Un día... como otro cualquiera

22:20 Horas del miércoles 30 de Noviembre.
Después de ocho agotadoras horas de trabajo burocrático contestando doscientas llamadas de teléfono, recogiendo veinticinco faxes, recibiendo diez o doce visitas, tecleando a toda máquina: facturas, cartas, nóminas, seguros sociales; aguantando al jefe, que gracias a "no se qué" se está comportando ultimamente ¿será que ha sido abuelo? lo cierto es que está encantador...
Después de una hora haciendo la compra, media hora de cola en la pollería para comprarles a los niños unas croquetas de pollo que les gustan, subiendo a casa cargada como una burra (y núnca mejor dicho), sin tiempo ni para tomar un miserable cafetito.
Después de atender a todos durante una hora, charlar un ratito con el marido que si no dice que no le hago ni puñetero caso, hacerle al niño un rótulo para lo que una (según dicen) está muy dotada, quitarme la ropa de calle y ponerme un poco cómoda, preparar la cena...
Después de todo eso y cientos de detalles más que ocuparían muchas páginas, cuando todos ya han cenado y en la cocina una servidora se dispone a preparar la comida de mañana:
- Mamá, porfa, hazme un copita de platano en rodajas con naranja exprimida, andaaaaaaaaaaaaaaa (ésta es la niña).
- Eso sabes hacerlo tú perfectamente (la Des)
- Es que tú lo haces mejor (pelotillera)
No sé si sabréis que yo corto los platanos en tirabuzones y exprimo las naranjas mientras realizo un salto mortal en caida libre... no te jode.
- Mamaaaaaaaaaaaaaa, que dice papá (que ya se ha ido a la cama) que, por favor, llenes la botella de agua (éste es el niño) (me cago en su padre).
Si es que me entran ganas de hacer una rifa y sortearlos a todos. Sí, hija, sí, a ti también que seguro que lees esto.
Todo no ha sido malo, no. Es final de mes, así que por lo menos he cobrado, y he recibido un regalo precioso de un querido amigo.
Hoy tenía en mi correo, habitualmente lleno de facturas, propagandas y extractos de banco en número rojos, una carta manuscrita en papel de colores y escrita con pluma. Un tesoro de esos que guardas de por vida y la lees mil veces. No es que diga nada importante, es que una carta escrita de puño y letras guarda la esencia de la persona que la escribió, que eligió el papel, deslizó su mano por él mientras enlazaba las palabras... Y si además, ese amigo es un admirado escritor, ya ni te cuento. Gracias, Pablo.
Pensaba terminar la historia del gimnasio pero con el día que he tenido, la líbido y el erotismo lo tengo por los suelos. No me lo tengáis en cuenta, mañana lo termino, palabra de Desordenada. Y perdonad si no contesto a vuestros comentarios, pero muchas veces no sé qué decir, los leo todos porque llegan directos a mi correo y a mi corazón. Gracias.
¿Os he dicho que éste es uno de los sitios donde más feliz me encuentro? ¿Y que vosotros, los que me leéis tenéis mucho que ver en ello? Pues ya está dicho, que lo sepáis.
Comentario:
Y lo felices que somos leyéndote.
Comentario:
Gracias a ti! Hala! :)
Comentario:
me alegra ver que en tu blog encuentras ese sitio donde te llenas. a veces es lo uinico que nos queda para reflejar como somos pues en la realidad parece que no se nos ve. un fuerte abrazo
Comentario:
Jo... qué poco vengo...
Pero me gusta que cuando vengo, siempre hay cosas maravillosas que leer.
Un beso enorme, Des.
Pero me gusta que cuando vengo, siempre hay cosas maravillosas que leer.
Un beso enorme, Des.
Comentario:
Me encantar estrenar esta primera posición para decirte que nosotros tambien estamos felices de poder compartir tus historias.
Estos dias tambien cuentan.
Un abrazo
Estos dias tambien cuentan.
Un abrazo
