Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Y cuando llegas a la cima....


Jamás pensé en escalar montañas, pero ya debería saber que en los sueños todo es posible, así que allí estaba yo, aferrada de pies y manos a una inmensa roca que parecía no tener fin.
Estaba desnuda y con cada movimiento mi cuerpo se adornaba con un nuevo arañazo. Las manos y los pies ensangrentados, parecían no pertenecerme pues no sentía ningún dolor, pero en mi ascensión iba dejando un reguero de huellas como las piedras blancas que Pulgarcito iba soltando en el cuento para hallar el camino de regreso. Mis "piedras" eran rojas y brillaban como pequeños rubies, mientras que otras formaban pequeños regueros que se escurrian y goteaban por las cortantes aristas a las que me agarraba.
Estaba rodeada de nubes grises que me impedían ver el camino recorrido y que me hacían sentir sensación de frío. En cambio, si miraba hacia arriba, aún sin ver la cima, se distinguía una claridad dorada y calida que me hacía desear llegar cuanto antes hasta ella. Tanta soledad me estremecía, hasta que una de las veces en que dirigí la mirada hacia lo alto, descubrí un grupo de extrañas aves, de enormes alas, que planeaban tranquilas. Más que un vuelo su movimiento se asemejaba a un baile con coreografía perfecta. Envidié sus alas y una absurda idea empezó a tomar forma en mi mente. ¿Y si intentaba volar?. En mi interior estaba convencida de que podría hacerlo y si no era así ¿qué podía perder? ¿precipitarme al vacío? De todas formas no sabía que era lo que buscaba en mi empeño por llegar a la cima. Aposenté los pies en una pequeña repisa que sobresalía en la gran roca, respiré hondo, abrí los brazos y salté intentando vencer la fuerza de la gravedad.
Y volé. Mi pecho henchido de una sensación inexplicable y mi cuerpo ligero como el aire se elevaba sin ningún esfuerzo. Una ligera brisa acariciaba mi cuerpo y lo abrazaba como un amante sensual y experto. Estaba acercándome a aquellas criaturas extrañas y sentí miedo ¿Qué haría si me atacaban?... eran enormes. Pero cuando casi estaba a su lado descubrí que sus cabezas eran humanas, bellos rostros sonrientes me daban la bienvenida.
Entonces me elevé por encima de ellas hasta descubrir la cima de la montaña. Era una gran planicie medio desierta, con algunos arbustos desperdigados al lado de un gran lago de aguas oscuras. Aleteé hasta posarme suavemente en la orilla. Despedía un olor extraño, no podría decir si era o no agradable, solo era eso: extraño para mí. Y de pronto, empezaron a emerger de sus aguas cantidades ingentes de ranas, sí ranas, de todos los colores imaginables, saltando por todas partes, mirándome con sus grandes ojos.
Y desperté.

No sé si alguna de ellas era un principe encantado, pero de algo estoy segura... no pensaba besarlas. ¡Faltaría más!.
 
Comentario:
Si me aseguran que una de las ranas, eres tú, querido Coco, hechizado por alguna bruja malvada... las beso todas. ¡Vaya si las beso!
Otro para tí, o dos, o tres.
 
Comentario:
Faltaría más, vaya usted a saber dónde habrían estado esas bocas. La montaña, la escalada sangrante, la bandada de aves extrañas, descubrir la cima de la montaña. La vida que a veces no quiere pasar y a veces se va en un suspiro. Y si leyéndote, aún más breve. Un beso, corazón.
 
Comentario:
Faltaría más, vaya usted a saber dónde habrían estado esas bocas. La montaña, la escalada sangrante, la bandada de aves extrañas, descubrir la cima de la montaña. La vida que a veces no quiere pasar y a veces se va en un suspiro. Y si leyéndote, aún más breve. Un beso, corazón.
No