actividad deja de crecer), la confianza del consumidor español está en mínimos históricos y ya nadie se cree que el PIB vaya a crecer este año el 3,1%, como sostiene el Gobierno. Habrá suerte si llegamos al 2,5%, y gracias.

Ahora, el ministro Caldera prepara un plan de choque para atajar el creciente desempleo en la construcción, y está dispuesto a poner el dinero que haga falta. Tarde, señor Caldera, muy tarde. ¿Quién no sabe en este país que la construcción se está desacelerando desde el mes de agosto del año pasado? ¿Por qué no puso entonces en marcha su plan?

Es más, Caldera confía en que el consumo reactive la economía. ¿Qué cuentas se hace el ministro? Muy sencillas: Tres mil millones para los consumidores por la revisión salarial, otros tres mil millones por la revisión de las pensiones y cinco mil millones más si su partido gana las elecciones y devuelven 400 euros a cada contribuyente.

Como platos me deja los ojos el señor ministro. Como platos. A tiro fijo hay 6.000 millones de euros, y otros 5.000 que podrían llegar, pero claro, los millones fijos son consecuencia de ajustes de las rentas salariales al crecimiento de la inflación.

No, señor Caldera, no está usted regalando nada a los ciudadanos, está cubriendo (malamente) lo que sube el coste de la vida. ¿Cómo vamos a poder comprar más si todo está más caro? Es de cajón.

Y los otros 5.000 millones llegarán si gana el PSOE las elecciones, algo que, en estos momentos, está por ver y por demostrar.
 
Pero...¿Están locos esos 'yankees'?
El Pasado viernes fuimos testigos, probablemente, de la noticia del año cuando nos enterábamos, poco antes de la una de la tarde, de que Microsoft había presentado una oferta de 46.900 millones de dólares para hacerse con Yahoo!, o 31 dólares por acción, lo que supone una prima del 62% respecto a los 19 euros en que cotizaba Yahoo! el jueves.

¿Están locos esos ‘yankees’ que diría Obelix? Bueno tal vez sí, pero la operación tiene mucho sentido, según me contaba un experto en la materia el mismo viernes, porque ahora supone pelear con Google en mejor posición. Pero vamos poco a poco ¿Qué hay del precio?

En principio, ofrecer una prima del 62% parece algo exagerado por unas acciones que cotizaban a 19 dólares, aunque la cifra está muy lejos de los 118 dólares que llegaron a alcanzar en pleno ‘boom’ de la burbuja tecnológica.

Leo en ‘El País’ que David Mitchell, analista de la firma Ovum, cree que “Microsoft necesitará asegurarse de que no paga en exceso por Yahoo!” y vistas así las cosas, parece que la operación no le habría salido demasiado cara a Bill Gates.

En todo caso, 30.000 millones de euros, o 46.900 de dólares es mucho dinero ¿Merece la pena? Al menos hay dos puntos en los que sí tiene sentido, cuenta Sandro Pozzi en su artículo de hoy en ‘El País’. Los ingenieros de Microsoft podrán facilitar a Yahoo! el lanzamiento al mercado de productos con más rapidez, y, alternativamente, el buscador de Microsoft contará con la capacidad técnica del de Yahoo!. Todo para cazar a Google y quitarle un trozo de la tarta publicitaria en las búsquedas por Internet.

De hecho, el mismo presidente ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, mandaba un email el viernes a todos los empleados de Microsoft en el que explicaba que la oferta por Yahoo! representa el próximo paso en la transformación de la compañía para competir en los servicios ‘on line’, las búsquedas y la publicidad. “Convertirnos en una plataforma social para los consumidores”, les dijo Ballmer a sus empleados respecto a los objetivos perseguidos con la compra de Yahoo!.

Para Microsoft el tema va en serio, tanto, que han roto su férrea estrategia de crecer orgánicamente y hacer compras de empresas pequeñas que puedan ser cubiertas fácilmente con acciones o dinero en efectivo. Pero este no es el caso. Han puesto toda la carne en el asador.

¿Qué puede hacer Yahoo!? Según comenta John Letzing en ‘Marketwatch’, Jerry Yang no puede estar impaciente por vender sin más, toda vez que el pasado martes, coincidiendo con la presentación de los resultados del buscador, intentó convencer a Wall Street de que harán profundos cambios en el negocio, acompañados de fuertes inversiones. No obstante, si Yang diera la espalda enérgicamente a Microsoft, podría encontrarse con el rechazo de sus accionistas.

A todo esto, el gigante en la sombra, Google, ha abierto por fin la boca y, a decir verdad, parece que no le han sentado bien los planes de Microsoft. David Drummond, un alto ejecutivo de la empresa, ha declarado en el blog oficial de Google que la oferta de Microsoft plantea cuestiones problemáticas, relacionadas sobre todo con la competencia.

¿Podría Microsoft ahora intentar ejercer sobre Internet las mismas prácticas inapropiadas e ilegales que ejerció con el ordenador personal? se pregunta David Drummond mientras recuerda que Internet fomenta la innovación competitiva, todo lo contrario que Microsoft, que siempre ha querido establecer monopolios.

Está claro que a Google no le han gustado los planes de Bill Gates y compañía pese a que algunos analistas estadounidenses opinan que la distancia es mucha y que Larry Page y Sergei Brin, los fundadores del todopoderoso buscador, pueden dormir tranquilos.

Para terminar de ver todas las opiniones sobre este tema, me doy una vuelta por mi querido meneame.net y me llama la atención un envío que hace referencia a la respuesta de los usuarios de Flickr, propiedad de Yahoo!
“Microsoft: Keep your evil grubby hands off of our flickr” (Micosoft, aleja tus sucias manos de nuestro Flickr) es el titular que han ideado 580 usuarios de Flickr para protestar por la oferta sobre Yahoo!. Siempre hay que escuchar a la gente, sobre todo en la era del Web 2.0, y parece que a los usuarios tampoco les ha hecho mucha gracia la oferta de Microsoft.
Etiquetas: