LAS REGLAS DEL JUEGO
Las reglas del juego eran bien sencillas y concisas.
Básicamente se resumían a no hacernos daño.
Equivocarse es fácil, más fácil que acertar. Por eso está bien hablar las cosas antes de que sucedan. Para prevenir errores de léxico.
Tú ganaste la partida en la primera ronda, y como prenda acepté pasear descalza por tu vida.
En la revancha, pagaste dejando la puerta abierta, para que yo no tuviera que tocar al timbre ni forzar la cerradura.
Quedando en tablas, hicimos un pacto.
Si me cantabas una nana todas las noches, yo te planchaba las alas todos los días.
Rellenamos el contrato, marcando con una "x" la casilla de no jurarnos fidelidad ni amor eterno.
La primera claúsula era la libertad.
La segunda no pedir perdón.
La tercera abolir las prohibiciones.
Más abajo en el recuadro destinado a "otros", tuve la urgencia de hablarte de mis contraindicaciones, por si llegado el momento necesitara de tus antídotos para combatirlas.
Te advertí, que podías cortarte con las aristas de mi alma y pincharte con los vértices de mi oxidado corazón.
Recuerdo que en ese preciso instante, te miré de reojo y ví como dejabas el espacio en blanco...
-"Que suerte, un ser puro" ; pensé.
Firmamos ante el notario de nuestras noches en vela, con la luna y las estrellas como testigos.
Y una vez superados los trámites, empezamos a cumplir formalmente con nuestros recien adquiridos compromisos, y seguimos jugando...
Los dados del destino, no tardaron mucho en guiarnos hacia la meta, y nuestras fichas coincidieron en una única casilla.
Nos abrazamos victoriosos, con la certeza de saberse un rival digno para el otro.
Pero la euforia nos duró poco y la cruda realidad nos salío al paso.
En las normas establecidas de la vida y el juego, siempre hay un perdedor. Dos ganadores era ocupar demasiado espacio. Consumir demasiado oxígeno.
Yo esperé y esperé, para ver cual era tu reacción. Te tocaba mover a tí. Pero ante la demora y tu indiferencia comenzé a dudar entre retroceder o comerte y contarme veinte.
En esa tesitura me encontraba, cuando tú sacaste el as guardado de tu manga, y comprendí entonces que dominabas varias disciplinas.
Recordé aquel recuadro en blanco y presentí que me había vuelto a equivocar.
Equivocarse es fácil.
Tanta complicidad y no nos dimos cuenta de diferenciar desde el principio nuestras formas de huir.
Yo siempre dejo un cartel en la puerta y tú te escabulles por la salida de emergencia sin dejar rastro.
No te hubiera costado nada ser honesto conmigo. De haberme dicho que eras prisma, no te hubiera imaginado trapecio.
¿Cómo debo recordarte?...
¿Añorando aquello que me diste, o aborreciendo esta cara que muestras ahora?...
A veces una puñalada certera a tiempo, es menos dolorosa que un desengaño planeado con antelación.
Es fácil equivocarse. Yo lo he hecho una vez más contigo.
Por este desliz, tengo los pies heridos y unas alas sin almidonar,en el canasto de la ropa sucia.
Espero que no hayan cerrado las apuestas. Hoy es tu día de suerte.
Ya tienes otra mariposa más clavada en tu corcho de trofeos.
Aunque seguimos sin saber quien ha quedado ganador.
Básicamente se resumían a no hacernos daño.
Equivocarse es fácil, más fácil que acertar. Por eso está bien hablar las cosas antes de que sucedan. Para prevenir errores de léxico.
Tú ganaste la partida en la primera ronda, y como prenda acepté pasear descalza por tu vida.
En la revancha, pagaste dejando la puerta abierta, para que yo no tuviera que tocar al timbre ni forzar la cerradura.
Quedando en tablas, hicimos un pacto.
Si me cantabas una nana todas las noches, yo te planchaba las alas todos los días.
Rellenamos el contrato, marcando con una "x" la casilla de no jurarnos fidelidad ni amor eterno.
La primera claúsula era la libertad.
La segunda no pedir perdón.
La tercera abolir las prohibiciones.
