Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
O los mato, o me mato.............


Lo juro... ¡¡¡ESTOY HARTA!!! hasta los mismísimos ovarios. ¿Cómo se pueden llevar tan mal el padre y la hija? ¿Cómo pueden ser tan sumamente gilipollas, orgullosos, cabezotas? Estoy negra... me han amargado el día, entre los dos. El padre, peor que la hija. ¡Coño! que los años también son un grado, pero un grado para razonar, intentar comunicarse. Pues no, no hay manera.
Unos cuantos días llevan los dos pasando olímpicamente uno del otro, y yo, en el medio de la mierda. Y claro, a la mínima, salta la chispa. Y yo, quemándome. ¿No se dan cuenta que además de hacerse daños a ellos mismos, me lo hacen a mí también?.
Tengo un nudo en la garganta que no me deja respirar. Juro que, o se aclaran, o cojo al pequeñajo y me largo. Y que se maten, si quieren, que ya son mayorcitos los dos. O les abro la cabeza, también puede ser una solución.
Joder, si no veo la pantalla ¿no te digo que me están haciendo perder los estribos?
Y es que no sé que hacer, no sé como solucionarlo, porque no soy ya quien tiene que hacerlo, sino ellos. Si fueran niños, seguramente razonarían mejor, pero así. Les hablo y no escuchan. Si grito, encima que siguen sin escucharme, la única que coge el cabreo, sigo siendo yo. ¿Los castigo? A uno sin follar, por gilipolla. Y a la otra ¿qué? ¿los dejo sin comer? ¿no les lavo la ropa? ¿los echo a los dos de casa? Estoy desesperada y angustiada. De verdad que no veo solución.
Encima, hay cosas que solo me pasan a mí. Salgo de mi casa, echando humo por las orejas del cabreo que llevaba encima, voy a abrir el coche, y un cochazo que se para a mi lado y bajan la ventanilla. Alguien que se ha perdido, pienso. Se asoma un tío, que no estaba mal, todo hay que decirlo, con acento sudamericano y me dice: Si tienes un momento, te invito a un café. Por un momento, me he quedado "a cuadros". Luego, creo que mis ojos escupían fuego.
´"Si estas caliente, te la meneas. Mi tarifa es demasiado alta y no creo que puedas permitirtelo, gilipolla", me he metido en el coche y lo he dejado con cara de bobo.
El caso es que este tío me parece que ya me lo cruce un día en el coche y también bajo la ventanilla y me dijo una tontería de ese estilo. ¡Pues era justo lo que me faltaba hoy! ¡Pa ligues estaba yo!.
Voy a trabajar a ver si, por lo menos, me distraigo. Si no, igual esta noche me emborracho.
 
Comentario:
Lo que necesita es pasciencia, yo creo también que usted está exagerando

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Comentario:
Paso por una situacion similar, pero el caso es que son mis hermanos los que no se hablan desde hace tiempo. La cosa va de mal en peor y soy yo la que me lo como para que mi madre no sufra. Hay veces que me supera, pero no puedo arreglarlo de buenas a primeras. Espero tu situacion haya mejorado desde el 2005. La verdad k el punto del hombre del coche es genial.

Un saludo.
 
Comentario:
Bienvenida Mandarina (nombre dulce, donde los haya). Sí, hija, creo que eso es el pan nuestro de cada día. Hay días en que "paso" y ya se apañaran que son mayorcitos, pero otros, otros.... los mataría (guárdame el secreto que no se entere nadie).
Gracias por tu visita, espero que te encuentres a gusto en este caos de letras, busca el rincón que más te guste y... acomódate.
Un beso, desordenado, claro.
 
Comentario:
Hola desordenada, se que esto lo escribiste hace ya un mes pero hoy he descubierto tu blog y estoy empezando a leerlo, y me siento tan identificada contigo en algunas cosas!!! Lo que describes aqui pasa hoy en casa, bueno hoy y tantos otros dias, y chica no importa darle más vueltas son más crios los padres que los hijos. Animo y un beso. Sigo leyendote.
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