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Buscando una palabra
Sindicación
 
Aún, a veces, tan lejos...
Aún te siento, a veces, tan lejos, cargada, perdida... Aún te escucho, a veces, tan lejos, exhausta de la eterna lucha de la que siempre sales vencida. Aún te imagino, a veces, tan lejos, llorando sobre aquello que un día inventamos. Tus lágrimas lo empapan, lo disuelven, lo corroen...

Todo aquello que un día reuní para tí prefierió estallar antes que convertirse en odio. Y pensé que el error fue guardar demasiado para una sola persona y la solución puede ser tan simple como aprender a repartir los pedazos.
 
La diferencia
Tengo un yo que no cambiaría por nada un par de cervezas en tu compañía. Un yo que quiere escucharte, ayudarte, abrazarte si lo necesitas, que lo llames si tienes un problema. Un yo al que le gustaría verte feliz.

Tengo un yo que en ocasiones no sabe escucharte porque se enreda en algo que transportan tus ojos. Un yo que se distrae pensando en acercarse a tu cuello, a tu pelo, a tus labios,... que tiene miedo a abrazarte. El yo que habla en serio cuando el otro bromea.

Al segundo le gusta dormir, sobre todo cuando hay una buena excusa para la siesta. A veces se pierde hilando palabras sin sentido, osbervando sombras sin forma, construyendo carreteras infinitas. Y a veces se despierta, obligando a su gemelo a verse reflejado y reconocer su asombroso parecido. Y entonces, me pregunto si me gustaría escribirte una declaración de amor o un simple tratado de amistad y, en todo caso, cual sería la diferencia...

Me he decidido finalmente a colgar esto. Tres días más tarde, creo que la diferencia no puede ser muy grande si, a fin de cuentas, ninguno de mis yos cambiaría por nada un rato en tu compañía y lo que los dos desean en este momento es simplemente, verte sonreir.

(Pd. ¿Esta línea no está pinchada, no?)

 
El laberinto, el tiovivo, la pasión y el vértigo
El laberinto
Camino en círculos, sé que ya he estado aquí antes, muchas veces... Mis pensamientos se entrecruzan y uno empieza donde el otro aún no ha terminado. No consigo concretar nada, las ideas aparecen como una ebullición interminable de criaturas incompletas que se rinden antes de siquiera intentar ser. La razón intentando orientarse en el laberinto de los sentimientos encontrados, intentando abrise paso en la jungla de los miedos, los recuerdos, los sueños y las pesadillas. Se entremezclan y entorpecen, formando una maraña difusa de la que es imposible extraer un solo hilo.

El tiovivo
Arriba y abajo, el mundo a mis pies y un instante después la caída en picado, el mundo del revés, el cielo a ras del suelo y las ganas de huir, de caer, de perder... (que es lo mismo que la falta de ganas de ganar). Soltar el hilo y tapiar las salidas porque, en realidad, da mucho miedo salir del laberinto y se está calentito ahí dentro.

La pasión
Me pregunto si sabrás lo que es besar como si fueran a acabarse los besos, si habrás abrazado como si el universo pudiera contenerse en unos cuantos centímetros cúbicos, si habrás pensado alguna vez "Ahora puede acabarse el mundo" después de un orgasmo... Me pregunto si tu hielo centroeuropeo será totalmente inmune a las miradas que desnudan y penetran, a la sangre caliente, la impaciencia, a las explosiones del deseo contenido...
Se buscan con urgencia latinas apasionadas. No importa el drama.

El vértigo
Y mañana... qué? y mañana... dónde? y ... cuándo llega mañana?
 