Más abajo en el recuadro destinado a "otros", tuve la urgencia de hablarte de mis contraindicaciones, por si llegado el momento necesitara de tus antídotos para combatirlas.
Te advertí, que podías cortarte con las aristas de mi alma y pincharte con los vértices de mi oxidado corazón.
Recuerdo que en ese preciso instante, te miré de reojo y ví como dejabas el espacio en blanco...
-"Que suerte, un ser puro" ; pensé.
Firmamos ante el notario de nuestras noches en vela, con la luna y las estrellas como testigos.
Y una vez superados los trámites, empezamos a cumplir formalmente con nuestros recien adquiridos compromisos, y seguimos jugando...
Los dados del destino, no tardaron mucho en guiarnos hacia la meta, y nuestras fichas coincidieron en una única casilla.
Nos abrazamos victoriosos, con la certeza de saberse un rival digno para el otro.
Pero la euforia nos duró poco y la cruda realidad nos salío al paso.
En las normas establecidas de la vida y el juego, siempre hay un perdedor. Dos ganadores era ocupar demasiado espacio. Consumir demasiado oxígeno.
Yo esperé y esperé, para ver cual era tu reacción. Te tocaba mover a tí. Pero ante la demora y tu indiferencia comenzé a dudar entre retroceder o comerte y contarme veinte.
En esa tesitura me encontraba, cuando tú sacaste el as guardado de tu manga, y comprendí entonces que dominabas varias disciplinas.
Recordé aquel recuadro en blanco y presentí que me había vuelto a equivocar.
Equivocarse es fácil.
Tanta complicidad y no nos dimos cuenta de diferenciar desde el principio nuestras formas de huir.
Yo siempre dejo un cartel en la puerta y tú te escabulles por la salida de emergencia sin dejar rastro.
No te hubiera costado nada ser honesto conmigo. De haberme dicho que eras prisma, no te hubiera imaginado trapecio.
¿Cómo debo recordarte?...
¿Añorando aquello que me diste, o aborreciendo esta cara que muestras ahora?...
A veces una puñalada certera a tiempo, es menos dolorosa que un desengaño planeado con antelación.
Es fácil equivocarse. Yo lo he hecho una vez más contigo.
Por este desliz, tengo los pies heridos y unas alas sin almidonar,en el canasto de la ropa sucia.
Espero que no hayan cerrado las apuestas. Hoy es tu día de suerte.
Ya tienes otra mariposa más clavada en tu corcho de trofeos.
Aunque seguimos sin saber quien ha quedado ganador.
SUBIDA AL EVEREST
Me quedo sin aliento cada vez que llego a casa.
No sé si será, por vivir en un quinto sin ascensor....por dejar el termómetro olvidado en el primero....por mi condición de fumadora, que ya hace estragos en el segundo....o porque al abrir la puerta del Everest, no te encuentro allí....
No sé si será, por vivir en un quinto sin ascensor....por dejar el termómetro olvidado en el primero....por mi condición de fumadora, que ya hace estragos en el segundo....o porque al abrir la puerta del Everest, no te encuentro allí....
CURRICULUM VITAE
En mi empeño por conseguir un empleo digno, que me sustente económicamente, entré ayer en una de esas oficinas que ofertan trabajos temporales, a probar suerte: ...
Yo: -Hola, estoy buscando trabajo.
Oficinista: -¿Tenemos aquí tu ficha?...
Yo: -No, es la primera vez que vengo.
Oficinista: -De acuerdo. Entonces, me tienes que rellenar este
formulario y necesito una copia de tu curriculum y una
foto de carnet.
Yo: -¿Me dejas un boli?...
Oficinista: - Sí, claro. Toma. Lo puedes rellenar en aquella mesa.
Yo: - Vale. Y aquí en perfil....¿que pongo?...
Oficinista: -Pues, una definición de tí misma.
Me voy a la mesa del fondo y comienzo a rellenar en negro y con mayúscula todos los apartados:
-DATOS PERSONALES
-EXPERIENCIA PROFESIONAL
- ....
- ....
