Algún día (Tania Alegría)
Hoy quería compartir con vosotros un estupendo relato de mi querida amiga Tania. Ella, tan pronto escribe un bellos poema, un maravilloso soneto o un texto como éste. Me lo mandó en un correo para intercambiar opiniones y me enamoré de él. Se lo pedí prestado y ella, como siempre, fue tan amable de acceder a mi petición. Aqui os lo dejo. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

ALGÚN DÍA por TANIA ALEGRÍA
Y no te callas, Oscar, no te callas. Algún día dejaré de escucharte, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día no te escucharé más. Si no es a causa de la lavadora sería por cualquiera otro motivo. Dices que estropeo todo lo que toco. Pero a ti no te interesa saber que la lavadora lleva diez años trabajando tres veces por semana. No vas a perder la oportunidad de decirme torpe e imbécil. No te callas, Oscar, y yo estoy muy cansada después de todo el día trabajando, los niños tan revoltosos, tú tan furioso, y aún me toca hacer la cena. Y tú insistes en que no soportas mi dejadez.
Conozco tan bien tus furias, Oscar. Ya lo veía venir. Me acusas de que no conseguiste el ascenso por mi culpa, de que si tuvieras una casa presentable y una mujer capaz podrías invitar al jefe a venir a casa, y ofrecerle una cena, pero no, con una mujer como yo, ¿cómo podrías hacerlo? Lo peor es que te enfureces cada vez más a medida que me gritas. Si al menos me dejaras sola en la cocina, friendo las patatas, haciendo una tortilla, si al menos aquí yo pudiese tener un poco de paz o silencio. Pero no, Oscar, tienes que gritarme, humillarme, insultarme. No sé cómo ni cuándo dejaré de escucharte, Oscar, pero sé que algún día pasará. Ya pensé en tantos modos de como acabar con esto, de acabar con todo, pero después pienso en los niños, estoy convencida de que cuando no me tengas a mí para insultar y abofetear te volverás contra ellos, descargarás en ellos tus frustraciones, tus iras, tu violencia descontrolada. No puedo más Oscar, no podré aguantar mucho más tiempo. Algún día esto tiene que acabar. Ahora continuarás atormentándome a causa del coche que no puedes comprar, de lo que sería tu vida si no te hubieras casado conmigo. Me callo, Oscar, porque es peor cuando te respondo. Sólo deseas que te conteste para poder pegarme. Algún día dejarás de hacerlo, Oscar, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día será. Me da vergüenza cuando salgo al paseo y las vecinas me miran, todas las noches escuchan como me gritas, como me insultas, y saben que me pegas. Lo peor es que los niños tienen miedo, tapan sus cabecitas con la ropa de cama cuando en la noche están acostados y te oyen gritar. Y ahora qué, Oscar, también soy culpable de que la casa necesita pintura, de que tus pantalones están mal planchados, y ahora qué, Oscar, ¿cuándo vas a callarte? ¿Cuándo tendré fuerzas para acabar con esto, para dejar de escucharte para siempre? Algún día no estaré aquí, Oscar, ya no debería estar. Hay tantas maneras de huir, el gas, el veneno, los raíles del tren. Algún día, Oscar. Si no fuera por los niños… Ahora te acercas y gritas cada vez más fuerte. No descansas hasta que no me das un puñetazo. Ahora me dices ramera y ya no puedo callarme: ¡ramera es tu madre! Era lo que querías. Ya vienes hacía mí con aquella mirada que conozco tan bien, el aliento de bicho, la fuerza concentrándose en el brazo con que habrás de golpearme. ¡Ramera es tu madre! Y te acercas más. Mejor así, después de pegarme te callarás e irás al balcón fumar un cigarro y yo terminaré de freír las patatas y daré la comida a los niños y me iré a llorar encerrada en el baño. ¿Hasta cuándo, Oscar? Te miro con rabia, los brazos caídos, la garganta seca. Ahora me dices puta. ¡Puta es tu madre! Consigo gritar y giro la cara para esquivar el golpe, cierro los ojos y empiezo a levantar la mano para protegerme, pero el golpe no viene, te miro y veo que en una fracción de segundo tu mirada baja de mi cara a mi brazo, de mi brazo a mi mano, de mi mano al mango de la sartén, del mango de la sartén al aceite hirviendo. Nunca lo habría pensado, Oscar, pero ahora lo veo en tus ojos: hoy es el día.

ALGÚN DÍA por TANIA ALEGRÍA
Y no te callas, Oscar, no te callas. Algún día dejaré de escucharte, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día no te escucharé más. Si no es a causa de la lavadora sería por cualquiera otro motivo. Dices que estropeo todo lo que toco. Pero a ti no te interesa saber que la lavadora lleva diez años trabajando tres veces por semana. No vas a perder la oportunidad de decirme torpe e imbécil. No te callas, Oscar, y yo estoy muy cansada después de todo el día trabajando, los niños tan revoltosos, tú tan furioso, y aún me toca hacer la cena. Y tú insistes en que no soportas mi dejadez.