No habrá segunda parte
"...a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad terrible sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro."
Rayuela Julio Cortázar

Hubo un tiempo en que leía mucho y tenía buena memoria. En aquel tiempo era capaz de recordar el título, el autor y el argumento de los libros que leía. Era también, probablemente, algo más imbécil que ahora, ya que me atrevía a elegir sin dudar un libro entre los libros. En cualquier caso, el libro elegido era Rayuela... Ayer recordé que entonces no me hubiese marchado a una isla desierta sin aquel libro bajo el brazo... y descubrí que, diez años más tarde, a duras penas recordaba qué maravillosos misterios escondía para haber sido objeto de semejante adoración por mi parte... "Lo bueno de tener mala memoria es que puedes sorprenderte muchas veces de la misma cosa" dice mi "advisor". A pesar de haber dejado de conocer su contenido, sigo mudándome con Rayuela... así que lo recuperé del polvo de la estantería, abrí el primer capítulo y en dos páginas comprendí y recordé lo que aquellas frases me hacían sentir entonces. Y me sorprendió que en un párrafo pueda describirse tan bien lo que hoy pienso sobre lo que tú y yo nos hemos empeñado en llamar amor tanto, demasiado, tiempo.
 
La armadura y el lavabo
A veces los finales queman tanto, que uno tiene la sensación de haber adquirido una armadura y no poder salir de ella. La sensación de que nadie nunca más será capaz de conmovernos...
Sin embargo, un día cualquiera, te miras al espejo y descubres que tienes una nueva cicatriz y que puedes salir de la armadura porque, aunque no entiendes por qué, no tienes ninguna razón para llevarla. Y, cuando menos te lo esperas, la vida te recuerda que tiene los rincones llenos de sorpresas. Te recuerda la belleza de lo efímero, la intensidad de los besos a contrarreloj, la dulzura melancólica del abrazo que se escapa... Te sorprende la capacidad de tus sentidos libres de ataduras, la plenitud de respirar, el placer de mirar una sonrisa, el placer de, simplemente, sentir. Y, cuando vuelve la calma, queda un sutil reflejo de tristeza que acompaña a la maravillosa certeza de estar, al fin, curada.
 
5 de enero
Me pasé toda la mañana buscando aquella agenda. Cuando salíamos de casa la escondí con sigilo bajo su almohada. Ella estaba triste, "extrañaba". Cenamos con amigos y como siempre, buscamos la forma de escaparnos para tomar la última copa. Poniéndoles excusas, poniéndonos aún excusas para no reconocer qué guiaba el deseo de estar a solas.
Llegamos a casa. Esperé a que encontrase el regalo y, aburrida, me fui a la cocina, pensando que tal vez no le habría gustado... Y, mientras preparaba un bocadillo, oí sus pasos. Me giré y ... me besó... Y aquel beso tan tonto, tan inocente, tan fronterizo... fue el mejor regalo que he recibido un 5 de enero.
 
Como en las películas
Me acerco y acaricio tu pelo, como en las películas. No te sorprendes, actúas como si fuera lo más natural, como si todo estuviera ya escrito y siguiéramos el guión pactado, como si este fuese el único desenlace posible. Me miras, sonries, tocas mis manos y cierro los ojos. Te abrazo para huir de las palabras, de sus barreras de hielo, para evitar que nos despierten y nos condenen a seguir las reglas de la realidad.
 
605
¿Me das tu número? Claro, mientras escribo en su teléfono los nueve dígitos que abren la puerta del deseo. ¿Y el tuyo?. 605. Vale, seis, cero, cinco... qué más?. No, 605 es el número de mi habitación...

Me duché, arreglé de cualquier manera (más bien mala) la rebeldía de mi vello corporal y subí los cuatro pisos conteniendo la respiración y la conciencia.

Es lunes y, además de la regla, incomprensiblemente, tengo en la boca una sonrisa que vale por un beso y un poco más abajo el vértigo de respirar un aire diferente.
 
Fe
Te despiertas una mañana, abres la ventana de esta habitación desconocida. Invierno, esa sensación de frío y calma... Buscas una canción que acompañe el momento, un cigarro. Miras alrededor para recodar como tu vida cambia cada dia, a veces cada instante. El día pasa como tantos, vacío que se llena con compras y recados de sábado. Y el atardecer, con sus contrastes de calor y frío y luz y agua te recuerda quien eres, qué has sido, lo que tanto echas de menos... Y te quedas observando las hojas amarillas que invaden las calles y adornan los canales y de pronto descubres que hay espacio para otoños y veranos, primaveras e inviernos. Que aún queda lugar para la fe. Vuelves a casa y abres skype, respiras hondo y sonries porque algo te dice que hoy... hoy van a decirte que sí.
 
