Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
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Recuerdos
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Visitando hace unos días a mi querido y admirado PAU, me llevé una grata sorpresa al ver que subía a su blog algunas fotos de su infancia. Me gustó mucho esa idea y se lo dije. Hoy estreno scaner y he querido probarlo. Rebuscando entre las fotos que tengo por ahí, encontré ésta que me trae muchos y buenos recuerdos. Me gusta sumergirme de vez en cuando en esas pequeñas sensaciones del pasado que parecen muy lejanas en el tiempo, pero sólo hace falta una imagen para que salgan a las superficie.

En esta fotografía estamos: J, su pequeño sobrino, yo (la rubita con cara de boba) y mi amiga Juani. Éramos todos vecinos. Cuando mis padres vinieron aqui, nos instalamos en una casa propiedad del dueño de la fábrica donde mi padre trabajaba. Había cuatro o cinco viviendas juntas también ocupadas por otros empleados y operarios.
Juani era mi mejor amiga en aquellos tiempos y pasábamos muchas horas juntas. Ella, aunque tenía mi misma edad, parecía algo más mayor. Por una parte, debido a su altura pues fue una de esas niñas que hasta los 12 ó 13 años crecen todo lo que tienen que crecer, mientras que yo fui un poco más despacio. Pero también parecía mayor por lo espabilada que estaba. Yo era un alma cándida a su lado. Creo que fue con la primera amiga que empecé a hablar de sexo. En aquellos tiempos era un tema tabú del que no se hablaba en los colegios, ni en casa, ni en ninguna parte, así que uno tenía que apañárselas de cualquier forma para enterarse de algo. Y así nos iba. No sé qué será de ella ahora. En la adolescencia nuestros caminos se separaron, ella se fue a vivir a la ciudad y aun pasé en su casa alguna temporada durante las vacaciones, pero luego, poco a poco, se fue perdiendo el contacto. Fueron buenos ratos los que pasé con Juani.
El pequeñin es sobrino de J. y casi se crió en mi casa como aquel que dice. Era un niño adorable, ocurrente, y le encantaba estar conmigo y mis hermanas. A él sigo viéndole... ahora es alcalde. Aun no le he pedido ningún "enchufe" pero no está mal tener amistades en las esferas políticas.
Y por último J. No sé si aqui en el blog he hablado de él, pero sí que tengo por ahí algún relato contando sobre nosotros. Él era mi héroe, creo que la primera persona del sexo opuesto por quien me sentí medio enamorada. Digo medio enamorada porque no sé con seguridad que era aquello que sentía por él. Nunca he sido buena para etiquetar sentimientos. Aunque es muy poca la diferencia de edad, entonces le veía como un hombre, y yo era una niña. Pero eso no pasó siempre, antes jugábamos como dos críos sin darnos cuenta de nada, pero llegó un momento en que yo sentí algo diferente, fue como un "click" que se encendió en mi cabeza.
Viene a mi memoria un verano. Mis padres, a veces, aprovechaban el viaje de algún familiar a Asturias para que yo me fuese con ellos y pasase el verano con mi abuela hasta el mes de Agosto que era cuando mi padre disfrutaba sus vacaciones. Aquel año me fui con los primos de J. (él vivía en su casa, porque sus padres seguían en Asturias), venía también J., y no estoy segura si nos acompañaba mi hermana, creo que sí.
Recuerdo, sobre todo, un calor del demonio, ambos con pantalones cortos. Él acababa de sacarse el carnet de conducir, ya tenía 18 años, así que yo debía tener 15. Algún rato llevaba él el coche, y yo me sentaba detrás apoyando los brazos en su asiento. Pero lo mejor era cuando él se sentaba atrás, a mi lado. Recuerdo el roce de nuestras piernas desnudas y cómo mi estómago se llenaba de mariposas. En algún momento del viaje, J. pasó su brazo por detrás de mi cuello y yo me recosté sobre él, con mi cara vuelta hacia la suya... haciendo que dormía. Teníamos muy juntos nuestros rostros, él también aparentaba dormir, pero yo sabía que no era así, por la presión que hacía con su mano en mi hombro intentando atraerme hacia él.
¿He dicho que fue un viaje inolvidable? Pienso que me hubiese gustado que durase siempre, que Asturias estuviese en el fin del mundo. Fue uno de los buenos momento que pasé con J. alguien muy importante en mi vida.
No