La armadura y el lavabo
A veces los finales queman tanto, que uno tiene la sensación de haber adquirido una armadura y no poder salir de ella. La sensación de que nadie nunca más será capaz de conmovernos...
Sin embargo, un día cualquiera, te miras al espejo y descubres que tienes una nueva cicatriz y que puedes salir de la armadura porque, aunque no entiendes por qué, no tienes ninguna razón para llevarla. Y, cuando menos te lo esperas, la vida te recuerda que tiene los rincones llenos de sorpresas. Te recuerda la belleza de lo efímero, la intensidad de los besos a contrarreloj, la dulzura melancólica del abrazo que se escapa... Te sorprende la capacidad de tus sentidos libres de ataduras, la plenitud de respirar, el placer de mirar una sonrisa, el placer de, simplemente, sentir. Y, cuando vuelve la calma, queda un sutil reflejo de tristeza que acompaña a la maravillosa certeza de estar, al fin, curada.
Sin embargo, un día cualquiera, te miras al espejo y descubres que tienes una nueva cicatriz y que puedes salir de la armadura porque, aunque no entiendes por qué, no tienes ninguna razón para llevarla. Y, cuando menos te lo esperas, la vida te recuerda que tiene los rincones llenos de sorpresas. Te recuerda la belleza de lo efímero, la intensidad de los besos a contrarreloj, la dulzura melancólica del abrazo que se escapa... Te sorprende la capacidad de tus sentidos libres de ataduras, la plenitud de respirar, el placer de mirar una sonrisa, el placer de, simplemente, sentir. Y, cuando vuelve la calma, queda un sutil reflejo de tristeza que acompaña a la maravillosa certeza de estar, al fin, curada.
Comentario:
Casi parece fácil tal cual lo cuentas ... :) ... me alegro de que se halla roto tu armadura, es un buen momento, para comenzar de nuevo ... Mucha suerte!
Comentario:
al fin! gracias a dios... te tenemos de vuelta.





