TREINTAITANTOS
Un sueño no cumplido es un veneno, una mentira, una maldición que te visita todas las noches a la hora de la loba. Un cáncer, un parásito, que se instala en tus entrañas y devora voluntad, fuerza, alma, ganas de vivir.
Un sueño roto, una promesa traicionada, sabe a café negro con ceniza de Ducados. Paladearlo es sentir como si los dientes se volviesen tizas y del interior de los pulmones subiese un aire con sabor a rancio, a enfermo, a dolor y a carne en mal estado.
Puede llegar a disfrutarse, levemente, pero nunca puede llegar a marcharse, a esfumarse, a largarse. Esa pesadilla arrastra insomnio y noches en vela, agarra el techo de la habitación con sus delgados y grises dedos para girarlo y mostrarlo ante tus ojos cerrados.
Un sueño negado es un asesinato, un agujero clavado en la inmensidad de tu corazón, comiendo, tragando, succionando, ... Llevándote despacio y tranquilo hacia el negro, la nada, de vuelta al útero protector del vacío.
Un sueño roto, una promesa traicionada, sabe a café negro con ceniza de Ducados. Paladearlo es sentir como si los dientes se volviesen tizas y del interior de los pulmones subiese un aire con sabor a rancio, a enfermo, a dolor y a carne en mal estado.
Puede llegar a disfrutarse, levemente, pero nunca puede llegar a marcharse, a esfumarse, a largarse. Esa pesadilla arrastra insomnio y noches en vela, agarra el techo de la habitación con sus delgados y grises dedos para girarlo y mostrarlo ante tus ojos cerrados.
Un sueño negado es un asesinato, un agujero clavado en la inmensidad de tu corazón, comiendo, tragando, succionando, ... Llevándote despacio y tranquilo hacia el negro, la nada, de vuelta al útero protector del vacío.
EL ÁNGEL DE LA MUERTE
Vengo observando desde hace algún tiempo que una de las muchas actividades realizadas por los escritores de cuadernos de bitácora a todo lo largo y ancho de la red para llenar un artículo es copiar la letra de alguna de sus canciones o poesías favoritas y pegarla tal cual en su página web. Algunos, los más avezados, lo hacen para transmitir un mensaje o, al menos, para subrayar algún aspecto acorde con el aire de lo que generalmente suelen contarnos desde su foro. Otros, simplemente, se limitan a copiar y pegar (el mítico copy + paste) con mayor o, ciertamente, menor fortuna. He decidido que yo no voy a ser menos, así que ahí va la letra de uno de los temas musicales más enormes de todos los tiempos.
Letra que espero lean con detenimiento, pues vale su peso en oro. Y tema que recomiendo encarecidamente escuchen al menos una vez todos los fans de Elvis Presley o Ludwig Van Beethoven.
Pues nada. Ahí queda eso.
Comentarles que “Angel of Death” es posiblemente la canción más perfecta que haya surgido jamás de mente humana alguna. Escrita por el rubísimo Jeff Hanneman, confeso coleccionista de la más variada parafernalia nacionalsocialista, y dedicada a ese gran científico que respondía al nombre de Doctor Joseph Mengele, se encuentra incluida en esa hermosa colección de temas dedicados al crimen, la violencia, la enfermedad y la mutilación que es el álbum “Reign In Blood” editado en 1986 por los insuperables Slayer, maestros supremos de la delicadeza y el tacto. Algunos consideran dicho LP como el más alto grado de expresión artística a la que puede, o podría, haber llegado jamás ese fenómeno musical denominado rock. Y razón no les falta.

Debo añadir que la edición del citado disco trajo consigo algo más que una suave polémica que tuvo su origen, como siempre, entre las emisoras y casas discográficas de esas islas tan flemáticas que a veces mentamos como madre de alguien a quien queremos llamar mala persona. De hecho, fueron muchos los que se negaron a radiar el magnífico corte del que les estoy hablando llegando incluso la WEA Records, distribuidora del neoyorkino sello Def Jam en las mencionadas islas, a censurar su publicación. Por supuesto, todo el montaje o circo hipócrita o puritano sirvió como soberbia campaña publicitaria para el magnífico trabajo de la banda norteamericana. En este caso hay que decir que merecidamente.
