Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
El paso del tiempo
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Imagen de Pedro Pacheco

Pasa rápido el tiempo... demasiado rápido. En días como hoy me doy cuenta de que nuestra vida es una parte insignificante, casi inexistente en el conjunto del universo. No puedo evitarlo... temo hacerme mayor. No es que me pueda el miedo a la vejez física, que algo de eso hay también porque a nadie le apetece imaginarse con artrosis, colesterol alto y un sinfín de achaques que van minando nuestro organismo. Es, sobre todo, miedo a dejar de existir como persona útil. No, no exagero. En esta sociedad, no nos engañemos, los viejos sólo significan algo cuando se acercan elecciones y sus miles de votos pueden hacer que la balanza se incline hacia el lado de uno u otro partido político. El resto del tiempo son más bien una molestia. Y lo digo con pena, mucha pena, pero es la realidad que aparece ante mis ojos. Amamos a nuestros ancianos particulares, íntimos. Y a veces, ni eso, que para muestra... un botón, pero el resto, no nos gustan nada.
Temo pasar de ser una ayuda casi imprescindible, a una pesada carga. Porque, seamos realistas, la vida moderna no es como la de antaño. Y hoy en día, los viejos estorban. LLevamos un ritmo tan frenético que no nos queda tiempo para gozar con su conversación pausada, de la que tendríamos mucho que aprender. O pasear de su brazo con pasitos cortos.
Aun me quedan muchos años para llegar a eso, creo. Pero camino inexorablemente hacia ese destino y la distancia es cada año más corta. La prueba está en que ya pienso en ello. Hace algún tiempo lo veía tan lejano. Y es que cuando eres joven el futuro en el que piensas es casi inmediato. Y ni se te pasa por la cabeza que enfermerás, envejecerás o morirás.
En fin, que no creáis que estoy triste, es sólo una pequeña reflexión, un hacerme a la idea de que el tiempo sigue impasible su camino. Y que el año pasado cuando celebré mi cumpleaños con vosotros, no pensé que ésto iba a durar.
Ya no deben existir diablos a los que vender mi alma a cambio de la eterna juventud ¿O sí?... si alguno me lee, haga el favor de dejarme su móvil... y hablaremos de negocios.
Buen fin de semana y gracias por seguir aqui.



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Comentario:
Ummm...
Yo, que soy un diablo de lo más satánico, te dejaría el mío.
Pero, y si te compro el alma y luego no cumplo?
Aggg!!!
No