LAS CASAS SE EMPIEZAN POR EL TEJADO
Desde hace aproximadamente medio año el noventa por ciento de mis incursiones en este patio de vecinos que llamamos Internet se concentran en las páginas denominadas cuadernos de bitácora, o weblogs si usted es anglófilo. Habitaciones de propiedad personalísima donde vertir documentos, artículos, comentarios, anotaciones, divagaciones y perversiones varias con el atractivo aliciente de la participación interactiva de sus lectores.
Mucha tela hay que cortar en esta nueva modalidad de expresión, pero por lo pronto hay quien ha sugerido que lleva camino de convertirse en el quinto poder (ahora que la prensa parece haber perdido gran parte de su hipotética independencia) Parece que en estos cuadernos de bitácora cibernéticos se habla y se opina libremente y se deja de lado la corrección política o los intereses mercantilistas que dominan otros canales. Pero no todo el monte es orégano: recientemente, en el país de la tarta de manzana, saltó a la prensa la información de que nuestro emperador había comprado la opinión de numerosos bloggers (o bitacoreros) para extender su influencia sobre el electorado potencial.
Sin pretender llegar a tales delirios de grandeza, inauguro este vuestro cuaderno de bitácora inspirado en la magnífica labor de personas como Rafa Marín o Álvaro Pons en los excelentes CRISEI y La Cárcel de Papel, respectivamente. Páginas que aprovecho estas líneas para recomendar sin paliativos.
Mucha tela hay que cortar en esta nueva modalidad de expresión, pero por lo pronto hay quien ha sugerido que lleva camino de convertirse en el quinto poder (ahora que la prensa parece haber perdido gran parte de su hipotética independencia) Parece que en estos cuadernos de bitácora cibernéticos se habla y se opina libremente y se deja de lado la corrección política o los intereses mercantilistas que dominan otros canales. Pero no todo el monte es orégano: recientemente, en el país de la tarta de manzana, saltó a la prensa la información de que nuestro emperador había comprado la opinión de numerosos bloggers (o bitacoreros) para extender su influencia sobre el electorado potencial.
Sin pretender llegar a tales delirios de grandeza, inauguro este vuestro cuaderno de bitácora inspirado en la magnífica labor de personas como Rafa Marín o Álvaro Pons en los excelentes CRISEI y La Cárcel de Papel, respectivamente. Páginas que aprovecho estas líneas para recomendar sin paliativos.





