LUNA ROJA
Salí a la calle a tirar mis despojos y a pasear estos interrogantes que me sirven de compañía últimamente.
Mientras los dejo un rato sueltos por el parque, me siento en un banco y pienso en esas fatídicas frases de despedida que me dejaste en la pantalla del ordenador.
(...)
No sé cuanto tiempo ha transcurrido, pero tengo la sensación de que ha pasado un regimiento de ángeles. Es hora de irse.
Por el camino procuro mantener la amnesia, centrandome en el aullido de los grillos, pero la nostalgia, ese poderoso afrodisíaco, me asalta por la espalda y me toca en el hombro al torcer cada esquina.
Llámalo casualidad o pronóstico desfavorable, pero lo cierto es que es la misma trampa con distinto antifaz.
En la primera, la ventanilla desnuda de un coche escupe nuestra canción. En la segunda aparece tu nombre en neón, y en la tercera...
No te creí cuando me hablabas de esas lunas rojas enormes, y ahora tengo a una delante de mí guiñandome un ojo. Sobrecogedora. Cómplice. La prueba menos sutíl.
Tengo que llamarte.
Me tiembla la voz y me explotan las venas.
Pero tú ya no eres tú, y yo ya no soy yo.
Las palabras se han vuelto inertes, y nosotros nos hemos convertido en dos extraños que se extrañan.
Vuelvo a casa escuchando el sonido de mis pasos en el hueco que has dejado en estas noches. Silvo y aparece corriendo el único interrogante que me sigue siendo fiel...
Regresamos juntos a nuestra guarida, y le voy recitando versos sueltos que me vienen a la mente.
Mientras los dejo un rato sueltos por el parque, me siento en un banco y pienso en esas fatídicas frases de despedida que me dejaste en la pantalla del ordenador.
(...)
No sé cuanto tiempo ha transcurrido, pero tengo la sensación de que ha pasado un regimiento de ángeles. Es hora de irse.
Por el camino procuro mantener la amnesia, centrandome en el aullido de los grillos, pero la nostalgia, ese poderoso afrodisíaco, me asalta por la espalda y me toca en el hombro al torcer cada esquina.
Llámalo casualidad o pronóstico desfavorable, pero lo cierto es que es la misma trampa con distinto antifaz.
En la primera, la ventanilla desnuda de un coche escupe nuestra canción. En la segunda aparece tu nombre en neón, y en la tercera...
No te creí cuando me hablabas de esas lunas rojas enormes, y ahora tengo a una delante de mí guiñandome un ojo. Sobrecogedora. Cómplice. La prueba menos sutíl.
Tengo que llamarte.
Me tiembla la voz y me explotan las venas.
Pero tú ya no eres tú, y yo ya no soy yo.
Las palabras se han vuelto inertes, y nosotros nos hemos convertido en dos extraños que se extrañan.
Vuelvo a casa escuchando el sonido de mis pasos en el hueco que has dejado en estas noches. Silvo y aparece corriendo el único interrogante que me sigue siendo fiel...
Regresamos juntos a nuestra guarida, y le voy recitando versos sueltos que me vienen a la mente.
Comentario:
Tenemos que dejar de andar mirando para atrás pues nos perderemos las cosas buenas que vienen por delante, tenemos que vivir de modo que podamos crear esos recuerdos para mañana y dejar mas de lado los recuerdos de ayer.
Saludos amiga.
Saludos amiga.
Comentario:
______________________________________
Genadie:
Como vas sobrado de sensibilidad y tu alegría se nota a raudales, espero que impregnes algo de esas cualidades en esta morada.
Los consejos aunque no los quieras, te los doy de todo modos...
Ya nos entendemos.
Besos.
Azul:
La tranquilidad va llegando, pero mi intensidad para sentir las cosas es algo de lo que no quiero desprenderme.
Ya no he vuelto a ver lunas rojas..
Bicos.
