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La búsqueda de mi misma.
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Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. NERUDA

Contador Gratis "Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina."
Sindicación
 
A veces las cosas vuelven para recordarnos lo dificil
Ese escrito que transcribí volvió a mí a pesar de que ya hacía tiempo cargaba con él. Quizás lo hizo para recordarme lo dificil y cuesta arriba que a veces se me hace moverme en medio de la normalidad.
No era alusivo a otras condiciones de las que tambien adolezco. Reflejaba un conflicto de trabajo.
Ha sido un proceso de adaptación que a partir de entonces ha mejorado. Supongo que el hecho de que en ese momento fuera capaz de explicitarlo facilitó mi relación con el grupo.
Ayer abrí el cuaderno, casualmente, por las páginas que contenían ese texto, lo hice antes de comenzar una reunión de trabajo y ante los ojos de una compañera. Suelo escribir con letra muy pequeña y ocupando el espacio al máximo, sin respetar separación de líneas, en cuadrícula. Le llamó la atención mi cuaderno y le comente que lo llevaba para tomar todo tipo de notas, sin ningún orden. Fui pasando hojas y al llegar a estas le dije que a veces copio textos de libros, cuando los leo. Así quedamos. Fue cuestión de segundos, de pronto me di cuenta de lo que realmente llevaba en mis manos, mi corazón se aceleró y lo guardé en el bolso inmediatamente pués me avergoncé.
Mi mente quedó enganchada en ello. Al llegar a casa, sin leerlo, empecé a copiarlo en el ordenador hasta que no fui capaz de seguir, ni escribiendo ni leyendo. Dejé el procesador y pasé a otra cosa. Finalmente volví a él, necesitaba sacarlo a la luz y así lo hice.
Lo coloqué en varios sitios. Ha provocado reacciones distintas. La que más me satisface es la que responde a la indentificación ya que con ello gratifica el hecho de que lo haya publicado.

Hubo un tiempo en mi vida en el que ni siquiera era capaz de escribir una línea, suerte que saqué mi dolor a través de la imagen.

 
Soledad
Hace dos años escribí en un cuaderno estas notas. Ayer volvieron a mí.
A veces he sentido o siento lo que allí apunto. Empecé a copiar en el ordenador y al final decidí colocarlo en el blog. Pienso que son sentimientos de frustración por las dificultades comunicativas con los demás y que ponerlos sobre la 'mesa' ayuda a que otros u otras se sientan menos 'raros'.
Recuerdo que en mis años de adolescencia padecía del sentimiento de ser diferente y no encontraba nadie a quien transmitirlo. Aprendí que las otras personas pasan por sentimientos similares.
No me es cómodo afrontar este tema, reincido y reincidiré. Encontrarlo escrito me ayuda a entender que de esa soledad se sale y que se llega a un equilibrio comunicativo con la 'otredad' aunque no el deseado. Es la gran soledad del ser humano.

