Pedazos de vida de una vieja puta (VIII)

Me levanté de la cama y, procurando no hacer ruido, me acerqué a la puerta entreabierta de su habitación. Mi padre ya estaba en calzoncillos y mi madre, de espaldas a él y frente al pequeño espejo de la cómoda, se quitaba los pendientes y dejaba suelto el pelo que llevaba recogido en un moño.
- No te vuelvas a poner ese vestido ¿me oyes? Nunca más. Por tu culpa seré el hazmerreír de todo el pueblo.
- ¿Por mi culpa? Sí, la culpa es mía... por casarme con un pelele miserable. ¿Tanto te costaba decir que no cuando ese cerdo de Anselmo Morales quiso bailar conmigo? ¿Tanto miedo le tienes a ese cabrón?.
Mi padre, furioso, se levantó de un salto de la cama y se lanzó sobre ella.
- Y tu ¿tenías que dejar que te apretujase contra él? Eres una zorra. ¡Quítate ese vestido! O te lo quitaré yo por la fuerza.
Al mismo tiempo que gritaba, le arrancaba de cuajo los botones del vestido con una rabia que yo no le había conocido jamás. En los ojos de mi madre se veía reflejada la ira, pero al mismo tiempo un brillo de triunfo, una expresión que yo no sabía muy bien como interpretar. Su pecho se elevaba jadeante, mientras mi padre la desnudaba con ansia.
- Eres una ramera, una cualquiera. Disfrutaste encabritando al amo, disfrutaste ¡Dílo, confiésalo! Me mirabas, me mirabas, mientras ese hijo de puta te apretaba contra él. ¿La tenía dura? ¡contesta! ¿la tenía dura? Ahora vas a saber lo que es una polla dura.
Pero no la dejaba hablar porque le mordía la boca sin dejarla respirar, ni sé si ella tenía algo que decir. Mientras, con sus manos callosas le amasaba y apretujaba las tetas. Luego, de un empujón, la tiró encima de la cama. Yo estaba algo asustada, no sabía si intervenir, pero algo en mi interior me mantenía inmóvil y expectante.
Rápidamente le quitó las bragas y se deshizo él de su ropa interior. Le dio la vuelta, poniéndola a cuatro patas sobre la cama y de una fuerte embestida se la metió dentro. La empujaba con fuertes golpes hacia él, aferrado a sus tetas bamboleantes, al tiempo que roncos gemidos entremezclados con insultos, escapaban de su garganta. Mi madre abría la boca como si le faltase la respiración. Apoyó uno de sus hombros en la cama, y se llevó la mano entre las piernas, mientras el ritmo de ambos se aceleraba y los testículos colgantes de mi padre chocaban fuertemente contra sus nalgas. De pronto, un último empujón de él junto con un fuerte bramido, como el de un animal, los dejó a los dos inmóviles y exhaustos. Sus respiraciones empezaron, poco a poco, a serenarse, y yo volví cautelosamente a mi habitación.
No podía dormir, me daba cuenta que esta vez no había sido como las otras en las que había visto follar a mis padres. Estaban enfadados, discutiendo, insultándose, y sin embargo, tenía la impresión que había visto el deseo reflejado en sus ojos. ¡Qué extraños son los adultos! pensé, pero yo misma me había sentido excitada al presenciar esa escena. Sentía en mi coño mojado un extraño palpitar, unas ganas enormes de tocarme ese punto escondido que me hacía temblar las piernas cuando, como si hubiera sido atravesada por un rayo, algo se expandía por todo mi cuerpo.
Recordaba la primera vez que lo había hecho y cómo me asusté. Pensé que Dios me había castigado por eso y que moriría sin remedio, tanto era el miedo al pecado que nos inculcaban en la iglesia. Juré y juré que nunca más volvería hacerlo. Prometí, mirando al cielo que si Él se olvidaba de lo que había hecho, sería la mejor niña del mundo, haría cualquier sacrificio, me metería a monja si era preciso. Pasaron unos días y me di cuenta que nada ocurría, si eso era un pecado mortal como decía el señor cura, allá arriba no se habían enterado, y volví a hacerlo. Y luego pensé que si me hacía sentir tan bien, si aquello me proporcionaba ese enorme y extraño placer, no podía ser tan malo.
Unos años más tarde, con mi mejor amiga María Rosa, descubrí el placer de la caricia de otras manos... ¡cómo quise a esa niña!.
(Continúa)
Comentario:
Un beso para tí, Ledis. Ya estoy con el siguiente episodio, con tranquilidad que estoy de vacaciones.