Rilke
"Esperas, esperas lo único, lo grandioso
que enriquezca tu vida,
lo poderoso, lo fuerte
el despertar de las piedras
la profundidad abierta a tus ojos.
Sonámbulos en el estante,
los tomos en oro y marrón;
y piensas en los países atravesados,
en imágenes, en los vestidos
de mujeres ya desaparecidas.

Y de repente lo sabes: esto era.
Te levantas y delante de ti
está el miedo, la imagen y la oración
de un año pasado."
 
La insoportable levedad
Trascendencia. "No importa nada de lo que digamos o hagamos, porque lo que hay entre tu y yo, para mi no es trascendente". Por supuesto habia conseguido colmar mi paciencia repetidas veces, yo nunca soy tan borde. (En cualquier caso, no entendio la frase ni la borderia...)
Parece que solo lo trascendental me sirve. Trascendental para mi, claro. Solo escribo aqui sobre una relacion imposible y sobre alguna que otra comedura de tarro poco constructiva...
"Tenemos que dejar ya "La insoportable levedad del ser", el amor no es eso, el amor no es sufrimiento, eso no es amor". Mi filosofa favorita, a la que veo por desgracia de siglo en siglo, adicta como nadie a Kundera y sus secuaces, trataba de convencerme y convencerse.
Además, con los surrealista que es mi vida a veces, deberia tomarmela mucho menos en serio, empezando por el blog.
 
Sonreir y llorar
Es raro que me digas que piensas todo el día en mi... Es extraño escucharte pedirme perdón por hacerlo o por decírmelo o no se muy bien por qué, como si pensar en mi fuese un pecado o una locura... Es raro quererte sabiendo que ya no te quiero igual... así...

Igual que cuando escucho esas canciones que me recuerdan a ti, cuando me dices estas cosas siento ganas de sonreir y de llorar... a la vez. Y eso es raro, no?
 
yo
Si tuviera buena memoria recitaría un párrafo que leí la otra noche. Alguien llamaba a uno de sus yos, el yo adecuado para la situación, el yo perfecto, el yo que deseaba ser en ese momento preciso... Hay un yo perfecto para cada problema, para cada situación, para cada persona que nos cruzamos. Sin embargo, demasiado a menudo, por más que uno sabe que existe y lo llama, raras veces acude y no nos queda más remedio que seguir siendo ese yo que grita por ser reemplazado.

(de algún párrafo de Orlando, Virginia Wolf)

 
En la punta de los dedos
Llevo días con la cabeza llena de ideas que pasan fugaces sin fijarse. Ideas borrosas que no consigo concretar. El día menos pensado fluirán y podré por traducir en palabras la lucidez de ese momento confuso en el que se sueña despierto a la vez que dormido. Y librarme de su encanto... y de su peso.
 
Not a postcard afterall
"I want to thank you for a special night. A memory has imprinted itself
in my mind. Our encounter at the bar, walking through Leiden and kissing in beautiful alleys, smoking on a bench, smoking in the opening of a window, your voice, talking and laying in bed with you. Since I am a collector of beautiful, profound and esthetic memories, I thank you for this one".

Le contesté que yo a eso le llamo magia. La magia que surge una noche cualquiera en una ciudad cualquiera. El encanto que llevo una semana respirando en mis paseos nocturnos entre callejones silenciosos y canales en los que las gotas de lluvia deforman las casas. Me voy a enamorar de esta ciudad, de sus casas antiguas y sus bicicletas ahogadas, de los barcos que no llegan al mar y de los molinos de adorno.

Le traduje eso de "En Macondo comprendí..." y para acabar dije que lo mejor de aquel momento es que las dos sabemos que es irrepetible.