El sueño. La creencia de igualdad.
Ser diferente llega a ser difícil de llevar.
Cuando descubres, sistemáticamente, que la gente elude.
Cuando ves que tus palabras salen a borbotones.
Cuando ves que te hace daño y no lo puedes evitar.
Que lo único que eres capaz de hacer es aislarte, pero que de vez en cuando sales y ello te perjudica.
No eres aquello que proyectas, vives detrás de la máscara de forma mal construida.
¿Por qué se hace tan duro mantener contacto con la gente?
Asumes un papel que difícilmente sostienes.
La soledad es tan aplastante.
Te sientes no tolerada, el rechazo porque no gusta que te manifiestes.
Vas adoptando distintas máscaras, distintos disfraces. Si destapas asoma lo que no quiere ser visto.
Desde fuera parece que sí hay tolerancia, pero te ocultas por miedo al rechazo. El ocultamiento no te favorece. Se te uniformiza y quieres salir y decir: "Aquí hay alguien".
Te sientes infravalorada. Te sientes frágil y te duele no poder sentir la fuerza de ti misma y te dueles.
Herida, saeteada.
Aunque las circunstancias pudieran paliar no es así, se te mide con un rasero que para nada atiende la circunstancialidad.
Se te dan atributos que te hacen sentir infravalorada. Injustamente, no tienes espacio para explicarte, debes cubrir con velos tu vergüenza.
Que todos somos ególatras. Que a nadie interesamos a no ser que seamos amados.
Fue la herida, el golpe. Quedé fuera. Ser cerebral y andar con el corazón en la mano es lo más duro.
Choco con determinada gente. Hay una fuerte incompatibilidad de caracteres.
Soy rencorosa, está dentro de mí el veneno.
No perdono a quienes me agreden.
Es posible que mi actitud sea equívoca, se dice que la furia es el traje de la tristeza.
Sólo quien ve la tristeza accede.
La sensibilidad.
El lenguaje comunicativo perdona mal los errores de forma.
El tono de voz, el atropellamiento de palabras. La precipitación.
La falta de claridad del discurso. Atendiendo a una audiencia poco receptiva.
Un posicionamiento que sólo logra transmitir fractura y dolor.
Que hubo depresión. Hubo cabreo contenido.
Tiempo atrás se desataba la furia y eso perjudicó.
La actitud lastimera y quejumbrosa no favorece.
No habrá lugar a la verdad.
De continuo el estrés, dolores y cansancio. Debilidad
Pánico escénico. El corazón se acelera.
Cada vez con más miedo hacía la incomprensión.
 
HALLOWEEN
Un ángel que me asista.

HALLOWEEN
Historias de miedo para espantar los temores.

Miedo: El miedo es la forma más común de organización del cerebro primario de los seres vivos.

De miedo.


La casa del terror.
 
Cerrando un ciclo para abrir otro nuevo.


Se cierra la noche
el día se acorta
el frío se acerca
la casa me arropa.

Un ciclo nuevo llama a tu puerta.
Es el cambio de estación,
eso parece.
Es el cambio hormonal,
eso sucede.

Un ciclo acaba y tienes miedo.
Sofocos que no controlas,
fuego interno.
Mañana de tu vejez,
oscuro infierno.

Culminación de la vida, sabiduría infinita...
 
Difuntos

Rompe la ola en la escollera.
Merma el mar su agonía.
Llega la tarde todavía.
Ase sus alas a la espalda.
Ángel maligno le visita.

La noche se hizo un sitio.
El alma lamentó el vacío.
Las manos yertas y tristes.
Lacrimales canales secos.
Arados los surcos de la carne.

Hueco yermo del alma.
Saeta del tiempo avisado.
Sirena vespertina llama.
Hiendes los pies en tierra.
Hedor infinito de muerte.

Mañana de los sin nombre.
Noche sin luna ni norte.
Pesadillas de durmientes.
Los que vienen y se van.
Los que vuelven y se quedan.

Correrías por doquier.
Baldón ocre en su portal.
Aullidos en los caminos.
Pueblo de antepasados.
Almas en pena vigilan.

La muerte tocó la puerta.
Hoy es pronto todavía.
Es ella que no te avisa.
Escritos que te destruyen.
Retahílas de vigías.

Las últimas decisiones.
El finado dejó escritas.
Valores quedan por vida.
Legítima no sea perdida.
Finado caliente en tumba.

Herederos que se arañan.
Tironeos de pelo y ropas.
Desgarrones en la lucha.
El muerto dejó disputas.
Reirá desde el abismo.

Torraremos las castañas.
Panellets y huesos de santo.
Mazapanes y dulces vinos.
Alimentos son de abrigo.
Otoño que coge fuerza.

Nos prepara para el frío.
Noche de muertos y brujos.
Gato negro mal presagio.
Larga noche y corto día.
Ciclo de vida y muerte.

