Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Hablando al silencio (INTERIORISMO)
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INTERIORISMO III

Dije “te necesito” y no es del todo cierto. No, yo no te necesito. Esta mujer de diario que va y viene siempre corriendo, con mil cosas que hacer, rodeada de gente, que a veces parece una autómata programada por algún experto informático. Esta mujer que ríe y llora, que quiere a su manera y se deja querer. Esta mujer que escribe, no te necesita. Es la otra, mi otro yo, la que anda siempre escondida en los adentros. Esa que sólo se hace visible en tu presencia. Y aparece entonces sin yelmos ni corazas, a pecho descubierto. No le importa caer herida en la batalla, ni morir siquiera. Nada le importa que no sea su necesidad de ti y por ende… la mía. Porque somos dos distintas y complementarias, pero no podemos vivir juntas la vida, mi vida, la de ella. Cuando se desnuda contigo, no lo hace sólo de cuerpo, que también, pero sobre todo se desnuda por dentro. Por eso yo, sin ella, no puedo hallar caricias comparables a las tuyas, ni tactos parecidos, porque cuando la tocas es como si estuviera en carne viva. Es algo así como si se diera la vuelta, igual que un calcetín, y lo que estaba fuera queda dentro, y lo de dentro, fuera.
¿Por qué soy yo quien maneja esta vida? ¿Por qué ella está ahí quieta, esperando en silencio? Tampoco sé si siempre estuvo aquí conmigo, desde niña, y fuiste tú quien la encontró y la sacó de su escondite con tu varita mágica. O la creaste. O se inventó a su misma por pura necesidad, no sé si suya o mía. Porque la realidad es que ya no podría vivir sin ella.
Me gustaría saber cómo sería la vida si yo la dejase a ella decidir. A veces pienso, aunque sean tonterías, que sería bueno tener la oportunidad de cambiar nuestra vida. Por ejemplo, que a cierta edad en que quizá nos damos cuenta que no hemos conseguido la felicidad que ansiábamos, y que podríamos conseguirla, tuviéramos la opción de empezar de nuevo, como recién nacidos. Sí, ya lo sé, siempre se puede hacer eso que digo, pero suele ser a costa de otras felicidades, de otras vidas. No digo que esa segunda vez lográsemos lo que buscamos, pero al menos sería algo distinto que vendría como todo lo nuevo, cargado de ilusiones y de sueños.
También es verdad que la vida nos trae y nos lleva siempre a su antojo. Es caprichosa y nada predecible. Que la desgracia o la felicidad nos esperan siempre a la vuelta de la esquina. Que todo esto que digo es “hablar por no callar”. Se que nadie alcanza la felicidad completa, que debe ser algo inherente al ser humano pasar la vida en pos de una quimera. Pero, claro, tendemos a creer que somos los únicos que estamos llenos de contradicciones, de dudas, de pensamientos sin sentido.
No sé por qué me vino ahora a la mente algo que me ocurrió cuando era jovencita. No tiene mucho que ver con lo que estaba hablando. O sí, no sé. Un día, no sé qué fui a buscar a la habitación de mis padres y me llamó la atención un periódico enrollado que supuse había comprado mi padre esa mañana. La curiosidad me hizo abrirlo y dentro me encontré una revista con una chica desnuda. No sé cuánto tiempo me quedé paralizada mirándola, en aquellos tiempos no era nada habitual y en mi casa nunca había visto ninguna. Entonces, de pronto comprendí, que mi padre también tenía sexo y que posiblemente se excitaba con una foto como aquella. Mi padre, además de ser mi padre, era un hombre. Creo que sentí un gran alivio al darme cuenta que también tenía sus debilidades, y me parece que si no le quise más, sí de otra forma. Enrollé el periódico como lo había encontrado y ésta es la primera vez que lo cuento. Seguramente lo enterré en mi memoria como un secreto entre él y yo, aunque él no lo supiera.
Y ahora tampoco sé si escribo yo o es ella. Quizá las dos a un tiempo, encajando las piezas de este puzzle que es mi vida, al que hace tiempo le faltaba, una pieza importante. Fue ella y no yo quien la encontró un buen día. Se lo debo.
 
Comentario:
Vergonzoso, si acabo de venir de vacaciones. Te cuento un secreto, no creas todo lo que digo, esto no es un diario. A veces cuento verdades y otras cuento mentiras. Y otras muchas lo que publico hace tiempo que lo escribí. Pero, oye, si me invitas a un crucero igual acepto la oferta jejeje.
Gracias, guapo, un beso.
Des.
 
Comentario:
creo que deberias irte de viaje de crucero, desconectar una semanita, te vendria bien, asi no le darias vueltas a todo. Un beso y a cuidarse ok?.
No