Locura de amor

Amiga mía ¿quién eres tú para decir que nadie se vuelve loco de amor? Qué pena me das si nunca te sentiste morir por una boca, por un abrazo... que pena, amiga. Siempre entendí a la loca de Juana y no sé, no sé si envidiaba ese amor obsesivo y enfermizo o le temía, porque cuando te atrapa ya no puedes escapar de su hechizo. Te posee. Sí, no me mires así, ya sé que piensas que eso no es nada bueno, que eso de que tu felicidad dependa por entero de otra persona, te aboca irremediablemente a perder la voluntad, a no ser dueña de tu destino, ni de tus actos. Y en realidad ¿importa eso? No, te lo aseguro, no importa nada, porque a decir verdad, no somos dueños ni de nuestra propia vida, y cuando nos llegue el momento de abandonar este mundo nadie se preguntará si fuimos felices, si amamos. Con un poco de suerte igual hasta nos recuerdan un poco.
Lo de Juana es fácil ¿sabes? Quiero decir que todo es más fácil si creen que una está loca, o si lo estás en realidad. Puedes hacer y decir lo que te plazca, todos dirán: “pobrecilla, se ha vuelto loca” y aquí paz, y después gloria. Como mucho... te encierran. Lo doloroso, lo insufrible, lo insoportable es estar cuerda, demasiado cuerda diría yo. Entonces tienes que callar, guardar el secreto, hasta que las palabras y los sentimientos se te salen por los poros de la piel como regueros de sudor y lágrimas... se me metió algo en el ojo, te disculpas. Y va, y se lo creen. Si serán idiotas.
Te quedaste callada, y seguro estás pensando que en verdad me he vuelto loca, que he cambiado. No, querida amiga, no he cambiado. Sólo es que renací en sus manos, que ya no soy la misma, soy otra, ni mejor ni peor que la que era, sólo distinta. Aquella tarde que me encontré de pronto en el hueco de sus brazos, no me reconocí. Hasta que abrí mi pecho y un sentimiento nuevo empezó a brotar como una fuente que acaba de nacer, silencioso, calmado, dulce, fresco. En su intenso fluir inundó los espacios que no podían contenerlo y como una cascada salió por la ventana. Y comenzó a llover.
No, yo no tengo celos como Juana, de otras mujeres, no. Yo solo tengo celos de la brisa que acaricia su pelo, del tendero, de la chica que cruza con él una mirada, del café que se toma en la mañana, de su cama, del agua de la ducha, del bocado de donuts que le endulza la boca, del trago de agua, del espejo que atrapa su imagen un instante, del cepillo de dientes, del colgante que roza el vello de su pecho, de sus botas. No sé de qué te ríes, si es lo que he dicho siempre... no soy celosa.
Es que no te das cuenta, no me entiendes ¿no ves que sólo tengo su recuerdo? ¿qué puedo hacer? Dime, tú que todo lo sabes. Su olor se desvanece, y el sabor de su boca, el tacto suave de su piel. Y hasta su voz se pierde. Ya, ya sé que para eso está la memoria y el recuerdo, pero no me fastidies, no es lo mismo. Todo es tan intangible, no encuentro un cofre mágico donde pueda guardarlo, y cuando le eche de menos, abrir la tapa y que se materialice como un genio. No, no hay genios, ni hadas, ni duendes. Sólo ausencia.
No te pongas pesada, no me riñas. Siempre fuiste aguafiestas, no lo niegues. Y esta vez no te voy a hacer ni puto caso. Déjame con mis sueños. Quiero pensar que él me echa de menos, que ahora mismo, ha cerrado los ojos y sueña con mi boca, y que siente en la suya el sabor de mi piel, que no me olvida. Quiero pensar que también siente celos, como yo, de esas pequeñas cosas que llenan nuestros días, que se alargan nostálgicos y eternos queriendo alcanzar una esperanza. Igual que en esos sueños en que corres y corres y nunca alcanzas lo que buscas. Ves algo allí, a lo lejos, sabes que es eso lo que quieres. Y cuando piensas que ya está, ya casi lo tienes, te das cuenta que otra vez te separa una distancia enorme. Lo malo es que te despiertas y no sabes qué era aquello que buscabas, y que era tan importante, casi vital para seguir viviendo.
Sí, amiga mía, sí, el amor es o no es, no hay medias tintas. Y si las hay, es que es algo quizá muy parecido, pero le falta un pequeño detalle, una chispa, una pizca de locura.
O a lo mejor es que estoy algo loca... como Juana.
Comentario:
la locura me esta apretando el pecho, el corazon se me sale por a boca,...creo que no resistire, tendre que gritarlo a los cuatro vientos,. estoy tan loca como tu,...y eso me encanta,...ya era hora de perder la cabeza por alguien,..
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la locura me esta apretando el pecho, el corazon se me sale por a boca,...creo que no resistire, tendre que gritarlo a los cuatro vientos,. estoy tan loca como tu,...y eso me encanta,...ya era hora de perder la cabeza por alguien,..
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Si a eso se le llama locura, muchos quisiéramos estar permanentemente locos.
Me ha encantado. Besitos
Me ha encantado. Besitos
Comentario:
Cómo me gusta, también, este registro tuyo.
Me ha encantado esta locura, Des.
Un besote, wapa.
Me ha encantado esta locura, Des.
Un besote, wapa.
Comentario:
espero que esa locura encantadora sea contagiosa...
Besazo (beso + abrazo)
Besazo (beso + abrazo)
Comentario:
Uf, me quedas sin palabras
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Yo locoloco y tuloquita.
Beso desquiciado.
Beso desquiciado.
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Bendita locura, en cualquier caso.