PERFIL : Soñadora innata. Pasionaria de causas perdidas. Orgullosa de mi sentido del humor. Descubridora de talentos. Patosa en los deportes. Adicta al queso. Coqueta en mis dias buenos. Cabezota cuando me lo propongo. Fumadora activa y bebedora moderada. Devota de la primavera. Golosa in extremis. Emotiva al primer sintoma de belleza. Carente de oído musical. Despistada en general. Reacia a los medicamentos. Miedosa con las arañas. Friolera en invierno. Puntual, solo si es preciso. Bailarina de cintura para arriba. Nocturna desde hace tiempo. Recicladora de papel y vidrio. Fiel a mis principios. Respetuosa con los demás. Cocinera amateur. Poseedora de gran intuición. Soltera y sin compromiso. Negada para las matemáticas. Castaña de ojos y blanca de tez. Apolítica sin remedio. Ojerosa por las mañanas. Sufridora en silencio. Leal a mi familia. Cauta en los primeros asaltos y extrovertida en los sucesivos. Parroquiana de la Cabaña. Viajera en ciernes. Heterosexual hasta ahora. Prudente conduciendo. Tolerante con las criticas. Proclive a darme golpes en los codos. Identificada con Escarlata O´Hara. Hipotensa de nacimiento. Sensible al dolor ajeno. Ardiente en la cama. Incapaz de tener animal de compañía. Enemiga de los prepotentes. Insoportable a veces. Paraguafoba los dias de lluvia. Contemplativa en el anonimato. Nostálgica autodidacta. Roma de nariz. Manchega de secano. Propensa a las jaquecas. Fantasiosa por vocación y mentirosa por condición, sobre todo conmigo misma. Intermedia en mi estatura. Atrevida con casi todo o casi nada. Vaga para bajar la basura. Indecisa en los postres. Admiradora de Picasso, Schiele y Klimt. Fogosa de horóscopo. Consciente de mi sentido de la orientación. Amante del buen vino. Cinéfila sin prejuicios. Paralizada si me gritan. Buena amiga de sus amigos. Defensora de los almendros. Lectora del dominical. Derrochadora en regalos. Infantil de corazón. Primogénita sin autoridad. Conocedora de algo de inglés. Cuidadosa en los detalles. Honesta en el amor. Entregada a a las artes plásticas. Fan de U2. Supersticiosa en los juegos de azar. Irascible tres días de cada mes. Desempleada con resignación. Pésima administradora. Teinómana a ser posible con canela. Paciente a corto plazo. Cabreada cuando me tocan las narices. Dotada de memória fotográfica. Perezosa los domingos. Inmune a los pesimistas. Desenvuelta en chapuzas de todo tipo. Llorona por preescripción médica. Vendida ante palabras bonitas.
Perfeccionista en mis obras. Necesitada de cambios. Imitadora de acentos. Deseosa por tirarme en paracaídas y ver la aurora boreal. Expresiva con la mirada. Mordedora de padrastros. Celosa lo justo. Incondicional cuando me piden ayuda. Inhaladora en las gasolineras. Gallega de adopción....
Oficinista: -Perdona. ¿Lo tienes ya...?, es que vamos a cerrar.
DE UNA MAÑANA EN LA CIUDAD
Caras.
El vagón está lleno de caras adheridas a cuerpos.
Mientras yo me balanceo, miro y veo miradas suspendidas y miradas suspensivas.
Otras se quitan las legañas y bostezan.
Mi trayecto es gris, hasta que dentro de dos puntos se vuelva azul.
Salgo del estómago del monstruo por la misma boca por la que entré, para formar parte de otra bestia, de otros jugos gástricos.
A esta ciudad le gusta jugar a las muñecas rusas, y a mí me gusta jugar con ella.
Piel de asfalto y olor a frío.
La gente anda con prisa. Unos porque no quieren mojarse y el resto porque siempre lo hacen así.
Yo camino despacio hacia Desengaño, hasta dar con la esquina de Riesgo. Nunca una calle escondío tantos significados...
Le pido al tendero un frasquito de "esencia de trementina", unas gotitas de "aceite de linaza" y unos gramos de "pigmentos carmín" para realizar mi particular alquímia.
Me pinto un gran corazón en el pecho, y voy cruzando por todos los pasos de cebra por los que hay charcos.
