Pesadilla
Atrapado en su silencio se hizo a un lado.
La vio, la sintió a su lado.
Palpitó, latió, tembló.
Sentia el aire que salia de la comisura de sus labios.
Una gélida gota de sudor le recorrió el espinazo.
Quieto, petrificado.
Ni siquiera parpadeando.
Queria alargar su mano y encender la luz de la lámpara.
Sus músculos no respondian a sus intenciones.
Las ordenes de su mente en un largo recorrido se perdian sin retorno.
Cerró los ojos, eso creyó.
El armario perdió sus formas. La silla se desarmaba en infinidad de piezas desencajadas.
En la garganta un grito ahogado.
Encendió esa luz que haría desaparecer las sombras de su mente. No fue así.
Miró, buscó aquello que le paralizaba, sintió que algo cálido y gélido a un tiempo le rozaba.
No veia nada pero ella estaba allí.
Era evidente.
No la vio pero seguia sintiendo el aire que salia de la comisura de sus labios.
Grito.
Fue un grito ahogado que a nadie alcanzó.
Cayó en desmayo sobre la cama y de lado.
A la mañana siguiente recordaba algo.
No sabía que cosa pero vio algo extraño en su mirada a través del espejo.
Vio la mirada de ella que le miraba desde el otro lado.
Una gelida gota de sudor surco su frente y despavorido salió al quicio de la puerta.
Miró fuera y no vio a nadie.
Miro tras sus espaldas y solo era aire, nada.
¿Era la sombra del viento que entró por su ventana?

Era una noche de verano. Un verano sofocante. Las calles ruidosas. las ventanas abiertas.
Sólo en su cama.
La família, como todos los veranos habían ido al pueblo. Él quedaba sólo en la ciudad, dicen que de rodríguez.
Monotonos días, monotonas tardes.
De este año no pasa, un toldo y aire.
Ella no quiere, es ecologista, dice que se tiene que ahorrar energia. Si estuvieran a su lado seguramente sería ella quien insistiria.
Tantas propagandas, concienciar. Qué pasa con los campos de divertimento de los mequetrefes, abusones que todo lo tienen, y sus piscinas y sus grandes 'palacios'.
Está irritado. Mañana, cuando mejor esté, en el mejor de sus sueños sonará el reloj, 'martillo de herejes'. Mal de males.
No habrá sueño apacible. La noche le depará la peor de las pesadillas. No recuerda la de la noche anterior.
El ir y venir por la ciudad. El mal rollo de la sala de aparatos (recorte de personal). Las llamadas fallidas del día. Le han hecho olvidar.
Se duerme, cree que duerme ...
...
Una gélida gota de sudor ...
La vio, la sintió a su lado.
Palpitó, latió, tembló.
Sentia el aire que salia de la comisura de sus labios.
Una gélida gota de sudor le recorrió el espinazo.
Quieto, petrificado.
Ni siquiera parpadeando.
Queria alargar su mano y encender la luz de la lámpara.
Sus músculos no respondian a sus intenciones.
Las ordenes de su mente en un largo recorrido se perdian sin retorno.
Cerró los ojos, eso creyó.
El armario perdió sus formas. La silla se desarmaba en infinidad de piezas desencajadas.
En la garganta un grito ahogado.
Encendió esa luz que haría desaparecer las sombras de su mente. No fue así.
Miró, buscó aquello que le paralizaba, sintió que algo cálido y gélido a un tiempo le rozaba.
No veia nada pero ella estaba allí.
Era evidente.
No la vio pero seguia sintiendo el aire que salia de la comisura de sus labios.
Grito.
Fue un grito ahogado que a nadie alcanzó.
Cayó en desmayo sobre la cama y de lado.
A la mañana siguiente recordaba algo.
No sabía que cosa pero vio algo extraño en su mirada a través del espejo.
Vio la mirada de ella que le miraba desde el otro lado.
Una gelida gota de sudor surco su frente y despavorido salió al quicio de la puerta.
Miró fuera y no vio a nadie.
Miro tras sus espaldas y solo era aire, nada.
¿Era la sombra del viento que entró por su ventana?

Era una noche de verano. Un verano sofocante. Las calles ruidosas. las ventanas abiertas.
Sólo en su cama.
La família, como todos los veranos habían ido al pueblo. Él quedaba sólo en la ciudad, dicen que de rodríguez.
Monotonos días, monotonas tardes.
De este año no pasa, un toldo y aire.
Ella no quiere, es ecologista, dice que se tiene que ahorrar energia. Si estuvieran a su lado seguramente sería ella quien insistiria.
Tantas propagandas, concienciar. Qué pasa con los campos de divertimento de los mequetrefes, abusones que todo lo tienen, y sus piscinas y sus grandes 'palacios'.
Está irritado. Mañana, cuando mejor esté, en el mejor de sus sueños sonará el reloj, 'martillo de herejes'. Mal de males.
No habrá sueño apacible. La noche le depará la peor de las pesadillas. No recuerda la de la noche anterior.
El ir y venir por la ciudad. El mal rollo de la sala de aparatos (recorte de personal). Las llamadas fallidas del día. Le han hecho olvidar.
Se duerme, cree que duerme ...
...
Una gélida gota de sudor ...
Etiquetas: relato
Comentario:
Lo ultimo que desearia escribir es sobre mis recientes pesadillas, es algo para nada escalofriante, pero la difusa memoria para recordar los sueños solo me hacen pensar en aquella melancolia que seguro relaciona directamente mis elecciones, mis inseguridades juveniles y bueno el perfil de mis padres, desgraciadamente no estan conmigo para poder saber si fue solo un inconciente resultado de la falta de reposo, aunque normalmente relaciono las pesadillas con inclinacion total, abejas gigantes, un camarote y la secuencia de una caida libre...en fin tendre que analizar mas profundamente en caso de volver a suceder...
Esto como aporte, en fin, argumentando el tema de forma mas personal.
Adios
Esto como aporte, en fin, argumentando el tema de forma mas personal.
Adios
Comentario:
Hola bonita, sólo paso para saludarte y darte la bienvenida a mi blog, estaré seguido por aquí, me gusta tu simpleza... Un beso...
Comentario:
Hoy me he decidido y aquí está mi primer intento.
El dibujo lo hice hace muchísimo tiempo, los ordenadores todavía no corrian con windows, eran los tiempos del MS2, en un ordenador 386 y con el programa DPaint. Tenía un ratón maravilloso, el mejor que he tenido nunca. Con él podía dibujar a mano alzada.
Quería escribir narraciones y parece que poco a poco me lanzo.
Será cuestión de dedicarle el esfuerzo que requiere.
El dibujo lo hice hace muchísimo tiempo, los ordenadores todavía no corrian con windows, eran los tiempos del MS2, en un ordenador 386 y con el programa DPaint. Tenía un ratón maravilloso, el mejor que he tenido nunca. Con él podía dibujar a mano alzada.
Quería escribir narraciones y parece que poco a poco me lanzo.
Será cuestión de dedicarle el esfuerzo que requiere.