Anna (Oct. 2006)
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Inspiración fugitiva
Ficción o fantasía, no te siento todavía.
Hagase pues nueva vía.

No es posible provocar, la palabra dolorida.
Aunque busque cada día.

Es misterio dolorido, de aquí no es bien venido.
Cuanto busco no es trobato.

De quimérica manera, se resuelve la tortura.
De sentir amarga fuga es el alma dolida.

Por brevedad informe, andas buscando maneras.
Aunque quieras que se encuentre, fugit.

Aunque quiera no puedo, aunque busque no encuentro.
Los maestros evocaron formas nuevas de tortura.

Por mucho quererlo, más se aleja el proposito.
Pues deseo creativo se transforma en una fuga.

No alcanzado, yo me inquieto.
Quietud a la espera de que tome forma el texto.

Y en espera me devano, mas no en vano.
Pues buscando el hallazgo este es dado de antemano.

Malabares de poetas, son argucias aprendidas.
Pues prendidas cual insecto en tela de araña caen.

Aquí quedo dolorida, mal herida.
Dispuesta a nueva aventura, ventura o desventura.

¿Quién lo sabe?, desaguisado el encanto.
Me adelanto a nuevo tacto y prosigo en el intento.

Este juego de palabras, no hay manera.
Que me cuadren las fronteras deseadas o buscadas.

De poeta estoy jugando, con ensayo.
No mes espanto ni me aparto, aquí me encasto.

AnnaSB, Oct.2006


En algún momento escribí que me gusta cazarlas al vuelo. Me refiero a las líneas poéticas, los versos. Me gusta mover mi mente en el ir y venir como cuando observo la mariposa en su vuelo. El teclado me acompaña mejor, en este impulso, que el lápiz sobre el papel.
 
AMAR NO ES ANIQUILAR

Montaje fotografico.
Exposición, de proyectos, que tenía como lema el amor.
Foto de lámparas tomada en el Forum de las Culturas, Barcelona.
 
NUNCA ES SUFICIENTE PARA DENUNCIAR LA CARCOMA SOCIAL

La imagen procede de >>>

La noticia puede leerse en >>>

Esta noticia la he localizado a través del seguimiento de un blog, Vivencias, que visito de vez en cuando.

Iba yo haciendo mi paseo matinal por los pocos territorios que conozco y no he dudado en hacer el artículo para ayudar a escampar la noticia.

Desde todos los frentes deberiamos hacer piña contra estas actitudes.

Soy maestra y todavía constato la diferencia de actitudes delante del niño o la niña. Todavía se gratifica el machismo en muchos niños y la sumisión en muchas niñas. Trabajo con niñas y niños de seis y siete años.

El otro día tuve que encarar la problemática entre dos niños, uno le dijo al otro 'nena' por el mero hecho de llevar el pelo largo. Al día siguiente siguió envistiendo poniendo el artículo 'la' delante de su nombre. Hay familias que transmiten valores que los medios refuerzan. Estamos frente a un problema que debe ser encarado desde la denuncia y el cambio de 'modelage' en los anuncios, las series, los dibujos animados, ...
 
En la escapada
Muchas veces ante el peligro tomar la alternativa que te pone en la línea de salida. Salirse por la tangente.

Si dejarse atrapar por la seductora araña era peligroso no lo es menos eludirla.

Son estados del alma que a nadie se le desearían. Muchas veces desearías tener una coraza protectora que te permitiera seguir el camino trazado, pero no es así. El deseo muerde y desgarra. Lo eludes y te crees que pasados los días se supera. Aparentemente se siente superado.

-Ahora ya no siento nada.

Se dice a sí misma la víctima.

Pero nada, nada en absoluto. De hecho está en estado de latencia y no serán días ni meses, serán años de sequía.

Al pasar de los años si se encuentra con otros u otras que le quieran sentirá el vacío de lo no vivido, no podrá dar el paso en compañía. Se le secará el alma, herida del veneno que aniquila.