Para finalizar esta breve, brevísima, reseña, reproduzco unas acertadas declaraciones realizadas por Rob Halford, vocalista de los Judas Priest: “Con música como esta no se puede hablar de las flores del campo ¡No pega!”
¡Ay, Rob! ¡Quién te ha visto y quién te ve!
Letra que espero lean con detenimiento, pues vale su peso en oro. Y tema que recomiendo encarecidamente escuchen al menos una vez todos los fans de Elvis Presley o Ludwig Van Beethoven.
Angel Of Death
[Jeff Hanneman]
Auschwitz, the meaning of pain
The why that I want you to die
Slow death, immense decay
Showers that cleanse you of your life
Forced in
Like cattle
You run
Stripped of
Your life's worth
Human mice, for the Angel of Death
Four hundred thousand more to die
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Sadistic, surgeon of demise
Sadist of the noblest blood
Destroying, without mercy
To benefit the Aryan race
Surgery, with no anesthesia
Fell the knife pierce you intensely
Inferior, no use to mankind
Strapped down screaming out to die
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of Death
Pumped with fluid, inside your brain
Pressure in your skull begins pushing through your eyes
Burning flesh, drips away
Test of heat burns your skin, your mind starts to boil
Frigid cold, cracks your limbs
How long can you last
In this frozen water burial?
Sewn together, joining heads
Just a matter of time
'Til you rip yourselves apart
Millions laid out in their
Crowded tombs
Sickening ways to achieve
The holocaust
Seas of blood, bury life
Smell your death as it burns
Deep inside of you
Abacinate, eyes that bleed
Praying for the end of
Your wide awake nightmare
Wings of pain, reach out for you
His face of death staring down,
Your blood running cold
Injecting cells, dying eyes
Feeding on the screams of
The mutants he's creating
Pathetic harmless victims
Left to die
Rancid Angel of Death
Flying free
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of Death
Angel of Death
[Jeff Hanneman]
Auschwitz, the meaning of pain
The why that I want you to die
Slow death, immense decay
Showers that cleanse you of your life
Forced in
Like cattle
You run
Stripped of
Your life's worth
Human mice, for the Angel of Death
Four hundred thousand more to die
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Sadistic, surgeon of demise
Sadist of the noblest blood
Destroying, without mercy
To benefit the Aryan race
Surgery, with no anesthesia
Fell the knife pierce you intensely
Inferior, no use to mankind
Strapped down screaming out to die
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of Death
Pumped with fluid, inside your brain
Pressure in your skull begins pushing through your eyes
Burning flesh, drips away
Test of heat burns your skin, your mind starts to boil
Frigid cold, cracks your limbs
How long can you last
In this frozen water burial?
Sewn together, joining heads
Just a matter of time
'Til you rip yourselves apart
Millions laid out in their
Crowded tombs
Sickening ways to achieve
The holocaust
Seas of blood, bury life
Smell your death as it burns
Deep inside of you
Abacinate, eyes that bleed
Praying for the end of
Your wide awake nightmare
Wings of pain, reach out for you
His face of death staring down,
Your blood running cold
Injecting cells, dying eyes
Feeding on the screams of
The mutants he's creating
Pathetic harmless victims
Left to die
Rancid Angel of Death
Flying free
Angel of Death
Monarch to the kingdom of the dead
Infamous butcher,
Angel of Death
Angel of Death
Pues nada. Ahí queda eso.
