Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Tan solo... jugaba
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¿Qué hace aqui?

Juana, a veces, se siente confusa, pero es sólo un momento, cuando se acaba de despertar de alguno de sus sueños.

Todo empezó hace unos años, como un juego. Desde hacía meses el acto sexual se había convertido para ella en algo aburrido, sin ningún aliciente, y cada vez más odioso. Aquella piel, aquel cuerpo que antaño la excitaba, la hacía sentir ahora una especie de repulsa que no podía explicar. Fabián, su marido, empezaba a darse cuenta y le echaba en cara que se estaba convirtiendo en un simple trozo de carne en la cama, que cada vez alargaba más y más el tiempo entre cada encuentro sexual. Ella sabía que tenía razón, pero no entendía qué le estaba pasando y callaba. Alguna vez estuvo a punto de replicarle que todo eso no era obstáculo para que él se corriese tranquilamente, y que por qué no hacía nada para excitarla, y que follar dejase de ser algo rutinario y aburrido. Pero callaba, adivinando lo que él le respondería.

Entonces pensó que podía imaginarse juegos y situaciones que la excitasen. Probaría a ver si daba resultado.

La primera vez cerró los ojos y se imaginó con otro hombre, uno cualquiera, no tenía ninguno en especial al que desear, así que no le puso rostro, sólo imaginaba una piel, unas caricias distintas, una boca que la besaba con ansía. Entonces empezó a sentir humedad en su sexo y pensó que aquello funcionaba. Siguió con los ojos cerrados, dejándose llevar por la imaginación mientras su marido intensificaba sus embestidas al darse cuenta de que, por fin, después de mucho tiempo, ella se implicaba en el juego. Así, Juana, consiguió su primer orgasmo desde hacía meses.

Días después, cuando su marido volvió a requerirla en el lecho, le puso voz a su supuesto amante, una voz insinuante que le susurraba palabras de amor. Como vio que poco a poco se iba acostumbrando a esa fantasía y el efecto iba siendo cada vez más suave, puso en esa voz imaginaria palabras algo más fuertes, que iban subiendo de tono al mismo tiempo que se hacía notorio su deseo, hasta convertirse en obscenidades e insultos que le proporcionaban orgasmos increíbles.

Una de esas veces, se decidió a deslizar en el oído de Fabián alguna palabra subida de tono o el deseo de utilizar otras posturas, pero él se quedó inmóvil un momento y le respondió con un “¿qué estás diciendo? ¿te has vuelto loca?” y Juana pensó que no había nada que hacer. Seguiría con sus fantasías y probaría otras nuevas.

Se imaginó follando con otras mujeres, lesbianas lujuriosas, que mordían sus pezones y lamían su sexo con fruición. Ella misma se vio probando aquellos carnosos pliegues abiertos que despedían su mismo aroma. Para darle más realidad a sus fantasías, cuando estaba a solas, se masturbaba y lamía sus dedos para conocer su propio sabor. Al principio sintió vergüenza en la soledad de su habitación, pero pronto dejó el pudor a un lado aprendiendo a sentirse otra persona cuando practicaba esos juegos.

Lo siguiente fue hacerlo con varios hombres a la vez, lo que le hizo sentir una excitación tan grande que tuvo varios orgasmos seguidos. Había trabajado tanto su imaginación que le era muy fácil creer que era realidad lo que estaba pasando en su mente. Sentía sus manos por todo el cuerpo, sus penes rojos e inflamados penetrándola una y otra vez por todos sus orificios, sus bocas mordiéndola y lamiéndola, mientras ella gritaba de placer. Todo eso lo hacía en silencio, mientras que el único que la follaba era su marido, pero ella no se daba cuenta, Juana estaba viviendo su historia ajena al cuerpo que permanecía en aquella cama debajo de Fabián.