Sucede, le sucede, que los recuerdos se mueven de forma autónoma y sin apenas darse cuenta estos perforan su alma.
Encuentra un cuaderno, donde a veces escribió cosas. Hace tanto tiempo, que ni lo recuerda.
En el perfil reconoce que es él, aquel a quien amó, recuerda que tanto.
Fue desdichada y feliz a un tiempo.
De pronto un perfil dibujado y un texto breve y doloroso, que ahora ya no hiere. Hace tanto tiempo. En otra vida. En otro tiempo.
Hay trazos que la remontan a aquel pasado.

¿Qué sucede cuando el próximo paso que has de dar no hay nada que te motive para darlo?
Hay que seguir dándolos ya que puede suceder que la falta de sentido se olvide y tome cuerpo una nueva forma de vida en ti.
Cuando aquello que te rodeaba se desmorona, ¿qué hacer para seguir viviendo sin que te duela?


Todo estaba callado de antemano.
Es inutil la palabra, te hundes en el silencio.
Nada puede sacarte, te pierdes lejos, arrastras la carne.
Nada, nadie puede ayudarte.
 
Atrapada
Cuando te encuentras con la fuerza de la vida y la muerte sin tapujos, con alguien que no está para complacencias, ¿qué sientes?. Pánico de que te arrolle cual tren en marcha, que se te cruzara. Al tiempo te sientes atraída deseando entrar en contacto con su vida y con su muerte. Te hace sentir en el bajo vientre y deseas revolcarte con ella, aspirar su aliento y sentir sus huesos en contacto con tu cuerpo. Se gesta el camino hacia la nada. No caben medias tintas, hay que embarcarse y sin salvavidas.

Tienes miedo y te retraes aunque en tu juego te aproximas, con cautela, en cuidado de no ser portada y arrastrada, como si de sirena se tratara y en su canto silencioso quedaras atrapada.
Sientes la punzada del deseo de lo prohibido y con ello te retraes, esperando la herida mortífera que te acobarda y detiene en un lance abortado de antemano.



Tendió sus redes y sin saberlo dio a la caza alcance. No se ha de descubrir el hallazgo ya que en ello sería esclavizada su víctima. Es tal la rabia que arracima, la posesa, que en ese juego equívoco cualquiera podría ser domeñada y retenida.
Los hilos de la araña asesina maquinan, de antemano, la trampa mortal que se avecina. Fue urdimbre entretejida con artimañas de seducción. Se hizo espacio acogedor en el que la víctima se adentró sin cuidado ni prevención. Las alertas suenan a destiempo y en demora, fuera de hora. Es la presa fácil que se entrega al goce sin saber la destrucción venidera. Afloja en principio su presa para que ésta se confíe y relaje sus defensas y prevenciones, preparando de esta forma su banquete.
 
