Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Sentada en la bañera
Estoy algo liada estos días, así que os dejo un relato que escribí hace algún tiempo y que a mí, particularmente, me gusta mucho.



Sentada en la bañera

Sentada en la bañera, el agua cae sobre mi cuerpo magullado y las lágrimas resbalan por mi rostro, suavemente. Por fin puedo llorar y descargarme de la rabia, de la impotencia que siento. Ya dejé de castigarme la piel y la mente, pero sé que las heridas tardarán en curar.

¿Por qué a mí? ¿Por qué tuve que cruzarme en su camino? No tengo respuestas y ya no las busco. Estaba en el sitio y el momento equivocado. Él había salido de caza y yo fui su presa, un pequeño animal confiado y asustado al que era fácil someter.

Aquel día, aún no hace una semana, me levanté feliz, como casi siempre, dispuesta a empezar un nuevo día, un poco ajetreado, sí; me esperaba mucho trabajo, pero eso no me preocupaba, sabía que podía sacarlo adelante.

¡Vaya!, el coche no arrancaba, esto no lo había previsto. Mi marido pudo acercarme a la oficina y desde allí llamé al taller. A él le dije que volvería en el metro.

Cuando me apeé, era completamente de noche. Salí del subterráneo y me dirigí a casa. Iba pensativa, con miles de cosas en la cabeza, casi sin fijarme en nada. Por aquella calle no se veía un alma, hacía frío. Es una zona un poco apartada, pero nos gustaba por su tranquilidad.

De pronto, un brazo me rodea el cuello con fuerza, mientras una mano me tapa la boca. Su cuerpo me lleva hacía un portal vacío y me mete dentro con un brutal empujón. Estoy completamente paralizada, mi mente aún no logra asimilar lo que me está pasando. Cuando aparta su mano. me atrevo a articular unas palabras:

- Toma mi bolso, hay poco dinero, pero están las tarjetas de crédito, coge lo que quieras.

Su puño se estrella contra mi rostro, y siento el ruido de mi labio cuando se rompe, y el sabor dulzón de la sangre. Durante unos segundos creo que voy a perder el conocimiento, pero él no me deja, coge mi cara con su mano y busca mi boca, besándola con ansiedad, lamiendo la sangre, metiendo su lengua a la fuerza. Mientras, su cuerpo me aplasta contra la pared, no me deja respirar. Deja mis labios por un momento pero sin soltarme, obligándome a que le mire, mientras escucho su voz:

- No quiero tu dinero, zorra, quédatelo. Enseguida sabrás lo que quiero y vas a disfrutar con esto, ya lo verás.

Estoy aterrada y asqueada, no me atrevo a moverme. No sé qué hacer y opto por quedarme quieta y no pensar, quiero cerrar los ojos y no ser consciente de lo que se propone hacer, quiero salir volando de mi cuerpo y dejarlo allí tirado a merced de este loco. Deseo que acabe pronto esta pesadilla y poder irme a casa. Debo haber cerrado los ojos, porque me grita que los abra, que lo mire. Y lo miro.

De un tirón desabrocha mi blusa y empieza a manosearme los pechos, para después empezar a lamer y morder los pezones; me hace daño, noto sus dientes cómo se clavan en la carne; se me escapa un grito de dolor que, se ahoga en mi garganta cuando levanta su puño para descargarlo otra vez sobre mí. Mi mirada implorante le frena. Solo me dice:

- No vuelvas a gritar o te partiré la cara.

Me quedo muda, estoy temblando de miedo y de asco, solo deseo que termine, que acabe cuanto antes. Sus manos están por debajo de mi falda, por un momento pienso que llevo ropa interior demasiado sexy, pero es igual, aunque llevase la faja de mi abuela ... nada lo hará desistir. Me quita el tanga y se abre la bragueta del pantalón. Sus ojos están fijos en mí, amenazantes, pero no voy a moverme, tengo demasiado miedo. Siento como su sexo me penetra, con brusquedad, empujando una y otra vez, mientras sigue mordiéndome la boca, los pechos: ¡Dios mío!, que acabe pronto, suplico en silencio.

Espero ansiosamente que se corra de una vez, pero no, todavía no está satisfecho. Se separa de mi y me coge del pelo tirando hacia abajo hasta que me arrodillo ante él. Me obliga a abrir la boca e introduce su sexo. Tengo nauseas, voy a vomitar, pero si lo hago es capaz de matarme. Estoy como zoombi, parezco una muñeca hinchable con la boca abierta, es él quien se mueve mientras me sujeta con fuerza la cabeza, hasta que por fin ......termina.

Tengo su semen en la boca, no quiero tragar, quiero escupirlo, pero no me suelta la cabeza. Nunca he sentido tanto asco. Cuando por fin, me libera, empiezo a toser y a escupir, me dan arcadas y me retengo. Ya está vestido, me coge otra vez del pelo y me hace mirarle, mientras vuelve a besarme con furia: otra vez no, por favor, no podré soportarlo.

Pero no, ya está satisfecho, me suelta y con una sonrisa burlona me dice que lo he hecho muy bien. Se va.

No sé cuanto tiempo estuve allí, acurrucada, sin saber qué hacer. Quería llorar, gritar, pero no podía. Me arreglé la ropa como pude y llamé por teléfono a mi marido. Vino a por mí, no me atrevía a mirarle, sólo quería que me abrazase, sin preguntas.