Empezó a poner en práctica esta fantasía. Se pasaba sola la mayor parte del día y cada vez le resultaba más fácil traspasar la delicada frontera entre la realidad y la fantasía. Se desnudaba ante el gran espejo de la habitación y se acariciaba lentamente pintando tactos diferentes en sus manos. Se auto-penetraba con cualquier objeto que encontraba por casa y pudiera ser utilizado. Un día se decidió a entrar en un sex-shop alejado de su barrio y compró una ingente variedad de consoladores, que se introducía, dotándolos en su mente, con cuerpos y voces que la hacían gozar. Lo que más difícil le resultó fue sodomizarse, a Fabián nunca se le había apetecido esa variedad sexual. Primero empezó con pequeños consoladores que la ayudaban a lubricar y dilatar su orificio anal. Cuando se encontró preparada, utilizó uno mucho más grueso, con una gran base que lo mantenía en pie, erecto, y fue sentándose poco a poco, mientras aquel pene artificial se introducía en su cuerpo. El dolor se tornó placer intenso cuando aquel artilugio quedó enterrado por completo entre sus nalgas.

Cada vez disfrutaba más del sexo, su esposo era sólo el intermediario entre ella y sus historias, aunque él se mostraba encantado con el cambio que Juana había experimentado de un tiempo a esta parte. Ella sentía sus fantasías cada vez más reales, y ni se le pasó por la cabeza buscar algún amante, tenía suficiente con su imaginación y sus juegos solitarios.

Sus amantes imaginarios la ataban, le vendaban los ojos, mordían sus pechos y su sexo, y ella se deshacía en orgasmos interminables. Otras veces, era ella la que humillaba aquellos hermosos cuerpos que le pertenecían por completo. Mordiendo aquellas bocas llegó a hacerse sangre en sus propios labios y saboreó aquel liquido rojo y tibio, que la llevó a una excitación indescriptible.

Pasaba los días perdida en sus ensoñaciones. Su cabeza estaba siempre imaginando nuevas historias y su sexo en una excitación casi constante. Le gustaba la soledad para sus juegos con todos aquellos penes artificiales que utilizaba, pero como más disfrutaba era follando con su marido mientras su mente se perdía en los entresijos de sus fantasías.

Una noche, después de pasar casi todo el día fantaseando y jugando sola, Juana esperó desnuda a Fabián, empapada de deseo. Él, sorprendido del recibimiento, no se hizo de rogar y se la llevó a la cama. Ella, antes de que él se colocase encima, saltó ágilmente sobre él rodeándole la cintura con sus piernas, lo desnudo a tirones, rasgándole la ropa. Se acopló a su miembro, ya erecto, y le mordía la boca, los pezones, haciéndolo gritar. Juana se excitaba cada vez más y Fabián se hallaba completamente desconcertado ante aquel deseo incontrolable de su mujer. Su cuerpo se movía arriba y abajo, encima de él, aullando de placer. No apartaba sus ojos del rostro de su marido, quería ver su expresión y cómo cerraba los ojos cuando la inundaba con su semen caliente.

Cuando sintió bombear el pene de Fabián en su interior y sus párpados comenzaban a entornarse por el placer, Juana sacó un cuchillo escondido bajo la almohada, lo aferró con ambas manos, levantó sus caderas hasta dejarse caer con fuerza para ser penetrada al máximo, al mismo tiempo que asestaba una fuerte cuchillada en el pecho de su marido, traspasándole el corazón. Aún volvió a clavar la hoja afilada unas cuantas veces más mientras una ola de placer la inundaba y estallaba en un orgasmo que la hizo temblar de los pies a la cabeza.

Ahora, sentada en aquel patio, sonríe. Está perdida en sus fantasías que continúan humedeciéndola, pero lo que más le gusta recordar son los ojos sorprendidos de su marido cuando ella le mató. Es entonces, cuando su rostro sereno y tranquilo adquiere una mueca de sensual perversidad que asustaría a quien pudiese mirarla en ese instante.

 
Comentario:
Genial, simplemente genial. De principio a fin, de tirón, me ha encantado tu relato.
Llegué a tu página a través de un enlace de un amigo de letras, supongo común.
Saludos, desde el Sur.
 
Comentario:
La leche!
A partir de ahora, a la cama voy a ir "acojonado"
 
Comentario:
muchas veces me he sentido Juana, fantaseando mientras me follaban, apunto la lección y nunca dejaré cuchillos bajo la almohada ;).
Precioso post, des, me ha encantado.
Un beso.
No