Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Y sucedió que.................


Y sucedió que mi corazón cambió su vestido rojo de diario, por un traje de fiesta y quedó así de bonito.
Llegó el esperado jueves y él, el jueves, ignorante de lo que iba a suceder despertó como un jueves cualquiera dispuesto a cargar con la rutina de siempre. Aún así, eligió un vestido hecho de ilusión, incertidumbre y dudas. Y esperó. Pasó la mañana razonablemente tranquilo y llegó la tarde. Y con ella, el primer encuentro entre dos desconocidos. No hubo decepción, y el jueves se quitó de encima la duda y la incertidumbre, y las cambió por alegría, amistad, amor, deseo y mariposas que ya no dejaron de aletear. Luego, las emociones se hicieron dueñas de la noche. Ahora no había sorpresas, al encuentro se unían personas ya conocidas y queridas. Entonces, el jueves, para sentir el calor del sol que ya se había despedido, agregó a su ropa, abrazos y besos, nostalgías y recuerdos de otros días vividos.
Y llegó el viernes, vestido de miradas. Las mías no querían separarse de aquellos ojos que las atrapaban. Apareció por allí la tristeza de una despedida, el primero en llegar también era el que antes tenía que marcharse. Y también llegaron la duda y el temor de no saber interpretar adecuadamente lo que esos ojos me decían. Los silencios se apoderaban, a veces, del tiempo. Maldito tiempo que corría presuroso sin hacer caso de mis ruegos: "Unas horas más, por favor, sólo unas horas". No, había que despedirse. Más silencio, los pensamientos que se enredaban, mis manos que desean el contacto. No tengo ganas de decirle adiós, pero he de hacerlo. Entonces... el abrazo. Su cuerpo junto al mío, mi corazón dando brincos, su respiración, la mía. No, no quiero que se vaya. Besos suaves, dulces que me transportan a otro mundo. El deseo, cruel, que me atormenta. La lluvia arrecia y nos despedimos. Las lágrimas pugnan por salir y confundirse con las gotas de agua que caen de las nubes.
Vuelvo a reunirme con los demás, a las charlas y las risas.
La noche del viernes otros nuevos se agregan a la reunión y vestimos camaradería, con algo de formalidad.
Nuevamente, el sábado aparecen nuevas sorpresas. Día de paseos, charlas, fotos. Y la noche se viste de fiesta. Se trata de aprovechar los últimos momentos. Hay buenas vibraciones, algún coqueteo sorpresa, más risas, copas, y la despedida.
Han sido unos días imposibles de olvidar. Ninguna de las personas conocidas me ha decepcionado. Los que no despertaban en mí ningún sentimiento, han pasado a tener un sitio en mi corazón, y a los que ya quería, los quiero más todavía. Porque no solo los acepto con sus manías o sus rarezas, sino que los quiero con ellas. Esas cosas son las que nos hacen personas, nuestras imperfecciones y sin ellas no seríamos nada.
Me emociona recordar ciertos momentos y me hacen llorar, como ahora que escribo.
Estoy cansada física y emocionalmente.
Fisicamente porque han sido unos cuantos días de trasnochar, dormir muy poco, y no parar ni un momento.
Y emocionalmente porque han sido tantos los sentimientos que mi cuerpo se sentía ya incapaz de albergarlos a todos y cada uno de ellos.
Gracias por estos días maravillosos sobre todo, a Tania y su esposo, Inés, Miguel Angel, Gloria, Elena, Matilde, Modesto y su pareja, Antonio.
Gracias a Juan.
Y mis queridos blogeros... os eché de menos.

 
Comentario:
Se te nota temblando todavía después de la kedada, Des. Sosiega los recuerdos y cuando los tengas remansados y en orden nos cuentas lo que te apetezca, corazón.
Un besazo con trabajo, guapa Des.
 
Comentario:
Te eche de menos...pero al leerte tan contenta y sobretodo te olvidaste de la rutina y recargaste tus pilas a mil!! me encanta tu estado de animo!!

Un beso en la punta de la nariz!
 
Comentario:
Paloma: Genial, esa es la palabra, aunque hora me tocan días de nostalgías, pero no se puede tener todo.
Wolffo: Gracias, corazón, por lo de echarme de menos. Pues la verdad, hijo mío, es que no lo sé... esperaré.
Scape: Corto y conciso, jejejeje.
Besitos.
 
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Bien!
 
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Des,

es a ti a quien se echó de menos, wapa. Me alegro de quetodo fuera tan bien... y lamento que fuera tan corto. Habrá más oportunidades para el amor que parece llamar a tu puerta, ¿no? ¡A por él!

Mil besos
 
Comentario:
¡Cuantas sorpresas! ¡ha debido ser genial, se te nota feliz y satisfecha!
me alegro por ti.
Muchos besos
 
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Coco: Es verdad, son instantes únicos, la espera se hace eterna, pero vale la pena. Yo, tengo miedo de ser tan feliz, pero lo olvido y disfruto mientras dure.
Lola: gracias, guapa, yo me alegro de estar de vuelta sin cicatrices como dice Coco.
Capitán: estás en todo, eres único, muchas gracias, ya había claudicado con eso del contador, hasta que el valeroso capitán vino al rescate.
Besos, corazones.
 
Comentario:
Las directivas son noscript y /noscript y van entre los símbolos <>, es que en este cuadro de texto no se interpretan como texto y por eso no aparecen. Un beso
 
Comentario:
Cara Des: Para que el contador que tenías puesto en tu bitácora vuelva a funcionar, edita el código fuente de la página y vete a la parte final de la misma donde se encuentra el código del contador. Borra las directivas y el contador volverá a funcionar, aunque no habrá registrado las visitas que se han hecho a la página en los días en que ha estado inactivo. Besos mil y gracias por tu amable comentario en mi bitácora, para mi es un orgullo que alguien como tú me lea.
 
Comentario:
Ese mometo en el que nuestros sentimientos cambian y crecen sin miedo a expresarse.
Me alegro de que todo fuera bien.
un beso.
 
Comentario:
Es el momento de poner caras a los sentimientos. Son instantes únicos, que pocos han tenido el valor de vivir, y muchos menos de disfrutar. Es la vida que, efímera, siempre lleva una foto de la muerte colgando del cuello. Sobrevivir a una kedada y contarlo no tiene precio ;) Yo sólo a una, y aún tengo cicatrices.

Beso, corazón.
No