Felipe:
Esa luna marcó la difurcación de un camino en dos.
Un fuerte abrazo.
Sabelilla:
Sí, me los pidió y como yo no sé decir que no, se los presté...
Pero pronto se desvanecieron.
No me importa haberme quedado sin esos pendientes, pesaban demasiado.
Un besazo, guapa.
______________________________________
Genadie:
Como vas sobrado de sensibilidad y tu alegría se nota a raudales, espero que impregnes algo de esas cualidades en esta morada.
Los consejos aunque no los quieras, te los doy de todo modos...
Ya nos entendemos.
Besos.
Azul:
La tranquilidad va llegando, pero mi intensidad para sentir las cosas es algo de lo que no quiero desprenderme.
Ya no he vuelto a ver lunas rojas..
Bicos.
Felipe:
Esa luna marcó la difurcación de un camino en dos.
Un fuerte abrazo.
Sabelilla:
Sí, me los pidió y como yo no sé decir que no, se los presté...
Pero pronto se desvanecieron.
No me importa haberme quedado sin esos pendientes, pesaban demasiado.
Un besazo, guapa.
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Comentario:
Me ha venido una imagen de la luna roja con tus interrogantes como pendientes. Estaba preciosa con ellos, pero me ha dado la sensación de que sólo se los has prestado...
Comentario:
nos convertimos en los dos extraños que llegan a extrañarse, dos mirando la misma luna roja, grandota, cómplice, pero no es la misma luna, son las lunes que cada uno ve...solo eso...dos....
Comentario:
Las lunas rojas son como el corazón desagrandose, como un cómplice más de un dolor que solo ella entiende...que sean menos frecuentes en tu camino esas lunas, y que todo se vaya llenado de tranquillidad....como siempre a mi me encanta tu intensidad aún en la nostalgía.
Biko.
Biko.

Comentario:
¡mierda!
Rescaté algo que escribí cuando me sucedió lo peor que jamás me ocurrió hasta ahora...
y, claro, es un golpe inesperado (aunque no tanto: siempre está presente de alguna forma u otra)
así que lo volcaré...
me sobra sensibilidad y alegría a raudales, así que no preciso consejos en concreto... de veras... no voy por ahí...
...sois maravillosos tal cuales, exponiendoos sin ningún tipo de protección, tan inconscientes y tan puros... ¡no os parece impresionante lo que nos vamos robando los unos a los otros! ¡sin trampas, ni juegos de sombras!
...por cierto, tendré que ir intercalando fogonazos sobre la realidad a imitación de ella misma: es decir, tocando temas profundos y aireando asuntos peregrinos...
Por ejemplo: UNA pecera de rubias fresquitas, tipo pilsen, con espuma y ligeritas... NO ES MÁS QUE una fisura última y tantas veces olvidada por donde se diluyen la risa y el júbilo que antes tan poco esfuerzo te costaba hacer brotar... un lugar hacia al que te diriges como un caminante errante que cada vez recuerda peor los signos que le conducían por aquella senda hasta el refugio ansiado...
Vamos: ¡coño! Tomar unas cervecitas con las personas adecuadas hace que te olvides de veras de ciertos problemas, y logras recuperar esa facilidad que vas perdiendo cuando te haces mayor porque le exiges más razones a la vida para que te haga reír.. cuando antes no necesitabas pedirle apenas ninguna jsutificación..
besos, blenfes, ya no me separo de ti...
Rescaté algo que escribí cuando me sucedió lo peor que jamás me ocurrió hasta ahora...
y, claro, es un golpe inesperado (aunque no tanto: siempre está presente de alguna forma u otra)
así que lo volcaré...
me sobra sensibilidad y alegría a raudales, así que no preciso consejos en concreto... de veras... no voy por ahí...
...sois maravillosos tal cuales, exponiendoos sin ningún tipo de protección, tan inconscientes y tan puros... ¡no os parece impresionante lo que nos vamos robando los unos a los otros! ¡sin trampas, ni juegos de sombras!
