Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Cuando decir NO, no es suficiente
Image Hosted by ImageShack.us

No entiendo por qué sigues llorando ¡déjalo ya! ¡déjalo de una puta vez!. No, no, mi amor, no te asustes, no te tapes la cara con los brazos. Yo te quiero, te quiero tanto. Y tú también me quieres, lo sé, aunque no me lo digas. Ya te avisé cuando hablábamos del amor: cuando me enamoro soy un caballo desbocado y solo vivo por ti y para ti, mi vida. Y así será para siempre. Eres mía porque así lo hemos querido los dos. Sí, los dos. Cuando te vi entrar en la cafetería… ¡dios! Me puse a temblar. Llevaba una hora ya esperándote. No, mi amor, tú fuiste puntual, yo me adelanté, no podía seguir en casa esperando que llegase la hora de conocerte, no podía, me estaba volviendo loco. Sí, ya sé que me dijiste y me repetiste muchas veces, que sólo íbamos a conocernos, a tomar una copa juntos para charlar cara a cara, pero no era eso lo que decían tus ojos cuando me mirabas. Dime que no era eso ¡dímelo! ¡abre los ojos! ¡mírame!. Pero no, amor, no quiero esa mirada temerosa, mírame con deseo como en el bar ¿por qué niegas con la cabeza? ¡zorra! no me vengas ahora con memeces, querías que te follará y te follé, te follé bien. Cuando se abrió la puerta y apareciste tú, con ese cuerpo, ese andar candencioso moviendo las caderas, observé como todos los hombres desviaban su mirada de la copa que tenían en la mano, del café que estaban removiendo, de sus parejas, y te miraban a ti. Pero tus ojos me miraban a mí. Y yo pensé “joderos, pandilla de mamones, esa mujer es mía”. Y ese tonto pensamiento ya me la puso dura. Te acercaste y me besaste en las mejillas, sonriendo. Se te veía contenta. Tenías ganas de conocerme, no lo niegues, y de sentir mi polla bien adentro. Tú empezaste a hablar, y yo escuchaba y asentía con la cabeza, pero sólo pensaba en comerte la boca, esa boca indecente que se movía dejando entrever una lengua jugosa. Te veía lamiéndome la polla, arrodillada bajo la mesa, mamándola con ansía, mientras todos aquellos gilipollas que se te comían con la mirada se la pelaban envidiosos. ¡Qué se jodan! Me preguntaste en qué pensaba. Tú sabías muy bien en qué pensaba pero te hacías la tonta. No había escuchado nada de lo que decías, sólo oí alguna vez algo de “amigos”. Te contesté un par de tonterías: “que me gustaba mirarte, observar tus gestos”, no sé, una chorrada que te hizo feliz. Y mi polla crecía y se encabritaba con ese olor a hembra que desprendes. Quería agarrar tu cuerpo frágil y sentarte allí encima, sobre mí, metértela hasta el fondo, que dejases de decir cursiladas y me pidieras más: “fóllame, cabrón, fóllame” me parecía escucharte. Era lo que me decían tus ojos, no lo niegues, me lo estabas pidiendo, te morías por tenerla dentro. ¡Dímelo! ¡dímelo como antes! No, yo no te obligué a decirlo, te animé un poco, solo eso. De pronto, querías marcharte de aquí, de mi casa, que no habías venido a eso, decías, que yo te había prometido darte el libro aquel del que te hablé, que confiabas en que yo era tu amigo. Te revolviste contra mí como una gata salvaje, me arañaste con esas uñas afiladas ¡zorra! y eso aún me hizo desearte más, porque era un juego, mi vida, yo lo sé, querías excitarme con tu negativa. ¡Dios! Cómo me gustó arrancarte de un tirón la ropa, y morderte esos pezones, lo pedían a gritos, mi amor. Y hacerte abrir la boca y meterte la polla hasta casi ahogarte, te lo tragaste todo, amor, todo, todo ¿me oyes? Mira, déjame que te limpie esa sangre seca que llevas en la cara y luego, luego voy a follarte otra vez. Lo pasaremos bien, ya verás mi amor. Voy a encender la tele para ver la película que acabo de grabar, así verás que no te miento, que has disfrutado tanto como yo, verás esa carita que tienes de viciosa, esa boca de puta… ¡qué te calles, joder! Si sueltas una lágrima más, te mato, te juro que te mato. Si te portas bien, gatita mía, mientras miras la tele, a cuatro patas, te la voy a meter entera por el culo, por este agujerito apretado que me vuelve loco. Mira, mira como me pones. Te voy a hacer feliz, te cuidaré, te trataré como a una reina… te amo tanto. No te muevas de aquí, voy a curarte esas heridas.
¡Joder! ¿qué me has hecho zorra? ¿de dónde… de dónde has sacado ese cuchillo? cabrona, hija de puta… es sangre… es mi sangre. Te voy a matar, juro que te mato… ayúdame, ayúdame por dios, por nuestro amor… ayúdame. Llama a una ambulancia. No me puedo mover, me duele el pecho, no puedo respirar… no te vayas ¿dónde vas? No me abandones, por dios, no quiero que me dejes aquí… sólo. Te lo suplico… ¿no ves que…me… estoy, me estoy… mu…rien…do?

 
Comentario:
Real en muchos casos....
 
Comentario:
¡¡¡Esto es el colmo!!! quería colgar un post nuevo y ya.com no hay manera de que me deje entrar en mi propio blog..... ESTOY QUE MUERDO!!!.
(Esto no sirve para nada, pero me desahogo).
Pau, Coco, Dock... gracias, guapísimos... Besos.
Des.
 
Comentario:
Ya sé que te leo porque eres capaz de evocar a la vez un nostálgico relato de adolescencia, hacer de un domingo anodino un sugerente acontecimiento, pintar un activo lienzo que no se deja domesticar y dar un latigazo poniéndote en la piel de una persona desequilibrada.
Y me gusta. Así que un besazo, Des.
 
Comentario:
Y es que hay una fina linea que separa el amor y el odio. Aunque a veces, o para algunos, sea imposible distinguirla.
Un besazo Des.
 
Comentario:
Eso lo hacen las malas compañías.
Ya me lo decía mi abuelita, que en paz descanse.
- Pau, ves con cuidado, que esa niña no es de buena familia...
No