Me doy cuenta de que nadie se fija en mí, porque todos llevamos prendas imposibles, pero yo no me quedo con las ganas de ver asomarse a un conejo desde su chistera.
El vagón está lleno de caras adheridas a cuerpos.
Mientras yo me balanceo, miro y veo miradas suspendidas y miradas suspensivas.
Otras se quitan las legañas y bostezan.
Mi trayecto es gris, hasta que dentro de dos puntos se vuelva azul.
Salgo del estómago del monstruo por la misma boca por la que entré, para formar parte de otra bestia, de otros jugos gástricos.
A esta ciudad le gusta jugar a las muñecas rusas, y a mí me gusta jugar con ella.
Piel de asfalto y olor a frío.
La gente anda con prisa. Unos porque no quieren mojarse y el resto porque siempre lo hacen así.
Yo camino despacio hacia Desengaño, hasta dar con la esquina de Riesgo. Nunca una calle escondío tantos significados...
Le pido al tendero un frasquito de "esencia de trementina", unas gotitas de "aceite de linaza" y unos gramos de "pigmentos carmín" para realizar mi particular alquímia.
Me pinto un gran corazón en el pecho, y voy cruzando por todos los pasos de cebra por los que hay charcos.
Me doy cuenta de que nadie se fija en mí, porque todos llevamos prendas imposibles, pero yo no me quedo con las ganas de ver asomarse a un conejo desde su chistera.
SILENCIO
Estas cuatro paredes se han quedado mudas.
Tu último adiós se arrastra por debajo de la puerta, y el silencio se hace cómplice de esta habitación.
Ya no queda nada por decir, o tal vez quede todo... Pero ya nunca lo sabremos.
Sé que "nunca" suean demasiado definitivo, demasiado acotado...Pero soy de las que cumplen sus promesas.
El reloj de arena se ha parado justo en el momento en que abriste los tres cerrojos prohibidos: cambiaste el contexto, me sacaste de mis casillas, me rompiste los esquemas.
Ahora ya no hay lugar para el retorno...
Esta noche en la que no hay prefijos de distancia y vemos la misma estrella desde igual ángulo, estamos más lejos que nunca.
Incluso seguro que conoces estas cuatro paredes mejor que yo,y sabes de la geometría oculta en las grietas de su techo. El mismo, al que miro preguntándome como hemos llegado a esto.
Llueve. Siempre llueve cuando nos despedimos, y siempre que lo hacemos nos debemos una noche.
Aquí se acaba la función y se cierra el circulo.
Todo acaba casi como comenzó.... Una llamada. Una voz....
Sólo que esta vez no beberás mis lágrimas.
Me despido de tí y de las oscilaciones de tus temperaturas.
Al fín he logrado comprender, que soy la princesa herida de tu cuento de mentira, y tú la esquina doblada de la página 27.
Tu último adiós se arrastra por debajo de la puerta, y el silencio se hace cómplice de esta habitación.
Ya no queda nada por decir, o tal vez quede todo... Pero ya nunca lo sabremos.
Sé que "nunca" suean demasiado definitivo, demasiado acotado...Pero soy de las que cumplen sus promesas.
El reloj de arena se ha parado justo en el momento en que abriste los tres cerrojos prohibidos: cambiaste el contexto, me sacaste de mis casillas, me rompiste los esquemas.
Ahora ya no hay lugar para el retorno...
Esta noche en la que no hay prefijos de distancia y vemos la misma estrella desde igual ángulo, estamos más lejos que nunca.
Incluso seguro que conoces estas cuatro paredes mejor que yo,y sabes de la geometría oculta en las grietas de su techo. El mismo, al que miro preguntándome como hemos llegado a esto.
Llueve. Siempre llueve cuando nos despedimos, y siempre que lo hacemos nos debemos una noche.
Aquí se acaba la función y se cierra el circulo.
Todo acaba casi como comenzó.... Una llamada. Una voz....
Sólo que esta vez no beberás mis lágrimas.
Me despido de tí y de las oscilaciones de tus temperaturas.
Al fín he logrado comprender, que soy la princesa herida de tu cuento de mentira, y tú la esquina doblada de la página 27.
SEPTENTRION

Esta situación kafkiana se está volviendo demasiado nociva para mi salud. Ya no la soporto más.