Reflexiones o añoranzas
El abuelo
- Me contaron esta leyenda hace tanto tiempo que ni siquiera puedo recordar cuanto.
Así empezó el abuelo a narrar las peripecias de sus años de infancia y juventud. Teodoro, que así se llamaba el abuelo, había reunido al calor de la lumbre a sus hijos y nietos. Aquel invierno era especialmente húmedo y frío, sus huesos se resentían y sólo el vino caliente y las historias comenzadas a la luz de sus recuerdos podían atemperarle.
Captaba la atención de los más pequeños, Jesús y Anamari no pestañeaban cuando el abuelo empezaba sus historias. Le ponía tal pasión a su relato que ellos se sentían partícipes de aquellos sus recuerdos.
Y cuando pasaba a los años de la mili, cuando los maquis. Que si el fuerte Santa Elena, que aquel mosquetón y aquel hambre y frío. Jesús temblaba de frío y se sentía soldado en batalla. Anamari se veía en la retaguardia cuando lo que se explicaba rememoraba haceres de mujeres en sus casas y en el campo.
El abuelo hablaba de su madre con cariño y veneración. La había perdido en la infancia y recuperaba cada uno de los momentos de esa infancia al calor de sus relatos.
Al calor de la lumbre
En el pasado escuchó historias contadas al calor de la lumbre. Se aficionó tanto a ellas que aprendió a leer todo aquello manuscrito que llegaba a sus manos en la más tierna infancia.
Se sucedieron largas estaciones y crudos inviernos, aquellos tan fríos que quedaba quieta durante toda la noche por evitar el contacto de la helada sábana. Siempre le fue difícil tapar su cara en la noche. La puerta cerrada era como el parapeto que evitara todos sus miedos, de niña y no tan niña.
Cuando en el ulular de la noche y la quietud de los sueños despertaba quedaba enmudecida y con miedo a la soledad de los insomnes que nadie acompaña.
Hubo pesadillas que se colaban por debajo de la puerta de la vieja casa. Recuerda los miedos que en la infancia nadie acompaña. Despertar al día, liberación del alma. Mientras dormía nadie velaba su sueño, decía aquella poesía de sus primeras lecturas, la del niño que quería salir a navegar y la madre le decía -¿quién velará tu sueño?- contestando él -las estrellas velaran-. La recuerda en el recuerdo de las sensaciones y los olores de la infancia. Esa olor que tomaban sus ropas del humo de la cocina y los animales que los padres tenían.
Esos perros compañeros de juegos y paseos. El hermano y el primo con quien representaban medio en broma y medio en serio, más en serio, que el juego de los niños es muy serio. Ella siempre la princesa, ellos los piratas o guerreros. De quietud la destinaban a esperar ser liberada. En estos juegos su mente viajaba por los mares y los aires. Asimilaba el papel de doncella, princesa o reina, lo integraba a sus juegos de muñecas. Dibujaba y pintaba princesas.
Fue en los años mayores que desvelo los velos de la 'vindicación' y la 'igualdad' y 'libertad'. Se apuntó un gran objetivo, su autonomía.
Al correr de los años
No en vano y como dice su hermano -quien no tiene talento con el tiempo se le pone, se le impone-, así es como ella lo recuerda. Fueron años de furia en los que nada parecía pararle el lance. Creyó en tantos ideales. Hoy le sorprende reconocer que quedó ajustada al sistema. No acabó de cuajar con las parejas que le fue dado formar. Por supuesto no tardó en negarse al matrimonio, toda relación debía estar basada en la libertad de quedarse o marchar. Si lo piensa reconoce sus contradicciones. Su amiga le dijo una vez, hace mucho tiempo, -tú eres muy tradicional, no eres capaz de seguir relaciones abiertas-, y ella que creía que se había sobrepuesto a todo aquello que le querían inculcar los demás. Siguió sin papeles, con todas sus relaciones, pero reconoce que en el fondo su mayor deseo es el de la pareja en quien identificarse y construirse. Cuando hace juicios de valor se reconoce en el territorio que su amiga le dibujó.
Los años le han dado o le han negado, no lo tiene del todo claro. Se integra en el grueso de la sociedad bajo el traje o máscara de lo que se supone es ella. A veces mira hacía sí y se quiere alada y sobrada de fuerzas para renacer. El espejo le devuelve muy de vez en cuando unos ojos que aún quieren mirar y un cuerpo deseoso de amar.
Hubo un tiempo en el que se negó tanto el deseo que ahora se sorprende de que cuando se cruza en la calle con la mirada de alguien ese deseo aflore de nuevo y que ello le alegre el día.
Ha entrado en un ciclo nuevo y se siente testigo de este cambio. Siente en sus entrañas impulsos que creía acallados y los silencia porque le hace daño. Aflora en ella nueva sensibilidad y recorre en su pasado las oportunidades perdidas con la esperanza de que se le abra un nuevo día, que un mañana sea verdad.
 
