Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
La verdadera historia de Romeo y Julieta
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Mi muy apreciada y querida Annabella:

Cuando recibas esta carta seguramente creerás que un fantasma ya casi olvidado ha vuelto del más allá a visitarte, y posiblemente estés en lo cierto, ya que quizá para entonces habré muerto. Pero ahora es una anciana mujer la que te escribe, una pobre vieja que hace muchos años que dejó de existir para todos los que me conocíais.

El mensajero con el que te hago llegar esta misiva me ha asegurado que aún vives en Verona y que, a pesar de los achaques propios de la edad, estás en pleno uso de tus facultades mentales. Espero que continúes así para cuando él te la entregue. Una vez la hayas leído dejo en tus manos lo que quieras hacer con ella. Ningún interés especial me mueve a contarte mi verdadera historia, si no es el desahogarme y morir por fin en paz cuando Dios quiera. Y el que siempre te consideré mi mejor amiga, ésa a la que se le cuentan todos sus secretos, aunque éste no pude referírtelo cuando me hubiese gustado hacerlo.

Olvida todo lo que te contaron sobre mi muerte y la de Romeo. Toda esa leyenda que corrió por Verona no fue más que una pantomima de mis queridos padres que no podían soportar la afrenta de que se supiese que su única hija se había entregado y fugado con el hombre que ya por nacimiento y más tarde por los hechos que se desarrollaron se convirtió en su peor enemigo. Limpia tu corazón y tu mente de todas esas patrañas y estarás entonces dispuesta para escuchar y aceptar la verdadera historia de mi vida.

Aquella noche, Romeo y yo nos encontramos en el cementerio. Teníamos ya todo preparado para escapar a otro país donde él tenía algunos parientes lejanos que, según creía, estarían dispuestos a ayudarnos. No te puedes imaginar lo difícil que resultó el viaje. Durante algunos días hasta que estuvimos lejos de Verona, viajábamos de noche y durante el día nos escondíamos en cabañas medio abandonadas en parajes solitarios. Llevábamos algunas provisiones de las que nos alimentamos hasta que ya no nos quedó ni un pedazo de pan que llevarnos a la boca. Luego empezamos a gastar el poco dinero de que disponíamos hasta que la bolsa quedó igualmente vacía.

Para entonces llevábamos varias semanas de viaje atravesando territorios en continuas guerras o pequeñas escaramuzas entre nobles que se disputaban sus tierras. A veces debíamos permanecer varios días escondidos por miedo a vernos envueltos en alguna refriega. Fueron horas terribles, muerta de miedo, sucia, con el cuerpo dolorido y magullado por el tiempo que pasaba montada a caballo, con el estómago vacío y una inmensa añoranza por las comodidades que había dejado en mi casa.

En ese momento, ya empecé a darme cuenta que mi querido Romeo tenía poca empenta para enfrentarse con las dificultades que nos iba a acarrear la vida que ambos habíamos escogido. No era buen cazador ni sabía ningún oficio que pudiese servirnos para ganar algún dinero o en caso de apuro canjear trabajo por comida y alojamiento. Sólo sabía luchar con su espada y menos mal que se dejó guiar por mi consejo y no la vendió a cambio de comida como era su deseo. Así que viendo que estábamos lo suficientemente lejos de nuestra tierra, le obligué a ponerse a las órdenes de un conde que parecía poseer un gran ejército, al menos hasta que pudiésemos seguir nuestro viaje hasta el país en el que habitaban sus parientes…

(continuará)
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Comentario:
Muy lindo, me gustó. Yo estoy en www.aglat.com/voz, una revista online.
No