De pesca

Ya están otra vez igual. Gimiendo, gritando… y esos golpes en la cama. Nunca tienen bastante, claro que como él está toda la semana fuera, cuando viene aprovechan el tiempo. Esa golfa lo hace bien, la muy puta, lo tiene bien enganchado. Pero él es mío, es mío. Hace tantos años que sueño con él, desde mucho antes que vinieran a vivir aquí, justo a mi lado. He revivido miles de veces aquella mañana de un día que yo creía sería como todos: aburrido, lento, sin sentido. Un día más tras el mostrador de la sección de perfumes, atendiendo a clientas pesadas y exigentes. Un día largo que terminaría volviendo a casa, sola, para sentarme en el sofá frente al televisor comiendo cualquier cosa. Pero todo cambió cuando subí al autobús que me llevaba al trabajo. Allí estaba él leyendo el periódico, del que levantó la vista un momento para mirarme. Yo ya no pude dejar de hacerlo. Era el hombre con el que siempre había soñado. Y a él también le gusté, lo sé, esas cosas se notan. Bajé en mi parada y mis pies no tocaban el suelo. He inventado tantas historias, tantas formas de encontrarnos de nuevo. Soñaba que él venía a buscarme, o que entraba a comprar un perfume que me regalaba, o que volvía cada día a coger el mismo autobús a esa misma hora. No ocurrió nada de eso, pero yo sé que me buscaba, lo sé, él me buscaba, porque me ama. Tenía que ser yo la mujer que está ahí follando con él. Y no aquí, acariciándome sola, imaginando su polla en mi boca, oliendo su cuerpo sudoroso ¡qué se callen de una vez!
Odio a esa mujer, la odio.
La primera vez que me crucé con él en la portería, el corazón parecía que se me iba a salir del pecho. Él me reconoció, lo sé, pero sabe disimular muy bien y sólo me dirigió un saludo serio y educado. Espero tras la puerta escuchando sus movimientos para coincidir con él cuando sale a la calle. Y en el ascensor me gusta rozarle. Le comería la boca allí mismo, y lo haré cualquier día. Hoy, domingo, ella va a casa de sus padres y él se queda solo, yo creo que no se lleva bien con ellos. Se sienta a ver la televisión y yo le veo desde mi ventana. Él sólo tiene que girar un poco la cabeza para verme.
Es la hora. Ahí está. Me tumbo en el sofá y pongo la música un poco alta para que mire hacia aquí. Llevo sólo una fina bata entreabierta. Se ha levantado de la butaca y se acerca a la ventana. Se queda allí quieto, mirándome. He empezado a acariciarme las tetas que se asoman por el escote de la bata. Hago girar los pezones entre mis dedos hasta que se yerguen duros. Ahora le estoy mirando fijamente mientras mi mano se desliza por el vientre hasta mi coño húmedo. Separo las piernas para mostrárselo abierto. Mis dedos se deslizan fácilmente hacía su interior. Le miro: ¿vienes? Y sin esperar respuesta, me levanto del sofá y me dirijo hacia la puerta.
Cuando la abro, allí está él con una erección más que visible. Me aparto para que entre y cierro la puerta. Le muerdo la boca, y le meto la lengua buscando la suya, mientras mi mano oprime el paquete que palpita entre sus piernas. ¡Hijo de puta! Llevo años esperándote ¡cabrón! Voy a follarte, a hacerte gozar hasta que te olvides de tu preciosa mujercita. Le empujo sobre la cama y él se deja hacer. Me hago con su polla y empiezo a lamerla pasando la lengua por su carne suave y caliente. Mi boca la traga por completo. Él ha empezado a gemir, sigue, sigue, así, no pares, me dice con voz ronca. Me detengo. A horcajadas me siento sobre su cara con el coño abierto ante su boca. ¡Cómetelo, cómetelo todo! Me coge las nalgas y hunde su boca y su nariz en mi sexo empapado, que yo froto por su rostro. Me retuerzo de placer cogida a la cabecera de la cama. Deseo que se ahogue ahí abajo, aplastar mi coño contra su boca hasta que no pueda respirar. Con este pensamiento me corro entre gritos.
Lamo su cara mojada por mis fluidos y miro de soslayo su polla que parece a punto de estallar. Ahora, fóllame, le susurro al oído, fóllame fuerte, traspásame hasta hacerme gritar. Sus ojos brillan de deseo cuando la mete entre mis piernas. Más, más adentro… y él golpea y golpea mi pelvis. Apoyo mis talones en sus nalgas y le empujo hacia mí como a un caballo para hacer que trote, mientras mis uñas se clavan en su espalda. No puede aguantar más y siento como un chorro caliente de semen golpea las paredes de mi vagina, al tiempo que las contracciones de otro orgasmo me sacuden, y parece que quisieran succionarlo a mi interior.
Tengo que irme, me dice, recuperado ya el aliento. Sabes que volverás ¿verdad? No te vas a esfumar otra vez. ¿Otra vez? No sabe de qué estoy hablando, o sí, sí que lo sabe pero no quiere darse por enterado. Yo sé que no me olvidó desde aquel día en el autobús, igual que yo no me olvidé de él. Es imposible que el amor que yo siento por él no sea correspondido. Sería un pecado… y un error. No respondo a su pregunta. Mi mujer no puede enterarse, su voz tiembla imperceptiblemente. No te preocupes, amor, no se enterará, no te preocupes. Le beso dulcemente en la boca.
Me siento bien, tengo ganas de reír como una loca y danzo sola en la habitación. Esta noche no se oyen gemidos y la cama no se mueve rítmicamente. He guardado a buen recaudo la cinta que he grabado, después de visionarla y masturbarme mientras lo hacía.
Mañana… mañana me apetece hacer esa tarta que me sale tan buena, y seguramente tocaré el timbre de la vecina y le pediré un poco de azúcar que habré olvidado comprar. Está tan sola, la pobre, con su marido fuera toda la semana, que seguro necesita una amiga para conversar. Y yo, yo puedo llegar a ser tremendamente encantadora. Una amiga sincera, simpática, dispuesta a escucharla y a convertirse en prácticamente imprescindible.
El pez… ya mordió el anzuelo.
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Que historia!. Creo que empezare a forrar el cabezal de mi cama con goma espuma. Nunca se sabe quien te escucha.
Esa mujer me da escalofrios. pero tus historia me dan calor.
Petons
Esa mujer me da escalofrios. pero tus historia me dan calor.
Petons
Comentario:
Wooow malvada esa mujer que entra a robar lo que ha probado y le ha gustado, malvada muuy malvada.
Comentario:
Un San Jodi calentito a tu salud...
beso desde barcelona
beso desde barcelona
Comentario:
Super-malvada.
