Me cerré las puertas

Me cerré las puertas y ventanas de mi casa.
Cubrí con negros encajes los pilares de mi cama.
Volví al silencioso sepulcro que acogedor me reclama.
En esos pensamientos Aurea se devana.
No sabe de noches y días, no sabe de la no existéncia.
Se pasea entre paredes, las paredes de su casa.
Que algo luchó en su cuerpo.
Que algo luchó en su alma.
Olvidada la premura de su angustía liberada.
Se recoge entre fogones.
Se refleja en las vidrieras, ventanales de su casa.
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