Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Pedazos de vida de una vieja puta (VI)


En la pista de baile las parejas seguían evolucionando al ritmo del acordeón de Quico, y entre ellas, Irene y Rafael, a los que yo no quitaba ojo. El brazo musculoso y moreno de Rafael rodeaba, suavemente pero con firmeza, la cintura de la mujer. Ella apoyaba suavemente una mano en el hombro de él y la otra estirada, como convenían las antiguas normas del baile. Yo los observaba sentada en una silla, un poco retirada de la plaza, esperando. No sabía que era lo que esperaba, pero estaba segura de que esa noche era especial y algo estaba por suceder. Poco a poco, la pareja sin dejar de bailar fue separándose del resto de los danzantes. Luego se soltaron y se fueron alejando de la plaza, paseando. Mi madre me había dicho que no me moviese de los alrededores, pero yo quería saber a dónde iban. Así que busqué con la mirada a mis padres y los vi bailando. Parecía que, por una vez, estaban disfrutando y seguramente yo volvería antes de que se diesen cuenta de mi ausencia. Me levanté de la silla, pero antes de marcharme me fijé en una figura silenciosa que apoyada en una farola no dejaba de observar a mi madre. Era D. Hermenegildo y no me gustó su mirada. Tenía que marcharme si no quería que Irene y Rafael se me despistasen, pero no pude evitar que un extraño desasosiego me inundase.

La pareja iba acelerando el paso a medida que se alejaban del centro del pueblo y yo les seguía a una distancia prudencial para no ser descubierta. Dejaron las casas atrás y pensé que quizá se dirigían al descampado donde estaban los carromatos del circo, hasta que me di cuenta que cogían el camino que llevaba directamente al caserón abandonado. Era ésta una gran casa antigua con una historia extraña. Al parecer el dueño era un vecino del pueblo que en su juventud había emigrado a América. Allí debió hacer fortuna y volvió ya casado y con un hijo adolescente. Trajo también con él a un muchacho negro que todos decían que era su esclavo. Mandó construir aquella gran mansión y se hizo llamar Barón, aunque nadie sabe de dónde sacó el título. El caso es que al cabo de los años, una calurosa noche de verano, se declaró un gran incendio que arrasó por completo una pequeña casita donde vivía el criado negro, a quien todos llamaban Toby.

Cuentan las malas lenguas que el Barón iba a visitar de vez en cuando a Toby para desahogar sus instintos sexuales, y esa noche se encontró con la sorpresa de ver al negrito sodomizando a un muchacho que lo recibía complacido y que resultó ser su propio hijo. Loco de rabia y de celos, el Barón esperó unas horas y prendió fuego a la casa, pensando en acabar con la vida de quien lo había traicionado. No contó con que su hijo había vuelto donde el negro para preparar su huida juntos. Cuando aparecieron los cadáveres de los dos muchachos, el Barón y su esposa, que después de la tragedia había perdido la razón, desaparecieron del pueblo y jamás volvieron.

Desde entonces, la casa permaneció abandonada y pocos eran los que se atrevían a merodear por allí. Pero a Irene y Rafael parecía no importarles esta historia, porque los vi empujar el portón y perderse en la oscuridad de la casa. Muerta de miedo y sin hacer ruido entré tras ellos. Un olor a humedad y polvo acumulado inundó mi nariz, cuando la luz de un candelabro iluminó una amplia habitación que debía ser el antiguo salón de la casa. Me agazapé en un rincón y me dispuse a ver qué ocurría.

Rafael acariciaba suavemente el rostro de Irene, cuyos ojos brillaban en la oscuridad. Como en cámara lenta, fue despojándola de la ropa que caía perezosa al suelo. Sin dejar de acariciarla, y con ayuda de la mujer, se desprendió él de la suya. Era una visión extraordinaria la de aquellos cuerpos desnudos iluminados por la tenue luz de las velas. La blancura del cuerpo de la mujer contrastaba brutalmente con la piel morena del gitano. Parecía que sus manos al acariciar aquellos pechos níveos pudieran mancharlos. Escondida y completamente inmóvil, oía sus respiraciones, ronca y fuerte la de él, con suaves gemidos la de ella. Se acariciaban, se besaban por todas partes, se abrazaban, las lenguas dibujaban senderos de saliva por sus cuerpos, era una danza antigua que yo descubría por primera vez. Había espiado a mis padres alguna vez follando, pero no, no era lo mismo. Mi madre aguantaba resignada las acometidas de aquel hombre rudo que sólo deseaba saciar su instinto, su mirada era de hastío, de conformidad, de cordero. Irene resplandecía, las mejillas enrojecidas, los ojos brillantes, la boca ansiosa y de labios inflamados. No era lo mismo.

