Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Maldades
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Tengo que confesarlo: a veces soy muy mala. Sí, de verdad, es que claro esto de Internet es muy chungo, aquí cada uno se pinta como quiere y saca su lado más bonito y amable. Bueno, algunos, porque otros aprovechan el anonimato para dejar en libertad su lado oscuro. Pero una mayoría, no, somos “divinos de la muerte”.

Pues aquí, la Des, de vez en cuando saca a relucir su vena más sádica y cruel, sobre todo si se pone a tiro alguien que sé que va a aguantarme lo que se me antoje. Y es que los humanos somos así de bordes, o yo soy así de borde. Pero me consta que no soy la única.

El caso es que tengo un compañero de trabajo desde hace ya veinte años, que me adora. No exagero, lo juro. Es devoción lo que tiene ese hombre. Está siempre pendiente de mí, y dispuesto para hacer lo que yo le pida. Confieso que en ocasiones ha llegado a agobiarme tanta amabilidad. Y no, no es que haya intentado llevarme al huerto... bueno sí, intentar lo intentó, pero ya le dejé bien claro que no hay nada que hacer y desistió. Hasta para eso es buena persona, porque igual otro me hubiera hecho la vida imposible, pero él no, se contenta con que seamos amigos.

Y yo voy, y cuando me da por ahí, le hago la puñeta, que es cada dos o tres días. Con lo sensible que es que hasta cuando me llama por el teléfono interior para darme algún recado y le contestó con un “queeeee” así en tono displicente como queriendo decir : “¿qué quieres ahora?”, se le baja la moral a los pies. Luego, a veces, me doy cuenta y me disculpo. Los días malos, no, esos pienso: “anda, y que te den morcillas, pesado, que eres un pesado”.

Bueno, pues hoy, me he pasado un poco con él. Por las mañanas me entrega los albaranes de las entradas en fábrica, es él quien se encarga de comprobar que están en orden y de cuñarlos con la conformidad y la fecha de entrada. Entre los que me ha entregado hoy, había uno en que justamente había estampado el cuño encima de las medidas de los materiales. Claro, yo no veía nada de nada. Y me ha puesto de malhumor. Él lo ha hecho sin querer pero a mí me revientan esas cosas tontas que entorpecen el trabajo. Pero no lo he llamado y se lo he dicho. Me he puesto a echar pestes en voz alta y estaba allí el yerno del jefe que se lleva con mi compañero a matar, que no se tragan, vamos. Cabreada como estaba, le he dicho: “Dile a P. que la próxima vez se ponga el cuño donde él sabe, a ver si cree que soy adivina o tengo una bola de cristal”. Éste, ni corto ni perezoso, se lo ha dicho tal cual.

¿Creéis que P. se ha enfadado conmigo? Pues no, me ha pedido perdón porque no se ha dado cuenta y me ha dicho que la próxima vez se lo diga yo y no le mande al “chico de los recados”. Hubiera preferido que subiese a la oficina hecho un basilisco, me hubiera disculpado y ya está, porque el caso es que ya estaba arrepentida de mi arrebato, pero así es él. Y yo me aprovecho.

Tengo que controlar este pequeño diablo que asoma su taimada sonrisa de cuando en cuando, pero es que en el fondo me divierte. Voy a hacer penitencia, prometido.
 
Comentario:
Por lo menos te das cuenta, lo reconoces y sabes que puedes corregirlo.
 
Comentario:
En fin, la verdad es que a veces esa vena maléfica nos cuesta más a nosotros que a los que creemos herir, si no, mírate, arrepentida(aunque lo vuelvas a hacer) en el fondo lo aprecias, seguro.
Beso
 
Comentario:
Asi nos lo pagais... con lo buenos que somos algunos... LUego os quejais!
 
Comentario:
Hummm... ¿te echas conmigo una partidita de Historia de O?

Un beso, cruel.
 
Comentario:
Pobrecito... me lo imagino como un perrito, llevándote café... qué lastima, que malas somos a veces las mujeres... Y los hombres, qué coño! pues eso! que le den! que es mu pesao!
Y lo de ser borde... a veces es un privilegio.
Un beso guapa, voy a ponerme al día que hace siglos que no vengo por aquí...

Lara.

No