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Sindicación
 
No habrá segunda parte
"...a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad terrible sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro."
Rayuela Julio Cortázar

Hubo un tiempo en que leía mucho y tenía buena memoria. En aquel tiempo era capaz de recordar el título, el autor y el argumento de los libros que leía. Era también, probablemente, algo más imbécil que ahora, ya que me atrevía a elegir sin dudar un libro entre los libros. En cualquier caso, el libro elegido era Rayuela... Ayer recordé que entonces no me hubiese marchado a una isla desierta sin aquel libro bajo el brazo... y descubrí que, diez años más tarde, a duras penas recordaba qué maravillosos misterios escondía para haber sido objeto de semejante adoración por mi parte... "Lo bueno de tener mala memoria es que puedes sorprenderte muchas veces de la misma cosa" dice mi "advisor". A pesar de haber dejado de conocer su contenido, sigo mudándome con Rayuela... así que lo recuperé del polvo de la estantería, abrí el primer capítulo y en dos páginas comprendí y recordé lo que aquellas frases me hacían sentir entonces. Y me sorprendió que en un párrafo pueda describirse tan bien lo que hoy pienso sobre lo que tú y yo nos hemos empeñado en llamar amor tanto, demasiado, tiempo.