El pajarillo de "David" (Artículo de opinión de Ramón Palomar)
Hoy, he leído en el periódico un artículo escrito por Ramón Palomar, que viene a cuento de algo que se ha comentado por aqui sobre los "miembrillos" de los varones. Me ha gustado, así que lo transcribo.

Durante lustros ha recibido las miradas golosas, asépticas, eruditas, lascivas, vergonzosas o neutras de millones de personas. Un infinito carrusel de ojos han admirado el DAVID de Miguel Ángel, extasiándose ante lo exquisito de las formas, la pureza del conjunto y lo perfecto de ese cuerpo que parece incluso darte los buenos días, pero inevitablemente los ojos, con mayor o menor disimulo, también se posaban sobre sus GENITALES. Sucedía como cuando te encuentras a alguien en pelota picada en una linda y permisiva cala del mediterráneo; haces como si no ves, pero en realidad sí que controlas, da igual que sea hombre o mujer.

En los vestuarios masculinos de los gimnasios ocurre algo similar: aunque no lo pretendas, acabas descubriendo el tamaño íntimo de tu vecino de taquilla. En este sentido, recuerdo siempre la teoría de un amigo mío: "El tamaño de tu picha es proporcional al tiempo que pasas desnudo en el vestuario; así, cuanto más grande la tienes, más rato caminas en plan Adán de un sitio a otro, hasta te peinas en bolas".
Yo no sé si el tamaño importa, pero resultaría estúpido no reconocer la obsesión que nuestra sociedad le profesa al tema, basta con leer los consultorios sexológicos de las revistas, inluso de las serias. El pajarillo del divino DAVID, siendo objetivamente escueto, siempre reconfortó en secreto las almas masculinas pues por culpa de los descomunales trabucos esgrimidos por los actores porno, arrastramos cierto trauma. Sin embargo, observando el miembro del DAVID, no podemos sino sonreir con un reconfortante punto de conmiseración. Bueno, pues ahora dos médicos, tras años de estudio, han concluido que Miguel Ángel cinceló ese cuerpazo siguiendo los parámetros musculares que exhibimos cuando el miedo nos mantiene alerta.
Opinan estos galenos que fabricó la escultura pensando en un DAVID a punto de enfrentarse al temible GOLIAT, de ahí lo tenso de su musculatura y la pequeñez de su miembro, pues nuestra herramienta se encoge cuando las mariposas del miedo revolotean en nuestro estómago. Vaya por Dios... De todas formas, desde aquí también ofrecemos otras dos conclusiones: una, tal vez DAVID estaba padeciendo una ola de frío; y dos, jamás te fies de un pizarrín en estado fláccido, luego puede crecer como la nariz de Pinocho. En cualquier caso, enhorabuena a estos médicos, solucionado el misterio de la breve minga del DAVID, quizá apliquen su talento hacia otras empresas, como ciertas vacunas y tal, más necesarias para la humanidad.
¿Qué os parece?

Durante lustros ha recibido las miradas golosas, asépticas, eruditas, lascivas, vergonzosas o neutras de millones de personas. Un infinito carrusel de ojos han admirado el DAVID de Miguel Ángel, extasiándose ante lo exquisito de las formas, la pureza del conjunto y lo perfecto de ese cuerpo que parece incluso darte los buenos días, pero inevitablemente los ojos, con mayor o menor disimulo, también se posaban sobre sus GENITALES. Sucedía como cuando te encuentras a alguien en pelota picada en una linda y permisiva cala del mediterráneo; haces como si no ves, pero en realidad sí que controlas, da igual que sea hombre o mujer.

En los vestuarios masculinos de los gimnasios ocurre algo similar: aunque no lo pretendas, acabas descubriendo el tamaño íntimo de tu vecino de taquilla. En este sentido, recuerdo siempre la teoría de un amigo mío: "El tamaño de tu picha es proporcional al tiempo que pasas desnudo en el vestuario; así, cuanto más grande la tienes, más rato caminas en plan Adán de un sitio a otro, hasta te peinas en bolas".
Yo no sé si el tamaño importa, pero resultaría estúpido no reconocer la obsesión que nuestra sociedad le profesa al tema, basta con leer los consultorios sexológicos de las revistas, inluso de las serias. El pajarillo del divino DAVID, siendo objetivamente escueto, siempre reconfortó en secreto las almas masculinas pues por culpa de los descomunales trabucos esgrimidos por los actores porno, arrastramos cierto trauma. Sin embargo, observando el miembro del DAVID, no podemos sino sonreir con un reconfortante punto de conmiseración. Bueno, pues ahora dos médicos, tras años de estudio, han concluido que Miguel Ángel cinceló ese cuerpazo siguiendo los parámetros musculares que exhibimos cuando el miedo nos mantiene alerta.
Opinan estos galenos que fabricó la escultura pensando en un DAVID a punto de enfrentarse al temible GOLIAT, de ahí lo tenso de su musculatura y la pequeñez de su miembro, pues nuestra herramienta se encoge cuando las mariposas del miedo revolotean en nuestro estómago. Vaya por Dios... De todas formas, desde aquí también ofrecemos otras dos conclusiones: una, tal vez DAVID estaba padeciendo una ola de frío; y dos, jamás te fies de un pizarrín en estado fláccido, luego puede crecer como la nariz de Pinocho. En cualquier caso, enhorabuena a estos médicos, solucionado el misterio de la breve minga del DAVID, quizá apliquen su talento hacia otras empresas, como ciertas vacunas y tal, más necesarias para la humanidad.
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