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Briconomía, un cajón de sastre
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A vueltas con la rebaja de impuestos
Dicen los que saben de esto que cuando el adversario te asesta un golpe lo mejor es contraatacar. Por eso, tras salir escaldado del debate sobre el Estado de la Nación, Rajoy ha abierto la boca. Y lo ha hecho al más puro estilo populista, proponiendo una bajada de impuestos en toda regla, porque es la única forma de crear más riqueza, según sus propias palabras.

No sólo quiere bajar el IRPF y Sociedades, algo a lo que también se ha apuntado recientemente Solbes, sino que además pretende recortar Patrimonio, Operaciones Societarias y Actos Jurídicos Documentados. Algunos de estos tributos, como el de Patrimonio, son competencia de las comunidades autónomas, pero esa no es la cuestión.

Lo relevante es que llegada la época electoral los políticos, de uno u otro bando, se calzan la piel de cordero y prometen sustanciosas rebajas fiscales con la excusa de que se crea riqueza y es mejor para la sociedad. Pero ¿Qué dice sobre esto la teoría económica?

Desde el punto de vista microeconómico hay dos efectos muy claros que, en teoría, juegan a favor de Rajoy y de Solbes. Por un lado, aumenta la renta disponible de las familias, variable de la que depende directamente el consumo. Si pagamos menos a Hacienda, gastaremos más. La justificación teórica es evidente.

Además, metidos en el terreno de la conducta individual, al pagar menos impuestos, aumentan los incentivos para trabajar más. Es el eterno dilema que los economistas se suelen plantear entre trabajo y ocio. Si sabes que el fisco te quita menos, ¿por qué no echar algunas horas extra de más?

EFECTOS MACROECONÓMICOS INCIERTOS

En términos macroeconómicos, las rebajas de impuestos entran dentro de las llamadas políticas fiscales expansivas, cuyo objetivo es producir efectos sobre la demanda agregada, esto es, consumo e inversión. Pero aquí es donde el plan empieza a hacer aguas.

Los economistas suelen identificar dos efectos asociados a la política fiscal. Por un lado, el efecto multiplicador, que consiste en que el consumo y la inversión se incrementan más que proporcionalmente a la expansión fiscal. En otras palabras, si se bajan los impuestos un 2%, por ejemplo, la economía crece más que ese porcentaje.

Pero también existe el efecto expulsión. Al aumentar la renta, aumenta la demanda de dinero lo que genera presiones alcistas sobre los tipos de interés, ya que hay más liquidez en el sistema. Entonces, es más caro pedir préstamos y eso reduce la inversión. O sea, se produce un resultado contrario al anterior.

El efecto final sobre la renta y la riqueza dependerá de la magnitud de estos dos efectos combinados. Y es incierto. La teoría económica dice que esta medida fiscal se puede acompañar de una política monetaria expansiva, que aumente la oferta monetaria y reduzca los tipos de interés, eliminando el ‘peligroso’ efecto expulsión, que es el que podría contrarrestar el aumento de la renta.

El problema es que, desde que somos europeos, desde que estamos en la Eurozona, el único que controla la política monetaria es el señor Trichet. Y el señor Trichet, lleva muchos meses diciendo que no tiene ni la más mínima intención de llevar a cabo una expansión monetaria. Más bien todo lo contrario. Lo que pretende es controlar los precios y no existe la menor duda en el mercado de que lo hará, restringiendo la oferta monetaria y presionando al alza sobre los tipos de interés.

Por tanto, la combinación una rebaja de impuestos con una política monetaria restrictiva ofrece, según la teoría económica, un resultado incierto sobre el nivel de renta. O sea, no es seguro que la rebaja de impuestos vaya a traer más riqueza al país porque los tipos de interés van a seguir subiendo. Y cuanto mayores sean, menos incentivo habrá para invertir y crear empleo.

PRESIÓN FISCAL

También hay otro importante efecto que se le pasó por alto a Rajoy (y a los políticos en general). Las expectativas de los hogares, el poderoso papel de los incentivos. Si la gente tiene la impresión de que la rebaja es temporal, o que de hecho no lo notarán en sus bolsillos, entonces es poco probable que la demanda agregada se vea afectada. En pocas palabras, para gastar más debemos tener la percepción de que tenemos más dinero. Y esa sensación no la tiene nadie. No hay incentivos sólidos.

En general, y sobre todo en época electoral, todos los políticos (ya sean de uno u otro partido) enarbolan la bandera de las rebajas de impuestos porque es algo que ‘vende’ mucho, pero lo cierto es que las justificaciones teóricas de la rebaja en tanto en cuanto afecten a la demanda agregada son, cuando menos, discutibles. De lo que no hay duda es de la percepción ciudadana de que pagamos mucho a Hacienda. Pero no es sólo una percepción.

La presión fiscal en España ha crecido con todos los gobiernos, y desde el 2001, cuando gobernaba Aznar, crece sin parar. Ayer mismo, Solbes dijo que la presión fiscal nominal creció en los dos últimos ejercicios, pero no porque hayan subido los impuestos sino porque hay más riqueza y se ingresa más.

Esto resulta algo confuso. La presión fiscal es el total de ingresos impositivos dividido entre el PIB, según la definen los economistas. (Ingresos impositivos / PIB). Entonces, a mayor riqueza, mayor PIB, y a mayor PIB tendría que haber una menor presión fiscal ¿no? (en la ecuación P. Fiscal = Ingresos / PIB, si aumenta el denominador (PIB) tiene que disminuir el resultado final, la PF).

Pero sabemos, Solbes lo dijo, que la presión fiscal (PF) ha aumentado, lo cual sólo ha podido ser posible porque los ingresos impositivos del estado, lo que pagamos los ciudadanos (el numerador de la ecuación) ha crecido más que el PIB (el denominador).

Un último apunte sobre Rajoy. Para los que todavía creen en aquello de las ideologías, viene al caso recordar que la derecha se ha alineado tradicionalmente en política económica con el monetarismo, aquella corriente inaugurada por Milton Friedman que proponía la no intervención y que demonizaba la política fiscal, a la que consideraba totalmente inoperante. Por eso resulta chocante ver a Rajoy defender una bajada de impuestos. Cosas de la política.



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