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El presidente George W. Bush y Guantánamo
Denuncia del presidente George W. Bush a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Sindicación
 
EL SIGLO DE PERICLES Y EL PRESIDENTE BUSH.
Jueves, 20 de febrero del 2003.

El siglo de Péricles y George W. Bush.

Señor presidente Bush,
Observando a la historia, constatamos que ciertos eventos se vuelven a presentar si no iguales, por lo menos acomunádos por un espiritu innovador positivo. También se suceden ciclos negativos, pero no se hablará de ellos aquí.
Usted, señor Presidente, se enfrenta a la historia en una posición única. La tecnología en todo campo o sector ha puesto a los USA en el pináculo de la evolución humana. Como nunca, el hecho de encontrarse en esa posición de dominio o predominio, ha evidenciado a la otra cara de la medalla. Usted presidente Bush, está parado en la cima de ese hipotético Everest. Por tratarse de una cima, el espacio no abunda, como decir, que a pesar de todo, su campo de maniobra está bastante limitado. Por un lado, domina usted al mundo entero y puede emprender un gran número de iniciativas para modificar esto o aquello. Sin embargo, detrás de ese espacio de maniobra se abre el precipicio, o despeñadero tan profundo como la altura de la cima. Si se equivoca en sus decisiones, el peligro o posibilidad de caer en ese vacío, existe para usted también.
Ya van unos veinte y cinco siglos, que varias circunstancias favorables, hicieron posible al siglo de Péricles en la Antigua Grecia.
En ese periodo histórico, se definieron y sentaron las bases de lo que sería nuestra civilización occidental, es decir de lo que nosotros tenemos y disfrutamos hoy en día. La forma de convivencia que se concibió en esa época alejada, todavía no la pueden disfrutar muchos pueblos de nuestra amada aldea Tierra, esparcidos en grandes áreas de nuestro planeta.
Los mismos Padres Fundadores de su nación, se inspiraron grandemente de aquella experiencia, y no sería exajerádo decir, que los cimientos de los Estados Unidos de América están formados en gran parte por la herencia greco-romana.
Tomando ventaja de los ejemplos que nos despliega nuestra historia, porque no utilizar esas experiencias para arriesgarse en experimentar nuevas vías? Observando al contexto en que se desarrolló, el siglo de Péricles fue algo inédito o si usted prefiere revolucionario. Diferente a tal punto de lo consuetudinario de entonces, que como se decía más arriba, hoy en día, casi dos mil quinientos años más tarde, cientos de millones de personas de nuestra Tierra, desprecian y combaten, por varios motivos, a esa concepción de la vida. Más adelante, el Renacimiento dió nueva vida a esas ideas que casi habían sido olvidadas.
Hoy en día, presidente Bush, usted con sus decisiones podría producir un cambio (para bien) tan determinante que el producido por aquellas gentes. Así por ejemplo, su país para muchos es el “imperio”, más con matices negativos que positivos. La actitud innovadora que usted adopte frente a esas aseveraciones, hará la diferencia. Actualmente usted más que un lider es un administrador de la “corporación USA.” ¡ Cambie de actitud, deje de ser un administrador para convertirse en lider. Es una questión de fe, al igual que la que animó a los Padres Fundadores de su país, que sentaron las bases de algo nuevo, que en ese entonces no existía. Ellos también se arriesgaron eligiendo un camino nuevo, bien que presentara sus incógnitas.
Para eso no estaría de más empezar a pensar en un “imperio” propuesto y no impuesto. Compartido y no circunscrito. Considerar al potencial mundial justamente lo contrario de la conquista de América, para dar un ejemplo. Abandonar el concepto de penetración conquistadora, para proponerse como unidad o elemento de arrastre (o empuje) periférico.
Que el medio geográfico y político sean elementos base de sinergía y no de penetración, división y dominio. Cuidar y conservar a la diversidad cultural , asociándose con ella en vez de dominarla, substituirla o cancelarla. Donde posible, buscar aliados, rehuyendo de las confrontaciones inútiles. Substituir donde posible a las relaciones de fuerza bruta con las competitivas, apoyándose en reglas de juego inteligentes y justas. Limitar las trampas, engaños y otros que tienden a “eliminar” al adversario. Nuestros amigos los animales son buenos ejemplos para eso.
Buscar una competitividad regida por reglas elementales del tipo, tu derecho termina donde comienza el mío o tu sobrevivencia y desarrollo no puede sustentarse en mi destrucción y desaparición. Así por ejemplo, tratar de convencer a los “alcónes” israelíes que el futuro Israel no puede y no conviene que surja de un cementerio palestino. Inspirarse en la idea de que , o nos salvaremos todos o nadie se salvará.
Esa en grandes líneas la teoría. ¡ Y la practica? Un cuadro practico regional adaptado al Caribe y Centro América, inspirado en esa manera de ver, podría ser lo de inaugurar (entre otros) una política de “cabezas de puentes “.Así por ejemplo, Haití. Es el país más pobre de occidente. Entre otras iniciativas, establecer una cabeza de puente desde Rep. Dominicana para su desarrollo. Establecer otra cabeza de puente desde Cuba. Para eso, darle tiempo al tiempo, aceptando que sean los cubanos los que eventualmente decidirán bajo cual régimen quieren vivir. Mientras tanto, quitar el embargo económico a Cuba para que pueda reforzar mayormente su cabeza de puente hacia Haití.
Con ese mismo espíritu, establecer otra cabeza de puente en la zona limítrofe de Panamá con Colombia. Y otra en la región limítrofe de Costa Rica con Nicaragua. Tratar de inventar al “juego” que en vez de hacer caer a los “dóminos” o cartas que se suceden, que las hagan levantarse y así sucesivamente.
Usted señor presidente Bush, hasta cierto punto se ha puesto en ese camino con dos iniciativas fundamentales. Su Ley Patriótica, que le niega el visado de su país a los indeseables, y la asignación de un fondo de quince mil millones de dólares para combatir al Sida. ¿ Porqué no insistir por ese camino?
¡Anímese! Desde lejos, a eso mismo lo animan las mentes iluminadas del siglo de Pericles, de más cerca, los del Rencimiento, del Iluminismo seguidos por sus mismos Padres Fundadores.
Son las recurrencias “obligadas” de los tiempos. En la duda, examine usted en buena fe ese “mapa” o especie de rompe-cabeza universal. Quien sabe , que si tratando de ser honrado con usted mismo, no encuentre o reconozca usted al sitio que mejor le corresponde, que lo haga “encajar” en esa secuencia histórica que lo pone como eslabón indispensable para la supervivencia y continuación de lo mejor del espíritu humano.

Atentamente,

Valerio Tonolli

e-mail tonollivalerio@hotmail.com
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