A unos les da por zapear, a otras...
Empiezo a conocer a Bruckner. Es un filósofo contemporáneo que he descubierto casi sin querer a través de una de sus obras: La tentación de la inocencia. Algo espesito, aunque no demasiado y muy muy interesante, al menos para los que como yo, se inquietan por cuestiones profundas sobre el devenir de la existencia, la sociedad neurótica en que vivimos y unos cuántos etcétera que si bien no llegan a volvernos locos ni a convertirnos en autistas, refinadores del intelecto, sí nos pululan por la cabeza como moscas cojoneras.
Y aunque sea para aliviar ese zumbido, de higos a peras merece la pena saciar tan pesada curiosidad.
El libro habla de cómo nos hemos convertido en seres ausentes de cualquier tipo de responsabilidad. El doble filo de la libertad del individuo. Por un lado no sentir ningún tipo de represión oficialmente establecida para hacer, decir y pensar lo que nos venga en gana. Por otro, obviar las consecuencias de todo eso y claro, no tener estado, ni institución, ni fuerza mayor a la que echarle la culpa. La culpa, si es que nos decidimos a asumir este concepto, es sólo nuestra. Así que... ¿Ahora qué?
Pues ahora el caos, porque no tenemos ni pajotera idea de qué es conocerse así mismo, entenderse, tomar decisiones, aceptar situaciones y otro largo etcétera. No nos han enseñado, ni tenemos tampoco especial interés. Ante esto surgen dos corrientes: el victimismo y el infantilismo.
Con la primera, siempre somos desgraciados y por tanto desagradecidos.
Con la segunda, unos inmaduros supremos que nos negamos a asumir responsabilidades.
El mundo funciona así, del que nos llegan ecos de lejos y el que vivimos todos los días. No hay más que echar un vistazo.
El libro no lo he acabado.
Sabe Dios que tostón os daré cuando me empape de más espesura!
Si alguien cosigue leer estos artículos que últimamente escribo, más largos de lo habitual y también algo más críticos, felicidades y gracias por el seguimiento. Soy consciente de lo que tira para atrás ver un post tan largo. Por eso mismo, ya corto.
Cambio!
Comentario:
Gracias Laor, fiel seguidora :)
Supongo que tu carrera tiene muchos de stos planteamientos y estarás un tanto saturada. A mí sin embargo me interesan. Si tienes alguna recomendación, no dudes en contarla!
besus
Supongo que tu carrera tiene muchos de stos planteamientos y estarás un tanto saturada. A mí sin embargo me interesan. Si tienes alguna recomendación, no dudes en contarla!
besus
Comentario:
Se nota que vivo en mi mundo,porque no me planteo reflexiones sobre ese tipo de cosas y porque tampoco tengo ganas.El cansancio puede conmigo y me arrastra a la frivolidad y las masas.
Al fin y al cabo soy una más del montón,no puedo pretender ser diferente,jeje.
Y yo sí me leo todos tus artículos,aunque sean largos ^^
Al fin y al cabo soy una más del montón,no puedo pretender ser diferente,jeje.
Y yo sí me leo todos tus artículos,aunque sean largos ^^
Comentario:
me encantan los comentarios largos, aunque sólo sea por la molestia que se toma uno en dedicarme ese tiempo. Gracias pues. Pokito está ahora en Iraq y desde allí escribe cosas espeluznantes, tanto que si llegamos al grado absoluto de conciencia no podríamos soportarlo. Al menos yo. Así que nos queda la opción si no de hacer oídos sordos, al menos de no pensarlo demasiado. Para eso tenemos un montón de recursos ideados especialmente para tal fin: cine, videojuegos, viajes...
A ver qué hacemos...
A ver qué hacemos...
Comentario:
jaja, tú ponles fotos sugerente para atraer la atención, aunque no tengan nada que ver con el texto :P
No he leído nada de Bruckner, aunque sí de otros autores como André Gluckman que, por lo que veo, llegan a conclusiones parecidas.
Por un lado vivimos bien, pero por otro nos corroe (a los que nos pasa) cierto sentimiento de mala conciencia por ver que hay gente que lo pasa mal y sentir que nos estamos cargando el planeta.
Aunqe ahora que lo pienso, tampoco vivimos tan bien, de hecho vivirán bien los cuatro ricos de turno...
¿qué hacer con los comentarios largos? aquí no puedo dejar fotos :(
Besos!
No he leído nada de Bruckner, aunque sí de otros autores como André Gluckman que, por lo que veo, llegan a conclusiones parecidas.
Por un lado vivimos bien, pero por otro nos corroe (a los que nos pasa) cierto sentimiento de mala conciencia por ver que hay gente que lo pasa mal y sentir que nos estamos cargando el planeta.
Aunqe ahora que lo pienso, tampoco vivimos tan bien, de hecho vivirán bien los cuatro ricos de turno...
¿qué hacer con los comentarios largos? aquí no puedo dejar fotos :(
Besos!