...por cierto, tendré que ir intercalando fogonazos sobre la realidad a imitación de ella misma: es decir, tocando temas profundos y aireando asuntos peregrinos...
Por ejemplo: UNA pecera de rubias fresquitas, tipo pilsen, con espuma y ligeritas... NO ES MÁS QUE una fisura última y tantas veces olvidada por donde se diluyen la risa y el júbilo que antes tan poco esfuerzo te costaba hacer brotar... un lugar hacia al que te diriges como un caminante errante que cada vez recuerda peor los signos que le conducían por aquella senda hasta el refugio ansiado...
Vamos: ¡coño! Tomar unas cervecitas con las personas adecuadas hace que te olvides de veras de ciertos problemas, y logras recuperar esa facilidad que vas perdiendo cuando te haces mayor porque le exiges más razones a la vida para que te haga reír.. cuando antes no necesitabas pedirle apenas ninguna jsutificación..
besos, blenfes, ya no me separo de ti...
Comentario:
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Genadie:
Pues eso...
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Genadie:
Pues eso...
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Comentario:
Cómo sufre nuestro interior al completo cuando tiene que acostumbrarse de nuevo a volcarse y entregarse a otro modo de ser, estar y sentir... ¡qué resaca, qué sudores fríos a veces, qué hueco en el estómago, qué sordera de repente sólo oyendo estridentemente frases o gestos que ya no volverán...!
Dios! Qué ejercicio de rehabilitación y de nueva adaptación. Es como si a tu piel le dieran la vuelta del revés y te hurgaran a cuerpo descubierto entre esos órganos tan íntimos que no tienen volumen pero que sí se sienten cuando estás así... Dios!
Dios! Ya no es nada lo mismo. Algo se rompió dentro para no volverse a recomponer jamás... ¿seguiremos volviendo la mirada hacia atrás? Ufff... ! Eso duele, te sientes vapuleado, absurdo, estúpido y solo, muy solo... ¿cómo ha podido todo cambiar tanto...? La cara esboza una mueca amarga que se congela demasiado tiempo hasta que solo te cansas y vuelves a ti...
Respiras hondo, reposas la tensión de tus arterias, dejas que se relaje tu cabecita.... te sientas, te levantas... fumas un cigarrito, paseas, vuelves a casa... qué gusto más amargo en la boca... qué extraño me siento...
No, no seguiré mirando hacia atrás... ¡odiosas lunas rojas! ¿qué hacéis aquí?
Ya estoy mejor... sí, creo que me siento mejor... bueno, eso creo...
(ni consejos, ni opiniones personales)
Dios! Qué ejercicio de rehabilitación y de nueva adaptación. Es como si a tu piel le dieran la vuelta del revés y te hurgaran a cuerpo descubierto entre esos órganos tan íntimos que no tienen volumen pero que sí se sienten cuando estás así... Dios!
Dios! Ya no es nada lo mismo. Algo se rompió dentro para no volverse a recomponer jamás... ¿seguiremos volviendo la mirada hacia atrás? Ufff... ! Eso duele, te sientes vapuleado, absurdo, estúpido y solo, muy solo... ¿cómo ha podido todo cambiar tanto...? La cara esboza una mueca amarga que se congela demasiado tiempo hasta que solo te cansas y vuelves a ti...
Respiras hondo, reposas la tensión de tus arterias, dejas que se relaje tu cabecita.... te sientas, te levantas... fumas un cigarrito, paseas, vuelves a casa... qué gusto más amargo en la boca... qué extraño me siento...
No, no seguiré mirando hacia atrás... ¡odiosas lunas rojas! ¿qué hacéis aquí?
Ya estoy mejor... sí, creo que me siento mejor... bueno, eso creo...
(ni consejos, ni opiniones personales)