Comentarles que “Angel of Death” es posiblemente la canción más perfecta que haya surgido jamás de mente humana alguna. Escrita por el rubísimo Jeff Hanneman, confeso coleccionista de la más variada parafernalia nacionalsocialista, y dedicada a ese gran científico que respondía al nombre de Doctor Joseph Mengele, se encuentra incluida en esa hermosa colección de temas dedicados al crimen, la violencia, la enfermedad y la mutilación que es el álbum “Reign In Blood” editado en 1986 por los insuperables Slayer, maestros supremos de la delicadeza y el tacto. Algunos consideran dicho LP como el más alto grado de expresión artística a la que puede, o podría, haber llegado jamás ese fenómeno musical denominado rock. Y razón no les falta.

Debo añadir que la edición del citado disco trajo consigo algo más que una suave polémica que tuvo su origen, como siempre, entre las emisoras y casas discográficas de esas islas tan flemáticas que a veces mentamos como madre de alguien a quien queremos llamar mala persona. De hecho, fueron muchos los que se negaron a radiar el magnífico corte del que les estoy hablando llegando incluso la WEA Records, distribuidora del neoyorkino sello Def Jam en las mencionadas islas, a censurar su publicación. Por supuesto, todo el montaje o circo hipócrita o puritano sirvió como soberbia campaña publicitaria para el magnífico trabajo de la banda norteamericana. En este caso hay que decir que merecidamente.
Para finalizar esta breve, brevísima, reseña, reproduzco unas acertadas declaraciones realizadas por Rob Halford, vocalista de los Judas Priest: “Con música como esta no se puede hablar de las flores del campo ¡No pega!”
¡Ay, Rob! ¡Quién te ha visto y quién te ve!
ETÉREO - EL FERROL
Continúo compartiendo con ustedes extractos de la malograda novela Etéreo, que comenzara a escribir años ha para nunca volver sobre ella. La lectura de sus páginas, aparte de traerme poderosos recuerdos de las vivencias experimentadas por aquel entonces, me revela algo de lo que ya debería haber sido consciente en su momento: junto a escenas, descripciones o personajes satisfactorios se acumulan una serie de secuencias irregulares fruto de mi impericia como novelista. Además, debo confesar que el tono de algunas oraciones se me antoja algo tosco, pedante y rebuscado.
En las líneas que siguen, inserto el extracto del segundo capítulo en el que doy una breve descripción del escenario general en el que tenía previsto desarrollar el grueso de mi historia. Debo destacar que había tomado la decisión de comenzar a escribir el relato in media res, partiendo del nudo de la acción en el primer capítulo para pasar a presentar el inicio en el segundo.
“(...) En el interior de este denso y simétrico cinturón industrial en semicírculo geográfico se encuentra la primitiva ciudad de El Ferrol. Siguiendo una línea imaginaria de izquierda a derecha sobre la base del hemiciclo nos encontramos en primer lugar con el casco antigüo de la localidad donde se mantiene a duras penas el carácter marinero de sus habitantes. La conservación del muelle de Curuxeiras permite subsistir a un reducido número de familias merced a la ancestral labor pesquera realizada en viejas embarcaciones (...) El centro de la urbe recibe el nombre de Ferrol Nuevo desde su urbanización, en el siglo XVIII, derivada de modelos ingleses y sobre la base de un estricto trazado en damero. Se trata del verdadero núcleo vital de la ciudad: un corazón de hierro, hormigón y vidrio que nutre de seres humanos y caudal financiero a los capilares industriales y militares que lo circundan. Al este del mapa se encuentra el barrio de Esteiro, surcado por calles largas y rectas en una curiosa evolución del diseño geométrico que rige la urbe. La presencia del arsenal militar de La Graña dota de cierta personalidad a este último sector. Alrededor de sus instalaciones ha crecido toda una red de dudosos negocios destinados a alimentarse del tiempo libre de marineros y soldados. La anarquía de su distribución combina vetustos edificios en ruinas con los más modernos establecimientos de ocio nocturno. Caldo de cultivo de mafias, mercado negro y todo tipo de individuos marginales, dicho barrio es tolerado por las autoridades militares y los emporios empresariales como un mal menor de gran utilidad en su esquema de control poblacional.
