Argüelles esquina Princesa

Shot at 2007-08-05
La ciudad parecía desierta a hora tan temprana. Era domingo y el calor empezaba a adueñarse de la mañana. No quería llegar tarde a la cita como había pasado otras veces, así que madrugó y se dirigió con paso tranquilo hasta la cercana boca de metro. Le gustó el silencio que reinaba en el andén casi vacío. En el vagón algún que otro joven de rostro adormilado, agotado después de una larga noche de fiesta. Cuando llegó a su destino se entretuvo un buen rato contemplando el espléndido mural que adorna la pared justo antes de la salida.
Él aún no había llegado. Sonrío para sus adentros: esta vez había conseguido ganarle la partida. Sería ella la que esperase verle aparecer por cualquier esquina. Podía sentarse en alguno de los bancos de la calle, sólo uno de ellos estaba ocupado por un hombre mayor que ojeaba el periódico. Se apoyó en la barandilla de la boca del metro, de espaldas a la calzada por la que circulaban unos pocos coches y algún que otro autobús medio vacío.
El claxon de un automóvil le hizo voltear la cabeza. Pasó por detrás de ella y dobló la esquina. Ella siguió con la mirada su recorrido. Era un coche grande, de color oscuro. Frenó al lado de la acera, justo enfrente. El conductor, un hombre de mediana edad, bajó la ventanilla derecha y con la mano hizo un gesto al tiempo que la llamaba: “Ven”. Ella quedó un momento sorprendida, fue sólo un instante, “tu puta madre” le respondió y giró la cabeza con gesto despreciativo. El hombre siguió su camino.
Repasó mentalmente su indumentaria: pantalones piratas blancos, camiseta negra de tirantes, adornada con unas rayas blancas en la parte delantera, larga, tapándole el culo y las caderas, tampoco el escote era exagerado, en los pies unas sencillas chancletas negras, la cara lavada, sin señal alguna de maquillaje, ni siquiera se había puesto un poco de brillo en los labios… ¿la había confundido con una puta? Le entró la risa. En todo caso, aún era capaz, a su edad, de llamar la atención de un desconocido con ganas de marcha.
Decidió pasear un rato por la acera no fuera que empezasen a lloverle los “clientes”. Entonces le vio acercarse con paso tranquilo y caminó a su encuentro, dispuesta a compartir con él el desayuno prometido.
Se olvidó de aquel tipo…
Yo te diré en versos (Tania Alegría)
Quiero compartir con vosotros un poema de mi querida amiga Tania, cuyas palabras rozaron mi corazón y me hicieron recordar a todas esas personas que en algún momento de mi vida caminaron a mi lado y que tuvieron mucho que ver con la mujer que ahora soy. Espero que os guste.

Shot at 2007-07-24
Este poema fue inspirado en el recuerdo de los muchos amigos que fueron por algún tiempo mis compañeros en los senderos del mundo literario virtual, siguiendo después su recorrido a través de otros caminos.
Yo te diré en versos, pues consta que la prosa
requiere todavías ajenos a los cómputos
de las ramas que el viento deshojó.
Yo te diré en versos que hubo alguna vez
en que éramos dioses.
Llevábamos miradas luminosas
y las manos abiertas como cálices
donde cabía el vino de otros vasos;
nuestras palabras cómplices y alegres
recorrían a tientas los senderos
buscando madreselvas redentoras
por rescatar los muros
de su desamparada soledad.
Yo te diré en versos que hubo alguna vez
en que fuimos "nosotros".
Mas un día te fuiste hacia un ocaso,
donde se inauguraban los pretéritos.
Por eso dije al clan de mis demonios
que mantuviese huecas las rendijas,
por que se me adentrase por los párpados
ese polvo asesino de distancias
que se eleva del suelo
cuando tu voz galopa los crepúsculos.
Autor: Tania Alegría.
Des.

Shot at 2007-07-24
Este poema fue inspirado en el recuerdo de los muchos amigos que fueron por algún tiempo mis compañeros en los senderos del mundo literario virtual, siguiendo después su recorrido a través de otros caminos.
Yo te diré en versos, pues consta que la prosa
requiere todavías ajenos a los cómputos
de las ramas que el viento deshojó.
Yo te diré en versos que hubo alguna vez
en que éramos dioses.
Llevábamos miradas luminosas
y las manos abiertas como cálices
donde cabía el vino de otros vasos;
nuestras palabras cómplices y alegres
recorrían a tientas los senderos
buscando madreselvas redentoras
por rescatar los muros
de su desamparada soledad.
Yo te diré en versos que hubo alguna vez
en que fuimos "nosotros".
Mas un día te fuiste hacia un ocaso,
donde se inauguraban los pretéritos.
Por eso dije al clan de mis demonios
que mantuviese huecas las rendijas,
por que se me adentrase por los párpados
ese polvo asesino de distancias
que se eleva del suelo
cuando tu voz galopa los crepúsculos.
Autor: Tania Alegría.
Des.
Ya no me acuerdo (Estopa)
Es una de mis canciones preferidas y me apetecía montar un pequeño vídeo con algunas imágenes que intentan visualizar la historia que nos cuenta Jose Muñoz con su bonita voz... éste es el resultado.
Puntos de vista

Shot at 2007-07-03
Todos los días lo mismo.
A las siete de la tarde en la cafetería de siempre, en las afueras para no encontrarse con conocidos. Un café. Luego a la habitación número 13, sin vistas, de ese hotel tan discreto y acogedor. Un poco de conversación. Y luego… luego toca follar, claro, no es plan de echar a perder las dos horas que desde hace meses han logrado robar a la rutina.
Cuando él percibe la falta de pasión de la mujer, propone algunos cambios: pueden quedar en otro sitio, tomar una cerveza, incluso buscar otro hotelito, mientras sigue con sus rítmicos movimientos de embestida. Ella suspira, gime sin demasiada convicción y calla.
Leve es el beso de la despedida.
Dieron las ocho y él sigue esperando.
A ella dicen que la vieron tomando un café en buena compañía.