No quise seguir mirando, seguramente era muy tarde y mi madre estaría buscándome. Salí a la oscuridad de la noche mientras sentía una humedad en mi sexo que me mojaba las bragas. Y, acordándome de la heroína de “Lo que el viento se llevó” juré como ella, que jamás ningún hombre me utilizaría para su propio placer, juré que gozaría como Irene lo estaba haciendo en ese momento. Y no pasó mucho tiempo para que me convirtiese en Esperanza, la puta.

(Continuará)




 
Comentario:
INCREIBLEEEEEEEEEEEEEEEE......de verdad.... es y sera super emocionante..... encuentro las razones y los porque .........me gusta esta novela....lenanis@hotmail.com .....ledis
 
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Cada vez mas interesante. Sobra decir lo enganchada que me tienes.
Un besazo
 
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Woow! pude imaginarlo todo!! de ese gitano Rafael yo también me hubiera enamorado.

besosbesosmuuchosbesos
 
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ufff genial, me ha tenido enganchada hasta el final y eso que lo he leído a escondidas en la ofi. Espero mordiéndome las uñas la continuación.
Besos
 
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Caray... así que esa es la razón de que la tipa se haga puta...

Es original, desde luego.

Mu bien, Des, mu bien. ¡Vamos, vamos...!

Un beso enooooorme.
 
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Cada nuevo capítulo incita a leer más, estoy deseando contnuar. Saluditos
 
Comentario:
Ivan: La "poole" es tuya (por una vez que se fastidie Alonso), me gusta encontrarme en cualquier lugar.
Yambra: ¡qué malo eres!... no voy a adelantar nada, así que...
Zifnab: No, no he leido La Romana, pero si me lo recomiendas, prometo leerlo, cuando termine la historia de Esperanza. De todo modos, ahora no tengo mucho tiempo y hay algún que otro libro esperando su turno. ¡Ah! y gracias por tu tiempo.
Scape: Espero sigas pensando lo mismo dentro del 10 ó 12 post más.
Lara: me encantan esas conjeturas tuyas, a veces las promesas se cumplen, otras no, ya veremos lo que el destino le depara a Esperanza. De todas formas, pienso que no es una puta "al uso".
Coco: Tu beso salió de la pantalla ¡joder! que maravilla, otro, otro...
Besos.
 
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Ejem.... ¿alguien tiene un kleenex? y no es para sonarme...
;)
Besazooooooooo, que estás que te sales.
 
Comentario:
Pues le salió el tiro por la culata... una puta, basicamente, lo que hace es darle placer a los hombres.
...O a caso gozaría también ella, como Irene? Ella lo dijo, que podría ganarse la vida de otro modo, pero que de todas maneras tenía alma de puta (o algo así...)
Besitos ;)
 
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Cada vez más interesante...
 
Comentario:
Pues como yo soy nuevo por entos anudurriales, me he leido todo de un tirón (escamoteandole un tiempo al curro que no se si me perdonará) y nada que a seguir dejandote poseer por la puta vieja y que hable y que se confiese y que nos cuente sus miserias, que haga de tu boca su lienzo y se desahogue de una vez de esa perra vida de la que trata de escapar. Los personajes te arrastran y no hay más remedio que hacerles caso. Esta muy chulo. Me encanta la descripción hastiada del primer capítulo. Me encanta que sea puta sin remordimientos y sin uno de esos chulos que son hijos de sus madres. Me encanta que Irene tenga derecho a un caprichito y me encanta que te pidan que el cacique de los cojones de guerra porque eso quiere decir que llega a más gente como a mi me ha llegado.

Y puestos a ser un poco listillos de mierda, tiene un aire a la Romana de Moravia que si no te has leido todavía, te recomiendo que te leas cuando termines de contar a Esperanza (siempre al final, las palabras de otros contaminan las idesa propias).

Pos eso, que me ha gustado mucho y que ardo en deseos (nunca mejor dicho que tengo los ojos muy lúbricos) de que Esperanza siga confesándose
 
Comentario:
Hummm, me cuesta creer que Espe se fuera sin aguardar el final, incluso me parece extrañoo que no aliviase sus picores con incipientes y torpes aún rozaditas...

Cuando la coja don H. por banda sí que la va a espabilar...

Un beso fuerte.
 
Comentario:
Me encanta ser el primero en comentar y reencontrarme con tus pedacitos de literatura. Saludos
No