El viernes vuelvo a casa, convenci a mi rana encantada o mi bella dormida o lo que ella quiera ser para que vaya a recogerme al aeropuerto... me pregunto si con tanta magia, no conseguiré que me deje darle un beso que pueda romper su hechizo.

 
Decisiones y contradicciones
Probablemente esta idea no sea mía y con otras palabras la haya leido en cualquier sitio. Es lo de menos. Supongo que ser libres consiste tan sólo en decidir a qué queremos atarnos para no serlo.
Supongo también que este argumento es de las cosas más contradictorias que he escrito nunca. Soy una amante de las contradicciones. No puedo evitarlo.
Estaba pensando que la libertad entonces solo nos sirve para no ser libres, pero también es cierto que siempre tenemos la libertad de rescindir los contratos firmados y escapar en busca de otros que nos vayan mejor.
Las decisiones condicionan mi vida, de hecho, la confinan en una dirección y sin embargo ultimamente no me siento asfixiada.
Es una sensación curiosa sentir que nada define más lo que soy que lo que hago. Durante mucho tiempo he buscado la seguridad que me faltaba en una pareja. Nunca en mi vida una idea me ha dado tanta tranquilidad como la visión de hace unos días. Es la contradicción en si misma. Nada da tanto ni me roba tanto como esto. Un hobbie y un vicio a un tiempo. Quizá tengan razón los que dicen que esto, no es un trabajo de verdad. Los compadezco y envidio a la vez.
 
La vida es una tómbola
Lo cierto es que yo iba alli en parte (en gran parte) por ver a alguien. La primera sorpresa fue ver a ese alguien con la otra alguien. Vale, si, yo ya sabía que se habían liado, pero de ahí a que en una semana no puedas ni mirarla sin que te muerdan va un paso.
Supongo que ella iba a distraerse un rato y echarse unas risas.
Alguien le pregunto a ella por su apéndice habitual y contestó que se lo habían extirpado. Por lo que me contó después de forma un tanto traumática.
No sé cuál será la razón, hay gente a la que los apéndices le quedan bien,
pero en su caso, yo nunca la había encontrando tan interesante como esta noche, liberada de su compañía habitual..
Nunca pensé que una conversación tan estúpida pudiese terminar con una conversación mucho más íntima. Será que nos trascribíamos entre líneas. Sea como fuese, cuando nos cruzamos con aquella chica que tanto repetía el estribillo de Marisol, íbamos de la mano. Llevo dos días escuchando en mi cabeza esa melodía. "La vida es una tómbola, ton ton tómbola..."
 
Algo de luz
Voy a llenar un año con tus fotos, para enseñárselo al tiempo y preguntarle cuánto dura un kilómetro, o dos, o mil... Qué absurdo es el google-mundo, que puede calcular la distancia exacta de tu casa a la mía en metros, pulgadas o pies, y no sabe lo lejos que estamos en besos y palabras.
Voy a llenar una historia de tu deseo, del que me creo y del que no, del que siento y del que no, del que me toca y el que no me toca a mí.
Voy a llenar mi habitación de velas, para que, si vuelves pronto, aún nos quede algo de luz. (Aunque sea artificial).
 
Volver
''[...]
La quieta calle donde el eco dijo:
"Tuya es su vida, tuyo es su querer",
bajo el burlón mirar de las estrellas
que con indiferencia hoy me ven volver.

Sentir, que es un soplo la vida,[...]
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir,
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo,
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.
Pero el viajero que huye,
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón"

Alfrefo Le Pera
 
Hoy

Hoy parece facil pensar que no hay mas que estaciones de paso. Hoy parece facil mirar con distancia, mas alla del sentimiento y vernos simplemente como una casualidad mas. Dos viajeras perdidas en la misma ciudad con tiempo para conocerse, para encontrarse, para amarse, y despues seguir su camino.
Hoy parece facil aceptar que no hay mas que esto. Hoy, incluso, parece facil creer que es mejor asi, disfrutar el amor mientras se le puede llamar asi, sin problemas, sin presiones, sin rutina ni cansancio.
Hoy, quien lo diria, hasta parece facil ser feliz.