Pedazos de vida de una vieja puta (IX)

María Rosa era una niña con cara de ángel: su hermoso y suave cutis de piel casi transparente, sus grandes ojos azules, su melena rubia y una boca jugosa que ella mantenía siempre en eterna sonrisa. Todos en el pueblo la querían. María Rosa jamás hacía nada malo, era obediente, iba a misa todos los domingos, nunca se ensuciaba, como hacíamos los demás chiquillos del pueblo, se aplicaba en la escuela. La niña perfecta, ésa era María Rosa.
Aun recuerdo la última vez que la vi, para el entierro de mi madre. Hacía ya muchos años que yo me había marchado del pueblo y era la primera vez que volvía. Pensé que se lo debía a mi madre, no sé, era una forma de compensarla por no haber sido como ella esperaba o como yo pensaba que ella esperaba, porque en realidad jamás me dijo lo que pensaba de mí. Pero eso sí, volví con la cabeza bien alta, del brazo de D. Matías, mi maestro y amante, el hombre al que todo se lo debía. No hice caso a los cuchicheos ni a las miradas que despertábamos al pasar. Yo era entonces una “mujer de bandera” como se acostumbraba a decir en aquellos tiempos, vestida y maquillada según la moda de la ciudad, lo que llamaba la atención en aquel pequeño pueblo, y D. Matías, veinte años mayor que yo, me llevaba orgulloso a su lado. Nos queríamos, a nuestra manera.
Cuando terminamos de dar sepultura a mi madre en el diminuto cementerio, se acercó María Rosa. En un primer momento no la reconocí, sólo su voz seguía siendo la misma, aunque me hablaba con tal respeto que le faltó hacerlo de usted. Aparentaba diez años más de los que tendría en realidad y le sobraban treinta quilos. Sus ojos habían perdido todo su brillo y parecían muertos, sin vida. Una pequeña luz apareció por un instante, cuando nos abrazamos, y al sonreírme me di cuenta que le faltaban algunos dientes. Su hermoso cutis estaba quemado por el sol y plagado de arrugas y manchas. Y el cabello ¡qué pena, Señor! estaba mal cortado y reseco como la paja. Al abrazarnos, no pudimos reprimir las lágrimas. Todos pensaron que eran por el dolor de la muerte de mi madre, pero no, yo lloraba por aquella hermosa niña que aun conservaba en la memoria. Y posiblemente, ella lo hacía por el mismo motivo.
Fuimos paseando hacia el pueblo y me contó que sus padres le buscaron marido, un buen partido decían, tenía algunas tierras y una casa, y no todos podían decir lo mismo. Pero aquel hombre, que además era putero y borracho, le hacía un hijo cada año, hasta cinco parió María Rosa. Después del quinto, y debido a una enfermedad infecciosa que el cabrón de su marido le había contagiado, tuvieron que operarla de sus partes y quedó ya estéril. Aún podía dar gracias, la pobre, de que pudieron curarla y quitarse el peligro de quedarse preñada, o hubiera seguido pariendo como una coneja, hasta morir en algún mal parto.
Mi gran amistad con María Rosa fue algo casual. Aunque ella era dos años mayor que yo, íbamos juntas a la escuela. Entonces no era como ahora que van separados por edades, en aquel pueblucho sólo había una escuela a la que acudíamos los niños desde los seis años hasta los catorce, eso quien aguantaba hasta llegar ahí. Una mayoría desaparecían a los doce para ponerse a trabajar, o incluso antes.
Yo no tenía demasiada relación con los demás niños, cuando acababan las clases volvía a casa y al estar alejada del pueblo, no compartía los juegos en la calle como ellos. Sólo los domingos después de misa, mi padre me dejaba pasear un poco por la calle Mayor o jugar con las niñas hasta la hora de comer.
Aquel verano estaba siendo más caluroso de lo que era habitual. Hacía unos días que habían terminado las clases y era la hora de la siesta, cuando todo en la casa era puro silencio, roto tan solo por el canto monótono de alguna cigarra. Debajo de la escalera que subía desde la cocina al piso de arriba, había un armario que mi madre había dejado para mis cosas: mis juguetes de niña, las cosas del colegio, algunos libros. En la puerta había una pequeña ventana tapada con una rejilla de ésas de alambre, como las de las fresqueras, que dejaba pasar el aire. Ese armario era mi escondite preferido. Me metía allí cuando no quería hacer ya más recados, para quitarme de en medio, así si mi madre no me veía, no me mandaría nada. Y, otras veces, allí escondida, me enteraba de algunas conversaciones de los mayores.
