Nada

Fotografía: Philippe Pache
Desde que me levanto, al despuntar el alba, empiezo a rebuscar por los rincones.
Debajo de la cama, en el cajón de cosas olvidadas, en el millón de bolsos que guardo en el armario, en los bolsillos de todos lo abrigos.
Nada.
Busco en el calendario de los días felices, aquel que guardo por si la memoria un mal día quisiera abandonarme.
Nada.
Me asomo a la ventana, por ver si entre la bruma gris de la mañana, distingo tu silueta.
Nada.
Y así paso mis días, aguardándote.
Al filo de la medianoche, cuando antes de acostarme, me miro en el espejo de mi alcoba, compruebo que mi imagen se va difuminando, poco a poco.
Me estoy tornando gris, casi invisible, y sé que si no vuelves, me desvaneceré como los sueños y no seré más que un vago recuerdo en tu memoria. Con suerte, seré eso.
O sólo Nada.
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