Comentario:
AH....no lo dejes enfriar....jajja ledis
Comentario:
La verdad..................................................................QUE FUERTEEEEEEEEEEEEEEEEEEE pero lindo jajajajaj buenooooooooooooooo fresca viejita tambien me refiero al contenido imaginacion profundidad tema bien llevado en fin......tiaaaaaaaaaaaaaa deberias publicarlo....ehhhhhhhhhhhhhhhh un beso ....ESTO SE PONEEEE.....recalientejajaja un beso ledis
Comentario:
Yambra: ¿por qué no? no es una práctica de nuestra época, en realidad Esperanza, la niña, no sé dió mucha cuenta de cual era era el orificio de entrada, sólo vió lo que vió y así lo cuenta.
Lara: Yo no diría tanto como experiencias homosexuales, muchas niñas tuvieron sus primeros contactos con amigas, y supongo que algunos niños también.
Julio: Tocaba contar ese episodio, interesante en la vida de Esperanza. Y sí, el verano enciende los ánimos ¿será la caló?
Pau: gracias por venir, me alegra verte. ¿No te dijeron que te quedarías ciego? eso era muy recurrido jejejeje.Pues no, ya ves que no, menos mal que no hacíamos caso.
White: Ya sabes que me encanta tenerte aqui cada día, así que tengo que servirme de algún ardid.
Scape: Merci, mon coeur.
Solistra: A mí también.... jajajajaja.
Zifnab: Y ¿qué coño voy a hacer yo en el cielo? si los ángeles son más sosos que la puñeta, suponiendo que algo de eso exista. Por si las moscas, aprovechemos la vida en la tierra que dura muy poquito.
Besos.
Lara: Yo no diría tanto como experiencias homosexuales, muchas niñas tuvieron sus primeros contactos con amigas, y supongo que algunos niños también.
Julio: Tocaba contar ese episodio, interesante en la vida de Esperanza. Y sí, el verano enciende los ánimos ¿será la caló?
Pau: gracias por venir, me alegra verte. ¿No te dijeron que te quedarías ciego? eso era muy recurrido jejejeje.Pues no, ya ves que no, menos mal que no hacíamos caso.
White: Ya sabes que me encanta tenerte aqui cada día, así que tengo que servirme de algún ardid.
Scape: Merci, mon coeur.
Solistra: A mí también.... jajajajaja.
Zifnab: Y ¿qué coño voy a hacer yo en el cielo? si los ángeles son más sosos que la puñeta, suponiendo que algo de eso exista. Por si las moscas, aprovechemos la vida en la tierra que dura muy poquito.
Besos.
Comentario:
Que raro es que la violencia y el amor se complementen asi de bien, pero lo hacen. Y supongo que ya sabes que no vas al cielo ni de coña escribiendo estas cosas, pero considerando quien andará por aquí no creo que ninguno de los dos lo echemos de menos :D
Comentario:
Me intriga y me intriga y me intriga cada vez más la vida de esa mujer...
besos
besos
Comentario:
Magnifique!
Comentario:
Cada capítulo te deja expectante, ansiando, como un amante, un empujón más.
Saluditos
Saluditos
Comentario:
Hayyy... la María Rosa!!!
Que ganas tengo de conocer el final.
A mí me dijeron que se me secaría, que iría al infierno, que pillaría el cancer, que me quedaría tísico perdido???, que...
Y ya ves... ja ja ja
Que ganas tengo de conocer el final.
A mí me dijeron que se me secaría, que iría al infierno, que pillaría el cancer, que me quedaría tísico perdido???, que...
Y ya ves... ja ja ja
Comentario:
¡Uffffffffffff!: ¿subida de tono?: si es que este verano... vamos a causar estragos..., jajaja
Un beso 2indecente..." (donde tú quieras, vamos..., jajaja)
Un beso 2indecente..." (donde tú quieras, vamos..., jajaja)
Comentario:
Jajajaja, mu bueno, Yambra!
A lo que iba.
La amiga María Rosa, las caricias de otras manos... Experiencias homosexuales? A ver qué nos cuentas en el próximo capítulo!
Besitos ;)
A lo que iba.
La amiga María Rosa, las caricias de otras manos... Experiencias homosexuales? A ver qué nos cuentas en el próximo capítulo!
Besitos ;)
Comentario:
Hummm, ¿penetración anal? Es que si no es imposible que le reboten los cojones contra las nalgas (salvo malabarismos alambicados que no creo) :PPP
Un beso fuerte.
Un beso fuerte.
