AYANTE
Desde que desapareció del acervo cultural español el concepto de servicio militar obligatorio, desde que llegaron hasta nuestro entendimiento construcciones verbales como anti-belicismo o palabras como pacifismo... La idea de un Ejército, de una Armada, de un soldado... Se antojan pensamientos un poco alienígenas, extraños, ajenos, fuera de nuestro campo de acción personal, de nuestro espacio vital, de nuestro conocimiento. Se trata de un tema que compete a otros, del que otros hablan y sobre el que otros deciden.
Pero no siempre fue así y, aún hoy, sigue habiendo personas implicadas en el complicado juego de la guerra. Seres humanos que, a veces, se vieron, o se ven, desplazados, arrancados, destinados a servir en un país extranjero formando parte de una acción bélica, fuerza invasora, de apoyo o de ayuda humanitaria. Aunque hayamos extraviado esta idea discriminando lo militar de lo civil, separándolo y diferenciándolo, todavía quedan hijos asustados, sufriendo noches de insomnio, sudor, morriña y miedo. Su primera noche en territorio hostil... y sucesivas.
Quiero compartir estas breves líneas de intimidad con ustedes, porque las he sentido, porque me han llegado al alma, porque se escribieron hace ya veintiséis siglos... como si se hubiesen escrito ayer:
Pero no siempre fue así y, aún hoy, sigue habiendo personas implicadas en el complicado juego de la guerra. Seres humanos que, a veces, se vieron, o se ven, desplazados, arrancados, destinados a servir en un país extranjero formando parte de una acción bélica, fuerza invasora, de apoyo o de ayuda humanitaria. Aunque hayamos extraviado esta idea discriminando lo militar de lo civil, separándolo y diferenciándolo, todavía quedan hijos asustados, sufriendo noches de insomnio, sudor, morriña y miedo. Su primera noche en territorio hostil... y sucesivas.
Quiero compartir estas breves líneas de intimidad con ustedes, porque las he sentido, porque me han llegado al alma, porque se escribieron hace ya veintiséis siglos... como si se hubiesen escrito ayer:
Ayante, de Sófocles, versos 596 a 606.
- ¡Oh renombrada Salamina,
tú vives feliz allá en la lejanía, azotada por el mar,
radiante siempre para todos!
En cambio yo, desgraciado de mí, ha transcurrido mucho tiempo,
Tanto que he perdido la cuenta de los meses,
Desde que paso continuamente las noches
Soportando la estancia en las praderas próximas al monte Ida,
Consumido por el curso del tiempo, albergando el triste presentimiento
De que terminaré todavía en cualquier momento en el abominable y sombrío- Hades.