Las rosas perdieron su perfume

Eramos niñas, unos diez u once años. Aquel día no recuerdo por qué el local dónde ensayábamos nuestras jotas estaba cerrado. Nos encontramos las dos frente a la puerta cerrada y decidimos correr la aventura de hacer lo que nos viniera en gana.
Cuando huelo el perfume de las flores recuerdo esa tarde.
Ella lo promovió y yo la seguí. Anduvimos cogiendo rosas de todos los rosales que fuimos capaces de encontrar. Tantas que hicimos con ellas dos ramos. Ella me dijo que uno para cada una. Me asustó llevarlo a casa, mi madre no me lo hubiera tolerado. Marchó ella con los dos ramos y yo me quedé con el aroma para el resto de mis años.
Es mi madre anciana y le cuento estos recuerdos de mi infancia, ella también me explica las cosas desde su punto de vista. Pasamos horas y horas de charla. Me descubre la mujer que fue y yo le cuento las travesuras ocultas. Me reconforta el encuentro con mi madre.
 
Mi otoño
'En el otoño de la vida ahora somos dos tu y yo'
Ayer resonaban en mi mente estas notas de una canción.
Somos dos, no estoy sóla. Vivimos una circunstancia especial. Ella está acompañando a su madre y esto impide que estemos cuanto deseamos la una con la otra. Mis tristezas y mis soledades son por no disponer de nuestro tiempo y espacio dadas las circunstancias. Ella está allí siempre y me acompaña, pero me he tenido que acomodar a un espacio que ocupo yo, un espacio que habíamos preparado para nosotras.
Nuestro otoño se hace cálido en pequeños momentos compartidos. Tenemos ilusiones y miedos. Sentimos que el cuidado asumido nos está dejando restos endurecidos y tristeza. Por otra parte nos enriquecemos más y más ya que damos valor a todo aquello que antes dábamos por sentado y que ahora vemos fúgaz.
Yo tengo ilusión de enseñarle mis escritos y compartir mis cameos blogueriles con ella.
Este leño seco reverdece cada día en mí.
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La tardor / El otoño


Estamos en la estación que dará paso al frío, el otoño.

Preparemos y hagamos acopio de frutos y leña para hacer frente al invierno venidero.

Que las hojas van cayendo y muchas aves se van hacia el sur.

Que sacamos de los armarios ropa de abrigo y paraguas.

Ayer fue un día ventoso en Barcelona. Estamos con un engañoso veranillo.

La leña en la leñera para hacer brasas en el hogar.

Recuerdo la presencia del humo del hogar.
En casa de mis abuelos, los padres de mi madre, había un hogar y en los laterales una especie de bancos bajos y estrechos hechos de piedra, dónde había unas pieles de conejo, disecadas. A su lado estaban unos bancos de madera llamados cadieras.
Era niña y mi abuela se empeñaba en hacer de mi una mujer capaz de hacer todo lo que ella consideraba debía saber hacer una mujer.
La abuela tenía mucho carácter. Una vez me dio el trapo del polvo y me dijo que limpiara las sillas del comedor, yo me cuadré y le dije que era la huéspeda, mi tía salió en mi defensa pero la abuela se salió con la suya. Decía la abuela, "tan grandota y tan gandula". Yo no tenía ni nueve años. Mi abuela era de esas mujeres de campo, recias y severas.
Cuando ella murió me abracé a su cuerpo inerte y le prometí que sería una mujer de provecho, como ella quería. Yo era una adolescente.
Mi abuela Carmen fue muy importante en mi vida.
Ella nunca se molestó en firmar de puño y letra, lo hacía con una cruz, como aquellos que no sabían leer ni escribir, lo consideraba irrelevante. Era mujer del campo y se sentía integrada y útil. Fue madre de nueve hijos. Fue dueña y señora de la casa mientras vivió. Cuando llegaba a cualquiera de las casas de sus hijos o hijas ella gobernaba y nadie se lo ponía en cuestión.
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