Pero todavía me esperaba el martirio de la denuncia, del reconocimiento médico, el miedo a haber contraído alguna enfermedad, volver a revivir otra vez todo aquello. Fueron amables, no puedo negarlo; me obligué a pensar en él, en cómo era. Un hombre joven, bien vestido, bien parecido, moreno, alto, ojos oscuros, nada fuera de lo normal: podía ser cualquiera. Quizás un perfecto marido y padre de familia. Su olor todavía lo llevaba impregnando en mi piel, usaba un perfume caro, no era ningún vagabundo, no quería dinero, sólo violarme.

Durante esos días sólo quise estar sola, me martirizaba pensando “¿por qué?”, incluso pasó por mi mente culparme de lo ocurrido, por mi manera de andar o de vestir, pero no........ ese cabrón hijo de puta, no se iba a salir con la suya. Él era una bestia, una mala bestia que disfrutaba con eso y yo no tenía ninguna culpa de que existiera gente así en el mundo. Aunque yo hubiera ido desnuda por la calle o fuera una prostituta, nadie tenía derecho a humillarme de esa forma, a utilizar mi cuerpo a la fuerza para su placer.

Hoy puedo llorar, soltar esta rabia que llevo dentro y hacer que se diluya en lágrimas. No sé cuando podré volver a hacer el amor con mi marido. Un acto tan bello y especial se ha convertido para mí en una pesadilla. Él es comprensivo y juntos lo superaremos, pero nos queda mucho camino por delante y sé que nunca será lo mismo. Siempre me acechará su sombra y su recuerdo. ¡Ojalá se pudra para siempre en el maldito infierno!


 
Comentario:
Agua: muchas gracias por tus palabras.
Pepe: voy para allá en cuanto tenga un ratito... esta noche.
Wolffillo: Muaaaaaaaaaaaaaaa.
Vomistar: bienvenido y gracias por tu invitación.
Besos.
 
Comentario:
Hola. Les invito a visitar el nuevo weblog Vomistar, el concepto de "formación" de una gran multinacional:

http://movistar.blogspot.com/
 
Comentario:

Des...
y yo más.

 
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Hooola, ya puedes ver parte del experimento en mi blog. Un beso
 
Comentario:
Excelente la forma de relatarlo...transmites demasiado!!

Es desgarrador saber que siguen cometiendose ese tipo de atrocidades...uff
 
Comentario:
Scape: No, no está basado en hechos reales que me hayan acaecido, pero desgraciadamente es una realidad que no debería ocurrir nunca.
Pais de las maravillas: Es exactamente lo que pretendía con el relato, que no deje indiferente.
Paloma: Sí, es un tema muy duro y a mí siempre me sobrecogió ¡ojalá! que nadie tenga que pasar por una situación así.
Dock: Muchas gracias, cariño mío, intento aprender a escribir y tus palabras me animan.
Wolffo: Sabes cuánto te quiero ¿verdad? te encuentro más animado y tranquilo y eso me alegra.
Aliana: gracias por tus palabras.
Coco: ¡ay! núnca este mundo podrá ser un mundo de paz, qué bonito sería que todos respetasemos a los demás, pero somos humanos y como tales, nos sale la animalidad que llevamos dentro (con todo el respeto para los animales.
Fray: El mundo tendría que ser como un convento feliz y acogedor, lucharemos por ello.
Lola: gracias, preciosa, tus palabras son todo un honor para mí.
Mot: gracias a tí, por estar ahí.
Besos a todos, ahora me voy a comer y a disfrutar de la compañía, ya os contaré.
 
Comentario:
Uf, me ha gustado el relato aunque se me han puesto los pelos de punta. Ha sido duro, pero por ser tan real y por haber sido contado así, fíjate que lo he interpretado de otra forma y me lo he agenciado como una lección que debo aprender ahora sobre esa gente que viene a violarte y que tú deseas se pudra en el infierno.
Gracias, desordenada.
Un beso grande
 
Comentario:
Siempre lo consigues Des, me dejas con el regusto amargo de saber que esta historia aunque inventada podria estar sucediendo ahora mismo. Las haces tan reales...
Un besazo
 
Comentario:
Terrible relato des, lo peor es pensar que en pleno siglo XXI sigan sucediendo hechos reales iguales a los de tu relato.
Un beso sobrecogido desde mi convento.
 
Comentario:
las violaciones son terribles. Todas, las del cuerpo, las del alma, las del pensamiento. Todas. Los que utilizan la fuerza contra inocentes para conseguir su propio beneficio son abominables, criminales, cabrones. Por desgracia hay unos cuantos, y algunos hasta presiden paises.

Un beso, beso, beso, corazón.
 
Comentario:
Se me han puesto los pelos de punta. Tremendo lo que cuentas, pero muy bien expresado.
saludos.
 
Comentario:
Coño, Des...

Hay algo... sucio en la condición animal que aún nos queda, en el hecho de que alguien se crea con más derechos por el simple hecho de ser más fuerte.

Tremendo relato. Tremendo.

Un besomuy fuerte en la sien, nena.
 
Comentario:
Sórdido y real al mismo tiempo, Des. Te quedas temblando después de leerlo. Eso quiere decir que transmite, que está bien, muy bien escrito.
Un besazo trémulo, guapa Des.
 
Comentario:
La cruda y amarga realidad...
Me ha sobrecogido el relato y el tema.
Muchos besos
 
Comentario:

Dios, es una pasada, demasiado real, tanto que llega a dar miedo...

Me has dejado la cane de gallina.

saludines
 
Comentario:
Espero de verdad que el relato no esté basado en hechos reales. Saludos.
No