La bisectriz que delimita el sur del semicírculo geográfico denominado El Ferrol está compuesta por una sucesión discontinua de instalaciones militares que otorgan a la ciudad una posición privilegiada en el organigrama de la Zona marítima del Cantábrico. Desde el ya mencionado arsenal de La Graña hasta la Escuela de Propulsión y Motores, pasando por diversos emplazamientos entre los que destaca uno de los puertos militares más importantes del sur de Europa (...) Bajo un cielo color plata envenenado (...)
El resultado de todas estas combinaciones militares, empresariales y urbanísticas es una urbe anglo-española (...) Una aglomeración de edificios, personas y actividades que sintetizada y después analizada semeja un gigantesco leviatán mitológico donde cada órgano cumple la función que tiene asignada para la supervivencia del cuerpo. Es el cerebro militar quien da las órdenes y hace funcionar a la máquina. A través de las conexiones neuronales precisas se ponen en movimiento las extremidades de la industria que construye y trabaja para dar alimento al monstruo. Un engendro por cuyas venas y arterias fluyen personas y capitales. No le faltan a este ser grotesco caracteres humanos como la memoria, localizada en el muelle de Curuxeiras. Tampoco hablamos de un ser carente de bajas pasiones pues estas tienen una amplia región para su consumación en la entrepierna denominada Esteiro, donde gozan tanto el cerebro como los brazos con la afluencia de su dedicación y sangre cuando ha lugar, de manera consciente o inconsciente.”
No hace falta que les recuerde que este texto es ficción y que cualquier parecido con la realidad no es más que pura coincidencia ¿verdad?
En las líneas que siguen, inserto el extracto del segundo capítulo en el que doy una breve descripción del escenario general en el que tenía previsto desarrollar el grueso de mi historia. Debo destacar que había tomado la decisión de comenzar a escribir el relato in media res, partiendo del nudo de la acción en el primer capítulo para pasar a presentar el inicio en el segundo.
“(...) En el interior de este denso y simétrico cinturón industrial en semicírculo geográfico se encuentra la primitiva ciudad de El Ferrol. Siguiendo una línea imaginaria de izquierda a derecha sobre la base del hemiciclo nos encontramos en primer lugar con el casco antigüo de la localidad donde se mantiene a duras penas el carácter marinero de sus habitantes. La conservación del muelle de Curuxeiras permite subsistir a un reducido número de familias merced a la ancestral labor pesquera realizada en viejas embarcaciones (...) El centro de la urbe recibe el nombre de Ferrol Nuevo desde su urbanización, en el siglo XVIII, derivada de modelos ingleses y sobre la base de un estricto trazado en damero. Se trata del verdadero núcleo vital de la ciudad: un corazón de hierro, hormigón y vidrio que nutre de seres humanos y caudal financiero a los capilares industriales y militares que lo circundan. Al este del mapa se encuentra el barrio de Esteiro, surcado por calles largas y rectas en una curiosa evolución del diseño geométrico que rige la urbe. La presencia del arsenal militar de La Graña dota de cierta personalidad a este último sector. Alrededor de sus instalaciones ha crecido toda una red de dudosos negocios destinados a alimentarse del tiempo libre de marineros y soldados. La anarquía de su distribución combina vetustos edificios en ruinas con los más modernos establecimientos de ocio nocturno. Caldo de cultivo de mafias, mercado negro y todo tipo de individuos marginales, dicho barrio es tolerado por las autoridades militares y los emporios empresariales como un mal menor de gran utilidad en su esquema de control poblacional.
La bisectriz que delimita el sur del semicírculo geográfico denominado El Ferrol está compuesta por una sucesión discontinua de instalaciones militares que otorgan a la ciudad una posición privilegiada en el organigrama de la Zona marítima del Cantábrico. Desde el ya mencionado arsenal de La Graña hasta la Escuela de Propulsión y Motores, pasando por diversos emplazamientos entre los que destaca uno de los puertos militares más importantes del sur de Europa (...) Bajo un cielo color plata envenenado (...)