Estaba allí dentro, sentada en una pequeña silla y medio adormilada, cuando me despertó una voz de niña llamando a mi madre. Miré a través de la rejilla y vi que era María Rosa. ¿Qué querría a esas horas? Su madre era tan inoportuna que seguro había sido capaz de mandarla a algún recado con aquel sol de justicia y cuando en todas las cosas se aprovechaba que era imposible salir a la calle, para descansar un rato. Mi madre igual se había echado un poco encima de la cama y si seguía con su “señora Pilar, señora Pilar” la iba a despertar, así que entreabrí la puerta y la llamé. Ella, al principio, miraba hacia todos lados, sin saber de donde provenía aquella voz que pronunciaba su nombre, hasta que por fin me vio y se dirigió hacía mi. Le hice seña, poniéndome el dedo índice sobre los labios, para que guardase silencio, mientras la atraía dentro del armario.
Comentario:
Marien: sabes que me alegra mucho verte por aqui. Me quieres bien, por eso me dices esas cosas tan bonitas. Yo a tí también, mucho.
Un abrazo apretadito.
Un abrazo apretadito.
Comentario:
Paso volando bajo y dejando caer aplausos.
Querida y linda Desordenada, tus letras son una fiesta para mis neuronas desacostumbradas a encontrar a la vez técnica y estética reunidas en un mismo texto.
Te abrazo con cariño.
Querida y linda Desordenada, tus letras son una fiesta para mis neuronas desacostumbradas a encontrar a la vez técnica y estética reunidas en un mismo texto.
Te abrazo con cariño.
Comentario:
Hola de nuevo, querida Des. No tengo palabras para describir lo bien que me he quedado después de llerme tus últimos post que tenía atrasados por el curro. Siempre son un placer ;-DDDD.
Espero poder leerte ahora con más regularidad.
Un besazo alegre, jolie Des.
Espero poder leerte ahora con más regularidad.
Un besazo alegre, jolie Des.
Comentario:
Bienvenido Ladronderosas, bonito nick, gracias por tus palabras, me alegra que te guste. Me paso por tu blog a saludarte.
Un beso.
Un beso.
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fascinante escribes muy hermoso
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Scape: el gusto es mutuo, ya lo sabes.
White: En la próxima entrega se resuelve este misterio, pero vendrán otros.
Lara: es que tengo debilidad por los armarios.
Capitán: muchas gracias por tus deseos, me encanta que te pases por aqui, ya lo sabes. Disfruta mucho de tus vacaciones y a ver si vuelves un poco menos vago que nos tienes abandonados de historias.
Ledis: es que hay que ir dejando las cosas a gotitas, para no aburrir, así sé que vuelves.
Coco: y yo corazón, y yo también me lo pregunto.
Solistra: no hija, no vayan a acusarme de homicio, aguanta, aguanta hasta la próxima.
Besos.
White: En la próxima entrega se resuelve este misterio, pero vendrán otros.
Lara: es que tengo debilidad por los armarios.
Capitán: muchas gracias por tus deseos, me encanta que te pases por aqui, ya lo sabes. Disfruta mucho de tus vacaciones y a ver si vuelves un poco menos vago que nos tienes abandonados de historias.
Ledis: es que hay que ir dejando las cosas a gotitas, para no aburrir, así sé que vuelves.
Coco: y yo corazón, y yo también me lo pregunto.
Solistra: no hija, no vayan a acusarme de homicio, aguanta, aguanta hasta la próxima.
Besos.
Comentario:
aaagggh!
nuevamente la duda y especulación de saber que paso me matan.
abrazomoribundo
nuevamente la duda y especulación de saber que paso me matan.
abrazomoribundo
Comentario:
Me pregunto cuánta ficción y cuánta realidad se mezclan en cada uno de estos versos.
Besazo, hada Des.
Besazo, hada Des.
Comentario:
pero buenoooooooooooooo................jajaja me dejaste.............si si vale estas de vacaciones ....lo se .....seguire leyendote jajaja bye ledis lenanis@hotmail.com
Comentario:
Cara y prolífica Des: Sólo quería desearte unas felices vacaciones, que lo pases bien, que sigas escribiendo, que tengas suerte en el concurso (ya me contarás cómo va la cosa) y que seas feliz lo que resta del veranillo. Yo me piro en breve, en cuanto llegue agosto. Lo dicho besos libertarios guapa.
Comentario:
Hay que ver qué habilidad tienes para dejar en ascuas a los que te leemos... bueno, hablo por mi.
Qué pasará, si no en esa ocasión, en otras, entre las dos niñas...?
Un armario, buen sitio, jeje.
Besitos ;)
Qué pasará, si no en esa ocasión, en otras, entre las dos niñas...?
Un armario, buen sitio, jeje.
Besitos ;)
Comentario:
hacia el lugar sagrado de los secretos escondidos...
Estoy deseando saber de qué hablaron esas niñas para cimentar su amistad. Saluditos y besos mil.
Estoy deseando saber de qué hablaron esas niñas para cimentar su amistad. Saluditos y besos mil.
Comentario:
Da gusto leerte...
