Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
La vendedora de baratijas (II)
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No puede más, está fuera de sí y parece que la cabeza le va a estallar. Sólo tiene un deseo, una obsesión: acabar con todo de una vez y para siempre. Tiene la certeza de que su vida es una mierda y él un pobre desgraciado que se la ha pasado luchando como un capullo para nada. No tiene buenos recuerdos de su infancia, viviendo siempre con estrecheces, su padre matándose a trabajar en aquellas tierras de las que nunca sacó nada de provecho, su madre ahorrando con avidez cada peseta, él aprovechando los fines de semana en que no iba a clase para ganar cuatro perras en lo que fuera.
Luego ella, la muchacha más hermosa que jamás había visto, la señorita de la hermosa casa a la que él acudía cada sábado para ocuparse del inmenso jardín. Fueron los únicos tiempos felices de toda su vida. Recuerda cómo esperaba ansioso toda la semana esperando verla, y la primera vez que ella le habló mientras le regalaba la más bella de las sonrisas. Las tardes que pasaron luego a escondidas, mudos de timidez al principio, para vaciar luego el alma en un torrente inacabable de palabras.
Se mesa los cabellos y las lágrimas resbalan por su rostro ¿Por qué le trata así la vida? ¿Quién juega con su destino con tanta crueldad? El día de la fiesta… ese día fue el inicio de su particular infierno. Tenían puestas todas sus esperanzas en ese día fatal, estaban juntos y se sentían fuertes para luchar contra todos. Pero no estaban preparados para enfrentarse a toda esa barbarie. No sabe por qué ahora precisamente, a cuatro días de la muerte de su único hijo, está recordando todo lo que permanecía enterrado en su memoria. Aquel hombre le echó a patadas, insultándole, empuñando con rabia una pistola… pensó que iba a matarle allí mismo. Tuvo que marcharse y siempre se arrepentirá de haberlo hecho. No supo defenderla, no fue capaz de luchar por ellos. Quizá toda su vida ha sido un castigo por su inmensa cobardía.
Después el silencio, la ausencia, no volvió a saber de ella, ni a verla jamás. Fue como si se hubiese esfumado como un sueño.
Se dedicó entonces a subir, peldaño a peldaño, en el escalafón de la sociedad. No le importó a quien tuviera que pisotear, no le importaba nada que no fuese conseguir su objetivo: hundir en la miseria a aquel cabrón que le destrozó la vida. Cuando consideró que su posición social era más o menos aceptable, buscó una esposa, alguien con las relaciones adecuadas para ayudarle a seguir escalando puestos. Y había acertado en su elección. No la amaba, y estaba seguro que ella tampoco a él, pero tenían una vida cómoda y guardaban las formas como una pareja bien avenida.
Hace tres meses que logró el objetivo por el que luchó sin descanso: comprar la empresa del hombre que un día quiso matarle. Disfrutó haciéndolo, viendo a aquel hijo de puta arrastrarse babeando como un caracol. Se dio el lujo de humillarle con una crueldad y un desprecio que nadie le conocía. Luego se dio cuenta que eso no le había hecho feliz, sólo calmó su sed de venganza. Y, después se encontró vacío perdiendo todo su interés hacía el trabajo y los negocios.
Y ahora, el golpe definitivo, la puntilla que le faltaba para desear la muerte. Su hijo, el único ser que le había proporcionado los más maravillosos momentos, le había sido arrebatado por una muerte tonta y sin sentido, en un accidente de moto.
Estos últimos días ha acudido a su despacho como siempre, ha escuchado a todo el mundo diciéndole que tiene que ser fuerte, que la vida sigue, que no puede rendirse. Pero está cansado, muy cansado, y hoy ya no ha podido aguantar más. Salió corriendo de aquel enorme edificio sin saber adonde iba. Sus pasos le llevaron hasta aquel banco en el que está ahora sentado. Hasta él llega un aroma con sabor a antiguo, mientras siente que la cabeza está a punto de estallarle.
Un dolor agudo en la mano le saca bruscamente de la espiral en que está cayendo: ¡maldito perro!...

(sigue... mañana)
 
Comentario:
Hola Toni,
Me alegra saber que mis historias te hacen pasar ratos agradables, y más aún que te sirvan para llevar a cabo alguna fantasía, eso es el sexo, al fin y al cabo, dejar volar nuestra imaginación y ... atreverse.
Por supuesto, me encantará saber...
Des.
 
Comentario:
Hola Des,
Me encanta tu blog, y te tengo que reconocer que estoy enganchado a tus historias.
Me alucinó la historia de los amantes y el hotel, por lo bien escrita que esta, si, pero sobre todo porque algo parecido me andaba en la cabeza para quedar con una chica; probaré a llevarlo a la práctica, si sucede, sabras...
No