ESCRITURA AUTOMATICA - ZNS
Nuestras peores pesadillas se han hecho realidad. Y ni siquiera nos hemos dado cuenta: el Gran Hermano ha calculado bien sus movimientos y entre sus tácticas opiáceas está la de colocarnos una venda en los ojos para que no sepamos quien nos está sedando.
Aquel invento revolucionario del siglo XX que trajo una nueva era a la humanidad, a la sociedad de la información, se ha revelado como Satanás, el Diablo, nuestro particular Anticristo. Ahora los ciudadanos del planeta Tierra rinden culto a una nueva religión blasfema, a un becerro de oro tecnológico que nubla nuestra razón y convierte todo lo que toca en vil metal y todo lo que dice en dogma inapelable.
Lo que en un principio no se antojaba más que un medio de comunicación, una inofensiva escapada al mundo del ocio y la solución perfecta al problema de la obsolescencia informativa ha acabado por convertirse en nuestra razón de vivir, en nuestro alimento, en nuestra bebida, en nuestro maná y en nuestra sangre electrónica.
La mano invisible que rige nuestros destinos ha tomado buena nota y no ha dudado en hacerse con el control de las ondas intangibles, desde las que nos lanza discursos, arengas, sus verdades. Trabaje, consuma, vote, haga lo que yo quiero que usted haga, diga lo que yo quiero que usted diga, piense lo que yo quiero que usted piense. Sea un número, sea la base de la pirámide que yo monto, en la que yo reino.
Yo soy el número uno.
La humanidad camina ciega, guiada con guante de hierro por su dueño, carente de personalidad propia. Con opiniones programadas, emociones manipuladas, sentimientos dictados. Cásese, tenga hijos. Y sueñe con la mujer del prójimo.
Hay que respetar la opinión de los demás: excepto cuando yo lo diga.
Somos bloques de hormigón moldeados por la mano invisible, enchufados a una pantalla- oráculo que nos revela la verdad sagrada, la palabra de los Dioses. Apolo y Atenea han muerto: ¡viva la nueva religión!
Vivimos vidas que no son nuestras y derramamos nuestras pasiones en una caja de cristal, plástico y metal. Somos castas prostitutas, cobardes aventureros, obesos atletas y roncos tenores en la cúspide de su momento de gloria.
Ciegos, sedados, programados...
Aquel invento revolucionario del siglo XX que trajo una nueva era a la humanidad, a la sociedad de la información, se ha revelado como Satanás, el Diablo, nuestro particular Anticristo. Ahora los ciudadanos del planeta Tierra rinden culto a una nueva religión blasfema, a un becerro de oro tecnológico que nubla nuestra razón y convierte todo lo que toca en vil metal y todo lo que dice en dogma inapelable.
Lo que en un principio no se antojaba más que un medio de comunicación, una inofensiva escapada al mundo del ocio y la solución perfecta al problema de la obsolescencia informativa ha acabado por convertirse en nuestra razón de vivir, en nuestro alimento, en nuestra bebida, en nuestro maná y en nuestra sangre electrónica.
La mano invisible que rige nuestros destinos ha tomado buena nota y no ha dudado en hacerse con el control de las ondas intangibles, desde las que nos lanza discursos, arengas, sus verdades. Trabaje, consuma, vote, haga lo que yo quiero que usted haga, diga lo que yo quiero que usted diga, piense lo que yo quiero que usted piense. Sea un número, sea la base de la pirámide que yo monto, en la que yo reino.
La humanidad camina ciega, guiada con guante de hierro por su dueño, carente de personalidad propia. Con opiniones programadas, emociones manipuladas, sentimientos dictados. Cásese, tenga hijos. Y sueñe con la mujer del prójimo.
Hay que respetar la opinión de los demás: excepto cuando yo lo diga.
Somos bloques de hormigón moldeados por la mano invisible, enchufados a una pantalla- oráculo que nos revela la verdad sagrada, la palabra de los Dioses. Apolo y Atenea han muerto: ¡viva la nueva religión!
Vivimos vidas que no son nuestras y derramamos nuestras pasiones en una caja de cristal, plástico y metal. Somos castas prostitutas, cobardes aventureros, obesos atletas y roncos tenores en la cúspide de su momento de gloria.
Ciegos, sedados, programados...
"Y yo me pare sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenia siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez diademas, y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia".- Apocalipsis 13:1, 2.
Comentario:
De vez en cuando me da la neura y suelto estas cosas. Mientras no muestre don de lenguas y vea aparecer a Max Von Sydow por la puerta supondré que todo va bien...
Comentario:
Somos castas prostitutas, cobardes aventureros, obesos atletas y roncos tenores en la cúspide de su momento de gloria.
Cierto. Lúcida frase.
Aunque, por añadir un un poco de humor, comentaría tu escrito citando el diálogo de Babieca y Rocinante:
B- Metafísico estais
R- Es que no como.
:)
¡Un saludo chaval!
Cierto. Lúcida frase.
Aunque, por añadir un un poco de humor, comentaría tu escrito citando el diálogo de Babieca y Rocinante:
B- Metafísico estais
R- Es que no como.
:)
¡Un saludo chaval!