El resultado de todas estas combinaciones militares, empresariales y urbanísticas es una urbe anglo-española (...) Una aglomeración de edificios, personas y actividades que sintetizada y después analizada semeja un gigantesco leviatán mitológico donde cada órgano cumple la función que tiene asignada para la supervivencia del cuerpo. Es el cerebro militar quien da las órdenes y hace funcionar a la máquina. A través de las conexiones neuronales precisas se ponen en movimiento las extremidades de la industria que construye y trabaja para dar alimento al monstruo. Un engendro por cuyas venas y arterias fluyen personas y capitales. No le faltan a este ser grotesco caracteres humanos como la memoria, localizada en el muelle de Curuxeiras. Tampoco hablamos de un ser carente de bajas pasiones pues estas tienen una amplia región para su consumación en la entrepierna denominada Esteiro, donde gozan tanto el cerebro como los brazos con la afluencia de su dedicación y sangre cuando ha lugar, de manera consciente o inconsciente.”
No hace falta que les recuerde que este texto es ficción y que cualquier parecido con la realidad no es más que pura coincidencia ¿verdad?

ETÉREO - LA FURIA
Aprovecho estos momentos de readaptación a la vida para revisar alguno de mis pretéritos y abortados proyectos. Entre ellos la inacabada novela de ficción social Etéreo en la cual daba una definición de la furia tal como sigue:
"No existen palabras adecuadas para describir las sensaciones internas de un hombre en pleno est.allido descontrolado de furia. No se trata de un simple enfado: va más allá de lo racional. Es una suerte de posesión del yo consciente por energía primigenia que surge desde el interior para someter y cegar. Un estado de lucidez que apenas deja recuerdos coherentes. Partiendo de la base de una ligera molestia inicial, esta fuerza poderosa va acumulándose en oleadas con el firme propósito de estallar.
Cuando explota, se percibe como un aura de temperatura extrema que, brotando desde el pecho, amenaza con extenderse más allá de la presencia fisica para ejercer una violenta influencia en toda la extensión del espacio vital. Nubla el conocimiento al tiempo que lo agudiza. Los actos de agresión del poseído parecen diseñados por una precisión animal nacida de lo más profundo de nuestras raíces evolutivas. Son actos mecánicos, casi inconscientes, y no se detendrán hasta alcanzar su objetivo. Tal es el instinto de la supervivencia."
Es curioso esto de releerse una vez pasado cierto tiempo. Ahora mismo sería incapaz de realizar una descripción, o falta de descripción, de la furia tal cual fue aquella. Pero comprendo al hombre que lo hizo. Y estoy de acuerdo con sus recuerdos.
"No existen palabras adecuadas para describir las sensaciones internas de un hombre en pleno est.allido descontrolado de furia. No se trata de un simple enfado: va más allá de lo racional. Es una suerte de posesión del yo consciente por energía primigenia que surge desde el interior para someter y cegar. Un estado de lucidez que apenas deja recuerdos coherentes. Partiendo de la base de una ligera molestia inicial, esta fuerza poderosa va acumulándose en oleadas con el firme propósito de estallar.
Cuando explota, se percibe como un aura de temperatura extrema que, brotando desde el pecho, amenaza con extenderse más allá de la presencia fisica para ejercer una violenta influencia en toda la extensión del espacio vital. Nubla el conocimiento al tiempo que lo agudiza. Los actos de agresión del poseído parecen diseñados por una precisión animal nacida de lo más profundo de nuestras raíces evolutivas. Son actos mecánicos, casi inconscientes, y no se detendrán hasta alcanzar su objetivo. Tal es el instinto de la supervivencia."
Es curioso esto de releerse una vez pasado cierto tiempo. Ahora mismo sería incapaz de realizar una descripción, o falta de descripción, de la furia tal cual fue aquella. Pero comprendo al hombre que lo hizo. Y estoy de acuerdo con sus recuerdos.