El verbo nostalgia trae incesantemente tu aroma a piel mojada y mi cama no aguanta el peso de todos tus recuerdos.
Me queda una duda por resolver antes de que mi memoria juegue al escondite...Porque puede que después se transforme en demasiado tarde.
No importa que nadie me entienda, nunca he sido práctica.
Sólo sé que necesito viajar de nuevo hasta tus ojos, para que ellos me descifren esta sota de oros y este cinco de copas. Que me expliquen la distancia exacta de tus mentiras y verdades.
Necesito ubicar fronteras para saber que territorio me corresponde.
No te preocupes, procuraré no salpicarte con mi suicidio. Tan sólo quiero mirarte y saber que los besos que dejé en el lunar de tu cuello y en la cicatriz de tu cintura siguen ahí.
La decisión está tomada. Pongo en marcha el plan B. Mañana me voy a Septentrion.
HUELLAS
El trueno y el relámpago ya me desvelaron el secreto. Uno va delante del otro porque sus ritmos son diferentes.
La misma enfermedad que padecemos tú y yo.
Si quieres más evidencias, te diré que tu pulsera se está quedando sin brillo como mis ojos. Tus letras comienzan a borrarse como mis recuerdos, y las semillas se secan irremediablemente en la mesita de noche como mis ilusiones.
Las preguntas se agolpan en el pequeño recorrido que hay entre mi boca y la almohada.
Apreto los puños para prohibirle a mis ojos que lloren lágrimas de rimel por tí. No quiero dejar huellas de este dolor.
Cuando me lo propongo puedo ser más fuerte de lo que imaginas y levantarme antes de que al árbitro cuente hasta diez.
Pero no hagas que me arrepienta de aquellos dias. No me hagas pensar que fue evitable. No me dejes esos alfileres en mis manos desnudas porque al volver a apretar los puños, sangraría. Y ya te dije que no me gusta dejar huellas.
La misma enfermedad que padecemos tú y yo.
Si quieres más evidencias, te diré que tu pulsera se está quedando sin brillo como mis ojos. Tus letras comienzan a borrarse como mis recuerdos, y las semillas se secan irremediablemente en la mesita de noche como mis ilusiones.
Las preguntas se agolpan en el pequeño recorrido que hay entre mi boca y la almohada.
Apreto los puños para prohibirle a mis ojos que lloren lágrimas de rimel por tí. No quiero dejar huellas de este dolor.
Cuando me lo propongo puedo ser más fuerte de lo que imaginas y levantarme antes de que al árbitro cuente hasta diez.
Pero no hagas que me arrepienta de aquellos dias. No me hagas pensar que fue evitable. No me dejes esos alfileres en mis manos desnudas porque al volver a apretar los puños, sangraría. Y ya te dije que no me gusta dejar huellas.
PEQUEÑO RETAL DESHILACHADO
El humo que exhalan mis dedos, va dibujando anémonas en el óvalo de tu rostro.
El resto del aire lo trenzo para ti.
Diez vueltas sobre tu taza y vuelves a mirarme. Pero lo único indisoluble son las metáforas que escondes en cada gesto.
Mi mano deja de ser un basculante de muelles que se encogen y se estiran. Ahora es imán que te busca en línea recta.
Si apagan las luces, si tardo más de dos segundos en mi parpadeo, puedo esculpir todos tus detalles...
Te lanzo un flecha gaseosa para matarte antes de que lo hagas tú, porque mi instinto se desboca al notar tu sigiloso veneno.
-"Camarero¡. La cuenta, por favor.."
...Y suena el despertador.
El resto del aire lo trenzo para ti.
Diez vueltas sobre tu taza y vuelves a mirarme. Pero lo único indisoluble son las metáforas que escondes en cada gesto.
Mi mano deja de ser un basculante de muelles que se encogen y se estiran. Ahora es imán que te busca en línea recta.
Si apagan las luces, si tardo más de dos segundos en mi parpadeo, puedo esculpir todos tus detalles...
Te lanzo un flecha gaseosa para matarte antes de que lo hagas tú, porque mi instinto se desboca al notar tu sigiloso veneno.
-"Camarero¡. La cuenta, por favor.."
...Y suena el despertador.