De principios y finales (Desenlace)

Y recuerdan. En el apartamento de Álvaro, ella vuelve a sentir sus suaves caricias, expertas y certeras, vuelve a percibir esos labios, esa boca ya olvidada, recorriendo su cuerpo, adueñándose de nuevo de sus recovecos, de su olor y sus jugos. Se siente recorrida por las corrientes de deseo, que como ríos desbocados confluyen en su centro vital, en el punto en que estalla el placer. La traspasa el amor que ese hombre siente por ella y le embarga la tristeza. No puede, no puede amarle.
Y está tendido a su lado, feliz, ignorante de los pensamientos que cruzan por la mente de Merche, que no ha podido dejar un momento de pensar en él, en el que no la abandona ni por un momento. Sintió miedo de pronunciar su nombre en el momento del orgasmo. Y calló. Se obligó a permanecer muda, jadeando, pero sin pronunciar palabra alguna. Se pregunta si es tanto lo que ella pide. No quiere promesas ni palabras de amor, sólo que le diga lo que siente, que le hable de sus miedos y de sus sueños. ¿Por qué le resulta tan difícil? Es, como cuando le haces a alguien un regalo, ilusionada, y el obsequiado lo abre, lo mira... y calla. Y el obsequiante se queda esperando expectante. Entonces, llegan las cavilaciones y como un detective analiza las pistas: un gesto, una sonrisa, una mueca. A veces, cuando se siente optimista, piensa que sí, que algo sentía por ella, que volverá a dar señales de vida, que la llamará. Otras, en los días grises, pierde toda esperanza y se maldice por capulla y gilipolla, y se pierde por negros túneles donde no luce el sol, mientras deja que la apatía se apodere de su alma.
Merche ha vuelto a casa, después de despedirse de Álvaro y quedar en llamarse. Enciende el ordenador y mira el correo: nada. Tampoco está conectado. Como un tonta vuelve a ojear el teléfono, con la liviana esperanza de no haberlo oído sonar. Se engaña, claro, y ella lo sabe.
Se queda sentada en la silla, con la vista fija en la pantalla, esperando quizá un milagro. Se acabó, piensa, voy a apagar este trasto y olvidarme de él. Le tiembla el pulso, pero está dispuesta a hacer. Y el corazón le da un vuelco cuando el cartelito le anuncia que acaba de conectarse. Al momento la ventana de conversación aparece con un “Hola”. Merche se queda mirando la palabra mágica y sabe que todo empezará de nuevo, mientras por centésima vez escucha una de sus canciones preferidas:
Ya estoy curado, anestesiado,
ya me he olvidado de ti...
Hoy me despido de tu ausencia, ya estoy en paz...
Ya no te espero, ya no te llamo, ya no me engaño.
Hoy te he borrado de mi paciencia,
hoy fui capaz...
Desde aquel día en que te fuiste,
yo no sabía que hacer de ti.
Ya están domados mis sentimientos.
mejor así...
Hoy me he burlado de la tristeza,
hoy me he librado de tu recuerdo,
ya no te extraño, ya me he arrancado,
ya estoy en paz...
Ya estoy curado, anestesiado,
ya me he olvidado.
Te espero siempre, mi amor,
cada hora, cada día, cada minuto que yo viva...
Te espero siempre, mi amor...
Te quiero... siempre, mi amor...
Se que un día... volverás...
No me olvido y te quiero...
Te quiero siempre, mi amor
“Hola”, responde. Y sabe que su vida, como la canción, es una total contradicción.
Comentario:
¿y qué vida no es una total contradicción? Me he visto reflejado en la piel de Merche. Si es que somos unos golfos...
Beso, corazón.
Beso, corazón.
Comentario:
Me uno a los halagos. Muy bonito. Romántico y auténtico, como siempre.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Una historia que se repite constantemente, que razón tiene "el amor es ciego".
Muy bien contada.
Muy bien contada.
Comentario:
Emocionante de verdad.
Comentario:
Ál margen de lo bien escrito que está, que no hace falta ni decirlo, me ha llamado mucho la atención la forma con que Álvaro, un secundario, viene a demostrar con hechos la incapacidad de ella para amar a otro, me ha gustado mucho como describes el mutismo de ella, y ese intercambio de holas ambientado con una canción que en una cuantas estrofas explica todo, su contradicción.
Una gozada verlo en tres entregas.
No te animas con otra continuación?
Un beso.
Una gozada verlo en tres entregas.
No te animas con otra continuación?
Un beso.
Comentario:
Deberia haber sido capaz de no contestar, ahora que podia empezar a ser libre. Que dificil es darle la espalda a los sentimientos.
Un beso Des
Un beso Des
Comentario:
¿Cómo que invitado?
Y una mierda.
Soy yo.
Y una mierda.
Soy yo.
Comentario:
Tengo que decirlo, Des, por nuestra vieja amistad.
Hay una cosa que no me ha gustado nada de este tríptico: que no sea, por lo menos centíptico, o sea, constando de cien entregas.
Me encanta esta forma tuya de contar.
Y me encantas tú, desordenada amiga. Besos caóticos.
Hay una cosa que no me ha gustado nada de este tríptico: que no sea, por lo menos centíptico, o sea, constando de cien entregas.
Me encanta esta forma tuya de contar.
Y me encantas tú, desordenada amiga. Besos caóticos.
