Un momento
Frente a mi. Mis manos buceando, sus manos descubriéndome. Los labios sellados. Siento, sólo siento. Siento el universo en su deseo. Y entonces, sucede. La oscuridad se rompe. El tiempo se detiene. Y no puedo hacer nada que no sea admirar la instantánea. Su cuerpo en la penumbra, las sombras que tatúan imposibles sobre su piel. La imagen contiene la suavidad, el olor que sigo buscando entre mis sábanas... Tiene los ojos cerrados, la boca entreabierta. Su cara de ninia transformada. Un instante más y me mira, sorprendida. Otro instante y su mirada es dulce, tan dulce que me deja una eternidad así, quieta, callada, mirándola . Hasta que la intensidad encuentra su camino y las lágrimas, idiotas, derriten la belleza de la imagen y me devuelven a la oscuridad de su abrazo.





