Me dejaré llevar

Ocluso ante mi te presentas paisaje del alma en mi sueño inquieto
Zozobra que hiera mi entraña y abra opuestos que no se concilien y arrastren mi cuerpo al abismo de nada perdido
Errante en mundos vacíos
Pastoso y mezquino destino se hace sitio
Compongo silentes lamentos al aire
No me vengas con quejas que aquí las paredes oyen y yo no siento
Tú tomaste rumbo, no el mío
No te entretengas mirando que nadie responderá a tu reclamo
Aunque quisiera ya me he perdido por los huecos del alma que vaga ante un oscuro y profundo destino
Bajé a ese círculo tan temido
Me entretuve en él entre los monstruos que mi conciencia creara
Me gustó en ese regusto morboso que las cosas sucias y prohibidas nos hacen sentir
Hubiera pactado con el maligno si me fuera dado quedarme allí
Ahora, sin embargo, salgo a flote enganchada en el quicio del alma luminosa que me reclama continúe a mi pesar
Lo haré porque no se me ocurre nada mejor ni peor
Me dejaré llevar
Y como se dice, que salga el sol por dónde quiera
Allí estaré yo para que me inunde su luz
Pasé por estos trances otras vidas
Había olvidado cuan doloroso es salir después de haber entrado en él
El cuerpo y el alma se enganchan a esa fuerza de costumbre que establecen en algo que nada les reporta y que con su daño les acarrea con el mayor de los descuidos la peor de las desdichas
Arrastrados por esa corriente que aboca a la nada absoluta y doliente