Conozco tan bien tus furias, Oscar. Ya lo veía venir. Me acusas de que no conseguiste el ascenso por mi culpa, de que si tuvieras una casa presentable y una mujer capaz podrías invitar al jefe a venir a casa, y ofrecerle una cena, pero no, con una mujer como yo, ¿cómo podrías hacerlo? Lo peor es que te enfureces cada vez más a medida que me gritas. Si al menos me dejaras sola en la cocina, friendo las patatas, haciendo una tortilla, si al menos aquí yo pudiese tener un poco de paz o silencio. Pero no, Oscar, tienes que gritarme, humillarme, insultarme. No sé cómo ni cuándo dejaré de escucharte, Oscar, pero sé que algún día pasará. Ya pensé en tantos modos de como acabar con esto, de acabar con todo, pero después pienso en los niños, estoy convencida de que cuando no me tengas a mí para insultar y abofetear te volverás contra ellos, descargarás en ellos tus frustraciones, tus iras, tu violencia descontrolada. No puedo más Oscar, no podré aguantar mucho más tiempo. Algún día esto tiene que acabar. Ahora continuarás atormentándome a causa del coche que no puedes comprar, de lo que sería tu vida si no te hubieras casado conmigo. Me callo, Oscar, porque es peor cuando te respondo. Sólo deseas que te conteste para poder pegarme. Algún día dejarás de hacerlo, Oscar, no sé cómo, no sé cuándo, pero algún día será. Me da vergüenza cuando salgo al paseo y las vecinas me miran, todas las noches escuchan como me gritas, como me insultas, y saben que me pegas. Lo peor es que los niños tienen miedo, tapan sus cabecitas con la ropa de cama cuando en la noche están acostados y te oyen gritar. Y ahora qué, Oscar, también soy culpable de que la casa necesita pintura, de que tus pantalones están mal planchados, y ahora qué, Oscar, ¿cuándo vas a callarte? ¿Cuándo tendré fuerzas para acabar con esto, para dejar de escucharte para siempre? Algún día no estaré aquí, Oscar, ya no debería estar. Hay tantas maneras de huir, el gas, el veneno, los raíles del tren. Algún día, Oscar. Si no fuera por los niños… Ahora te acercas y gritas cada vez más fuerte. No descansas hasta que no me das un puñetazo. Ahora me dices ramera y ya no puedo callarme: ¡ramera es tu madre! Era lo que querías. Ya vienes hacía mí con aquella mirada que conozco tan bien, el aliento de bicho, la fuerza concentrándose en el brazo con que habrás de golpearme. ¡Ramera es tu madre! Y te acercas más. Mejor así, después de pegarme te callarás e irás al balcón fumar un cigarro y yo terminaré de freír las patatas y daré la comida a los niños y me iré a llorar encerrada en el baño. ¿Hasta cuándo, Oscar? Te miro con rabia, los brazos caídos, la garganta seca. Ahora me dices puta. ¡Puta es tu madre! Consigo gritar y giro la cara para esquivar el golpe, cierro los ojos y empiezo a levantar la mano para protegerme, pero el golpe no viene, te miro y veo que en una fracción de segundo tu mirada baja de mi cara a mi brazo, de mi brazo a mi mano, de mi mano al mango de la sartén, del mango de la sartén al aceite hirviendo. Nunca lo habría pensado, Oscar, pero ahora lo veo en tus ojos: hoy es el día.
Comentario:
Tu amiga Tania ha escrito un relato expléndido, y ahora voy con los tuyos, guapa.
PunkA_rata.
PunkA_rata.
Comentario:
Tengo los pelos de punta!!! Estremecedor relato y por desgracia para tantas mujeres muy real. Felicidades para tu amiga y gracias a tí por dejarnos leer sus letras.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
Bien escrito, bien narrado, deja huella, muy bueno!,
JD
JD
Comentario:
Magnífico relato, impactante y real por desgracia. Besitos a las dos
Comentario:
No sé qué ocurre hoy con los comentarios, intento dejarlos y marcan error.
Me ha encantado la manera en la que está redactado este estremecedor relato, que es realidad para muchas mujeres, mi más sincera enhorabuena.
Besos para las dos
Me ha encantado la manera en la que está redactado este estremecedor relato, que es realidad para muchas mujeres, mi más sincera enhorabuena.
Besos para las dos
Comentario:
Sobrecogedor relato. Magníficamente escrito y espeluznante.
Beso para las dos.
Beso para las dos.
Comentario:
Alabada por el honor de ver mis letras junto a las tuyas y agradecida por el privilegio de ocupar un lugar en este espacio de tan alto nivel, te abrazo con cariño, querida Desordenada.
Resta informar a los demás compañeros que frecuentan esta página que de mi pluma no sale una única frase que no sea revisada y corregida por tí y por la brujita Inés, por lo que es gracias a vuestra gentileza y solidaridad que me atrevo a expresarme en español.
Abrazos y ternuras
Tania
Resta informar a los demás compañeros que frecuentan esta página que de mi pluma no sale una única frase que no sea revisada y corregida por tí y por la brujita Inés, por lo que es gracias a vuestra gentileza y solidaridad que me atrevo a expresarme en español.
Abrazos y ternuras
Tania
Comentario:
Dile a tu amiga Tania o a mi admirada Marien que escribe con el alma, y eso se nota. Besos.
