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La búsqueda de mi misma.
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Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. NERUDA

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El caballo y el hada. Aquí los dos elementos que entran en acción en mi imaginario.
El caballo por ser mi horóscopo chino. Caballo de madera.
El año pasado monté por primera vez en uno que era conducido por la persona que los tenía a su cargo, un pequeñísimo paseo. Fue una de las actividades de las Colonias que hicimos con nuestros niños en la Granja. Me comentaron si había montado alguna vez ya que lo hice correctamente.
Mis abuelos eran de pueblo y tenían tierras y animales y mis padres tuvieron animales. He estado siempre en contacto con ellos. Los animales hacen que la vida cobre valor ya que nos acercan a la Naturaleza. A nuestros mejores instintos. Mi padre comentaba que quería a sus vacas tanto como a su familia.
Viví con más proximidad la convivencia con los perros que teníamos en la casa. Son nombres propios en mi memoria. Chita, Linda, Estrella, Perico, Dayan y Tani. Chita estuvo desde que yo tengo uso de recuerdos, volví de Barcelona y me dijeron que la había matado un camión, se me revolvió el estómago, me puse enferma por su pérdida. Era una perra que todos decían que sólo le hacía falta hablar dada su inteligencia. Tuvo muchos perritos a lo largo de su vida. Mis padres los daban a quienes los querían. Hubo uno que era blanco y grandote que siempre se escapaba de la huerta dónde había ido a parar y que mi hermano y yo con lágrimas en los ojos volvíamos a llevar.
Linda era hija de Chita, fina y pizpireta. Estrella negra con una mechoncito blanco en la frente. Perico y Dayan competían por ser privilegiados por mí, ya adolescente. Salí con ellos a dar paseos por los caminos que salían de la ciudad. A Dayan lo crié con leche de las vacas. Cuando lo dejaba lloraba y yo no soportaba su llanto, mi madre decía que debía dejarlo pues sino no dejaría de llorar reclamando mi atención. Mi padre lo trajo, lo salvó de ahogarse. La gente era cruel, ponían los perritos y gatitos en un saco y los echaban al agua para que se ahogaran. Era la forma de controlar su natalidad. Recuerdo aquel llanto de los chiquitines. Preguntaba que por qué lo hacían y nadie me hacía caso.
Ante mi viene la imagen de la perra con sus perritos mamando. No se dejaba aproximar, temía por sus bebes. Sólo podía acercarse mi padre y con cautela.
Marquesa está en mi memoria a través de una fotografía que se nos hizo con ella. Yo no tenía ni dos años. Era una perra grande de pelo largo blanco. Decían de ella que tenía muchísima paciencia conmigo cuando le tiraba del pelo ni se quejaba. Que siendo bebé cuidaba de mí.
 
Comentario:
Hola! Aún de camino. Cuando entre en zona de desierto pleno, ya no podré contactar con vosotros, pero desde aquí os mando un saludo y FELICIDADES. Mauritania es una hermosa tierra, a la que hay que saber mirar y ver... Luego, voy a Senegal. ¡Viva la solidaridad!
Un abrazo,
Manuel.
 
Comentario:
Me doy cuenta...todo tiene relacion, desgraciadamente he vivido con ese monotono aire urbano, como para poder contar algo tan hermoso, no puedo negar que siempre he sentido la rica aura de los animales, mascotas basicamente.
Muy bella experiencia, es un sueño...
Nos estamos leyendo, o viendo a jusgar de la inclucion de diseños que referencias mucho, les das sentido a las imagenes...
Saludos.
No